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Lo estabas haciendo mal pero hay remedio: lo que tienes que hacer con los platos nada más comer

Los platos
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Alguna vez has terminado de comer y simplemente has dejado los platos en el fregadero? Si tu respuesta es sí, no estás solo: millones de personas alrededor del mundo siguen este hábito sin darse cuenta de que podrían estar afectando su salud, ya que los restos de comida favorecen la proliferación de microorganismos patógenos como Salmonella o E. coli. Y lo más preocupante es que basta con un par de horas para que los microorganismos empiecen a multiplicarse.

Un estudio publicado en la revista Food Safety Journal encontró que los platos que se dejan más de dos horas con restos de comida mostraban un crecimiento bacteriano hasta 50 veces mayor que los que se lavaban en el momento. Además, los restos de alimentos secos y pegados a la vajilla son mucho más difíciles de limpiar que si se lavan inmediatamente después de comer.  Teniendo todo esto en cuenta, el momento ideal para fregar los platos es justo después de comer.

La importancia de lavar los platos justo después de comer

Esta práctica tiene un amplio abanico de beneficios que van más allá de la higiene. En primer lugar, es clave para evitar la acumulación de microorganismos que podrían afectar la salud, especialmente en personas alérgicas y con enfermedades crónicas. Por otro lado, garantiza una mayor durabilidad de la vajilla; los restos de comida ácida o grasienta pueden dañar el esmalte de los platos si se dejan durante mucho tiempo. Asimismo, conlleva un menor gasto de agua y detergente, lo que supone una gran ventaja para el cuidado del medio ambiente. Finalmente, este hábito evita malos olores en la cocina.

  1. Lo primero es retirar los restos sólidos de comida en el cubo de la basura. Esto previene que los residuos obstruyan el desagüe y facilita la limpieza posterior.
  2. Un aclarado con agua tibia ayuda a remover los restos superficiales y evita que la comida se seque. Según la Organización Mundial de la Salud, los platos con restos secos son hasta tres veces más difíciles de desinfectar después.
  3. No esperes a que los platos se enfríen; aplicar detergente mientras aún hay humedad permite que los agentes limpiadores actúen de forma más efectiva. Esto reduce la necesidad de frotar con fuerza y protege la superficie de los platos.
  4. Una vez lavados, los platos se pueden secar al aire o con un paño limpio.

Algunos expertos recomiendan un método muy simple que está revolucionando la forma de lavar platos en hogares y restaurantes: remojar los platos inmediatamente después de comer. «Llenar los platos de agua caliente y un poco de detergente durante 10-15 minutos antes del lavado principal facilita que los restos se desprendan sin necesidad de frotar».

Cómo elegir el mejor detergente

Elegir el detergente correcto no sólo garantiza que los platos queden limpios y relucientes, sino que también protege la piel, cuida el medio ambiente y hace que la limpieza sea más rápida y eficiente.

Para quienes suelen cocinar con aceite o grasa, resulta fundamental seleccionar un detergente con agentes desengrasantes potentes capaces de eliminar los restos pegados en ollas, sartenes y platos. Además, los detergentes ecológicos han ganado popularidad en los últimos años por ser biodegradables, libres de fosfatos y químicos agresivos, lo que reduce el impacto ambiental.

Existen diferentes tipos de detergente para platos. El líquido tradicional es el más común y versátil, permite ajustar la cantidad según la carga de platos y resulta muy eficaz contra la grasa. El polvo o gel concentrado es menos frecuente, pero extremadamente potente, ideal para restos difíciles, siempre que se disuelva bien en agua. Por último, los detergentes ecológicos o naturales se fabrican con ingredientes biodegradables y son suaves con la piel y con el medio ambiente, aunque en ocasiones requieren un poco más de producto para eliminar la grasa.

Leer la etiqueta del detergente es un paso fundamental antes de comprarlo. No basta con fijarse en la marca o el aroma; la etiqueta proporciona información sobre el tipo de uso, los ingredientes activos y las recomendaciones de dosificación. Algunos detergentes están pensados exclusivamente para lavavajillas, mientras que otros son para lavado a mano. Los agentes desengrasantes eliminan la grasa, mientras que los tensioactivos suaves protegen la piel. Además, usar la cantidad correcta es clave: demasiado detergente no garantiza mejor limpieza y puede dejar residuos, mientras que una dosis insuficiente disminuye la eficacia.

Aunque puede parecer un detalle menor, la forma en que limpiamos los platos después de comer refleja hábitos de higiene, organización y salud. «Muchos subestiman la importancia de los platos limpios como un factor de bienestar en casa. La cocina es el corazón del hogar, y mantenerla limpia no es solo estética; es salud, eficiencia y tranquilidad». La clave está en no complicarse: retirar restos, enjuagar, aplicar detergente y, si es posible, dejar que el remojo haga la mayor parte del trabajo.

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