Limpieza

Está comprobado y funciona: los expertos recomiendan usar el truco del calcetín para limpiar la puerta del horno y acabar con la grasa incrustrada

"Truco del calcetín": se necesita, como es un calcetín limpio y un objeto largo, delgado y fino. Imagen generada por IA.

Se ha vuelto tendencia un truco para limpiar la grasa, el polvo y los restos de comida que pueden acumularse en la puerta del horno, donde un paño común no llega. El remedio se le conoce comúnmente como el «truco del calcetín» y su principal ventaja es que permite eliminar la grasa incrustada y la suciedad en rincones difíciles, especialmente en el espacio que queda entre los cristales de la puerta, sin necesidad de desmontarla por completo.

¿Por qué lo recomiendan los expertos?

Las puertas de la mayoría de los hornos de la actualidad cuentan con dos o más capas de vidrio. El vidrio del interior está diseñado para soportar altas temperaturas, mientras que la capa del exterior contribuye al aislamiento y permite ver el interior del horno.

Entre las capas se puede acumular la suciedad, como restos de alimentos, grasa o polvo. La abertura suele ser demasiado estrecha para introducir la mano, pero sí hay espacio para un objeto fino envuelto en un paño.

¿Cómo utilizar el calcetín?

Para el «truco del calcetín» se necesita, como es un calcetín limpio y un objeto largo, delgado y fino que quepa de forma segura entre los cristales. Es importante que no tenga superficie afilada o que pueda rayar el vidrio de la puerta. Se necesita humedecer el calcetín con agua tibia y una pequeña cantidad de detergente para platos o limpiacristales.

El calcetín se podrá sobre el palo u objeto delgado, para posteriormente introducirlo en la abertura y cepillar suavemente las superficies interiores. La ventaja del calcetín es que cubre firmemente el objeto sobre el que se desliza, lo que dificulta que se resbale y se atasque entre los cristales. También se puede usar un paño de microfibra, pero en ese caso hay que sujetarlo con una goma elástica.

Precauciones

Para limpiar el honor, se deben seguir una serie de precauciones. En primer lugar, el electrodoméstico debe estar enfriado y apagado para evitar quemaduras o que el cristal sufra un choque térmico. El tejido debe ser ligeramente húmedo, nunca empapado. El exceso de líquido se podría filtrar a los componentes electrónicos o manchar el interior permanentemente. Como se menciona con anterioridad, es importante no emplear cuchillos, estropajos metálicos ni productos muy abrasivos que puedan rayar el vidrio.

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