Citas célebres

Martin Luther King, premio Nobel de la Paz: «Si no puedes volar, corre; si no puedes correr, camina; si no puedes caminar, gatea; pero hagas lo que hagas, ve siempre hacia adelante»

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Dibujo de Martin Luther King. Imagen de creación propia.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Que Martin Luther King fue un gran defensor de la paz lo sabe casi todo el mundo. De hecho fue galardonado en 1964 con el premio Nobel de la Paz por ello. Lo que menos gente sabe es que dejó consejos que deberíamos aplicarnos en los días que sintamos que no podemos más.

Por ejemplo, cuando sientas que la vida te supera, hay una frase célebre de Martin Luther King que puede ayudarte a sacar energía de donde parece que ya no queda nada: «Si no puedes volar, corre; si no puedes correr, camina; si no puedes caminar, gatea; pero hagas lo que hagas, ve siempre hacia adelante».

Porque para él lo importante no era ganar rápido ni imponerse con la fuerza, sino ser constante, mantenerse fiel a una idea y nunca detenerse, pese a que a veces sea necesario bajar el ritmo.

La frase de Martin Luther King que convierte cualquier avance en resistencia

A veces tendemos a buscar excusas cuando no llegamos a nuestros objetivos o nos quedamos esperando a que se den las condiciones perfectas (y eso rara vez existe).

Justamente, «Si no puedes volar, corre; si no puedes correr, camina; si no puedes caminar, gatea; pero hagas lo que hagas, ve siempre hacia adelante» ataca esa idea.

El Nobel de la Paz de 1964 no se centra en el éxito, sino en la importancia del camino hacia él. De hecho, lo reparte entre todas las formas posibles de avanzar. Volar, correr, caminar o gatear son ritmos distintos, pero todos sirven si empujan en la misma dirección.

Si lo piensas detenidamente, el propio Martin Luther King fue el primero que se aplicó esa idea, ya que defendió cambios enormes, pero lo hizo desde la idea de que la constancia también puede ser una forma de presión.

Además, consiguió dar este mensaje desde la empatía, porque fue el primero en admitir que hay momentos en los que no hay fuerzas para correr. Lo decisivo es que incluso ahí encuentres otras maneras, quizás más lentas, de avanzar.

Cómo aplicar en nuestra vida el consejo de Martin Luther King, Nobel de la Paz, para ser constante

Aplicar «Si no puedes volar, corre; si no puedes correr, camina; si no puedes caminar, gatea; pero hagas lo que hagas, ve siempre hacia adelante» empieza por cambiar la medida del progreso. No todo avance tiene que ser visible desde fuera.

Por ejemplo, en un momento de cansancio, avanzar puede ser cumplir una tarea pequeña. En una etapa de duelo, pedir ayuda. En una crisis laboral, actualizar un currículo, ordenar una conversación pendiente o recuperar una rutina mínima.

Desde otro punto de vista, la cita también habla de no confundir la pausa con la derrota. Hay días en los que correr sería imposible, pero caminar todavía está al alcance. Y hay situaciones en las que gatear, aunque parezca poco, ya implica no rendirse.

Quién fue Martin Luther King, premio Nobel de la Paz en 1964

Martin Luther King Jr. nació en Atlanta el 15 de enero de 1929 y murió asesinado en Memphis el 4 de abril de 1968.

Fue pastor bautista, activista estadounidense y una de las figuras más visibles del movimiento por los derechos civiles desde mediados de los años cincuenta.

Su liderazgo se consolidó con el boicot de autobuses de Montgomery, iniciado en 1955 tras el arresto de Rosa Parks. A partir de ahí, su defensa de la resistencia no violenta se convirtió en una herramienta decisiva contra la segregación racial en Estados Unidos.

En 1963 lideró la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, donde pronunció el célebre discurso I Have a Dream.

Ese momento ayudó a ampliar el apoyo social y político a reformas históricas como la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derecho al Voto de 1965.

En 1964 recibió el Premio Nobel de la Paz con 35 años. Su lucha no se limitó a la discriminación racial, ya que en sus últimos años también se implicó contra la pobreza y se opuso a la guerra de Vietnam.

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