Se buscan 2 voluntarios para vivir gratis en una isla europea a cambio de cuidar la cafetería y las viviendas vacacionales para turistas
La idea de vivir gratis en una isla europea suena un poco a fantasía, más aún para quienes viven en otros continentes. No obstante, la realidad es que cada año tiene lugar una convocatoria de la que muchas personas no están enteradas. No hace falta experiencia previa ni ser millonario, solo tener ganas de instalarse varios meses en un lugar sin coche y con el mar como único vecino.
Y es curioso que pocos estén al tanto, porque el anuncio circula cada primavera y atrae a cientos de aspirantes de todo el mundo, aunque lamentablemente solo dos personas consiguen la plaza. A cambio de cuidar una pequeña cafetería y las casas donde se alojan los turistas, reciben techo y comida durante toda la temporada.
La isla europea donde puedes vivir gratis: Great Blasket, en Irlanda
La tentadora y ansiada protagonista es Great Blasket Island, la isla más grande de un pequeño archipiélago frente a la península de Dingle, en el condado de Kerry (Irlanda). Nadie vive allí de forma permanente desde 1953, cuando el Gobierno irlandés evacuó a sus últimos habitantes.
Hoy la gestionan Billy O’Connor y Alice Hayes, propietarios de una cafetería y tres cabañas vacacionales que reciben a los turistas que llegan en barco durante los meses de buen tiempo. Cada año buscan a dos personas para vivir gratis en esta isla europea y encargarse de todo.

Parece ser desde entonces que la convocatoria, que se repite cada primavera, ya se ha convertido en una cita habitual: en ediciones anteriores llegaron a recibirse más de 40.000 solicitudes de todo el mundo para solo dos plazas.
Requisitos y cómo presentarse a la convocatoria de este año
Como ya se anticipó al comienzo del artículo, para presentarse no hace falta ser un profesional de la hostelería. Los propios organizadores explican que aceptan candidatos de cualquier edad y nacionalidad, aunque sí piden un nivel de inglés fluido y, si no se es ciudadano de la Unión Europea, contar con un visado de trabajo válido.
También valoran positivamente hablar irlandés, aunque no es obligatorio. Lo que sí piden expresamente es que la pareja seleccionada sea trabajadora, responsable y tenga buena mano con el trato al público, porque durante el verano la cafetería no da tregua.
El contrato suele ir del 1 de abril a mediados de octubre, unos seis meses en los que la pareja vive en un dormitorio compartido situado sobre la propia cafetería, con baño privado, zona de estar con estufa y cocina común.
Durante los meses de más afluencia, entre junio y agosto, se suman uno o dos voluntarios que ayudan con la carga de trabajo.
El resto del año, los dos cuidadores se bastan para todo: limpiar, cocinar, atender la cafetería y preparar las cabañas entre huésped y huésped.
Quienes quieran presentarse a la convocatoria de este año deben consultar la página oficial de empleo de Great Blasket Island, donde cada temporada se publican el formulario y la dirección de contacto vigente para enviar la candidatura.
¿Por qué merece la pena vivir gratis en esta isla europea (y sus inconvenientes)?
Great Blasket no siempre estuvo vacía. Hasta mediados del siglo XX llegó a tener más de 170 habitantes, una comunidad que vivía de la pesca y que dio a Irlanda varios escritores en lengua gaélica reconocidos internacionalmente.
Desde que se evacuó, la isla forma parte de una zona protegida por su riqueza natural y recibe cada año a unos 40.000 turistas que llegan atraídos por sus playas, sus acantilados y la posibilidad de ver delfines y focas grises.
La vida allí, eso sí, tiene poco de vacaciones. El acceso depende por completo del estado del mar: puede haber una semana entera sin que ningún barco pueda navegar hasta la costa, o cuatro semanas seguidas de sol y trabajo sin descanso.
La evacuación se completó el 17 de noviembre de 1953, cuando los últimos vecinos abandonaron la isla en barca rumbo al continente. Setenta y tres años después, solo dos personas al año vuelven a instalarse allí, aunque esta vez por voluntad propia y con billete de vuelta incluido.
Qué tener en cuenta antes de presentarse
Antes de enviar la solicitud, conviene tener claras algunas condiciones que no siempre se cuentan en los titulares más llamativos sobre la oferta.
- Los gastos de viaje hasta la isla corren por cuenta de cada candidato.
- No hay cobertura de móvil garantizada ni tiendas cerca: todo lo esencial se compra antes de embarcar.
- El alcohol y los artículos de higiene personal no están incluidos en el paquete de alojamiento y comida.
- Los días libres dependen del tiempo, así que conviene ser flexible con los planes.
Quien acepta estas condiciones a cambio de vivir gratis en una isla europea, se lleva entonces una experiencia que pocos empleos ofrecen: meses de silencio, naturaleza casi virgen y un paisaje que cambia en función de la marea y la climatología atlántica.