La función secreta del pelo que tienen las capuchas de los abrigos que muy pocos conocen

¿Para qué sirve realmente el pelo de las capuchas de los abrigos? Siempre hemos creído que cumple un papel puramente estético, pero lo cierto es que tienen una función muy importante: proteger el rostro de la nieve, el viento y las heladas durante el invierno. Si bien es cierto que en los últimos años muchas marcas lo utilizan como un simple adorno, el ribete de piel que rodea la capucha forma parte de la indumentaria tradicional del Circulo Polar Ártico.
Desde hace siglos, numerosos pueblos del Norte, como los inuit, cosieron piles alrededor de las capuchas de los abrigos para proteger el rostro sin limitar el movimiento ni obstruir la visión. Ahora bien, hay algo muy importante que debemos saber: el efecto protector que ofrece el pelo no aparece por arte de magia. Para utilizarlo correctamente y que cumpla su función, debemos plegar el ribete hacia el interior. Si nos resulta más cómodo y el abrigo lo permite, también podemos ajustar la capucha para que el pelo quede pegado al contorno del rostro.
La función que cumple el pelo de los abrigos
Independientemente del tipo de abrigo y del pelo de la capucha que escojamos, su función siempre es la misma: crear una barrera protectora frente a las condiciones climatólogicas adversas. Sin embargo, si vivimos en una zona donde las temperaturas invernales son extremadamente bajas o vamos a viajar a algún país del norte de Europa, como Finlandia o Noruega, por ejemplo, debemos prestar especial atención al tipo de pelo que escogemos. Los pueblos del Norte de Europa prefieren abrigos cuya capucha tenga el pelo largo y rígido por una razón muy sencilla: desvían mejor las rachas de viento y evitan que la humedad se acumula alrededor del rostro.
El truco que se ha hecho viral
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En redes sociales, se ha viralizado una nueva manera de colocar el pelo de la capucha para que no entre aire y, así, proteger las orejas y el cuello del frío. Sólo hay que darle la vuelta para que quede por dentro, rodeando las orejas y la parte superior de la cabeza. En algunos modelos, el pelo es tan largo que dificulta en gran medida la visibilidad; poniendo en práctica este truco y dándole la vuelta, además de aumentar la sensación de confort, también aumenta el campo de visión.
«Me acaba de aparecer un vídeo de un chico que explica para qué sirve realmente el pelo del gorro de los abrigos y, sinceramente, me ha explotado la cabeza porque no tenía ni idea. Resulta que ese pelo no es solo decorativo, sino que está pensado para colocarlo hacia dentro y crear una barrera que impide que entre el aire frío. Es alucinante: te lo ajustas bien alrededor de la cara, lo cierras, y no entra ni una gota de aire. De repente todo cobra sentido. Así no hace falta ni gorro ni nada más, porque el abrigo ya cumple esa función de protección total. Me ha parecido fortísimo y súper útil. De verdad, gracias por el consejo. Os dejo por aquí su cuenta. ¿Tú lo sabías? Porque yo, desde luego, no tenía ni idea», comenta Alba.
Otros trucos de ropa de invierno que no sabías
Cuando llega el frío, muchas veces cometemos el error de ponernos «más ropa» pensando que así estaremos bien abrigados. Sin embargo, no se trata simplemente de ponernos varias prendas, sino de saber cómo aprovecharlas y sacarles el máximo rendimiento. Existen algunos trucos útiles para conservar mejor el calor, protegernos del viento y sentirnos más cómodos sin necesidad de ir con multitud de capas innecesarias.
Uno de los principios básicos es el sistema de capas, pero no todas cumplen la misma función. La primera capa,debería ser térmica y transpirable; su mantener el cuerpo seco, ya que la humedad hace que perdamos calor mucho más rápido. En invierno conviene evitar el algodón y optar por tejidos técnicos o lana fina. La segunda capa es la que realmente aporta calor, como un forro polar o un jersey de lana, mientras que la tercera capa actúa como barrera frente al viento y la lluvia.
Otro truco poco valorado está en los cuellos altos. Precisamente, el cuello es una de las zonas del cuerpo por donde más calor se escapa, y llevarlo bien protegido cambia completamente la sensación térmica. El objetivo es evitar corrientes de aire y crear una cámara de aire caliente.
En la misma línea, las muñecas son puntos muy sensibles donde el aire se cuela con suma facilidad. Lo ideal es elegir abrigos con puños elásticos o ajustables, que sellen las muñecas y, de esta manera, ayuden a mantener el calor corporal. Si el abrigo no los tiene, unos guantes largos o mangas interiores pueden cumplir la misma función.
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