Se buscan voluntarios para vivir gratis en una isla de Nueva Zelanda a cambio de cuidar caballos, burros y animales rescatados sin experiencia previa
Cambiar de vida, aunque sea durante unos meses, es un sueño que cada vez más personas se atreven a cumplir. Dejar atrás la oficina, el tráfico y las pantallas para instalarse en una isla de Nueva Zelanda, rodeado de montañas y animales rescatados, ya no suena tan descabellado gracias a los programas de voluntariado que ganan popularidad en todo el mundo.
Uno de estos proyectos, situado en pleno corazón montañoso del país, busca ahora voluntarios extranjeros dispuestos a dedicar parte de su tiempo al cuidado de animales rescatados. No hace falta experiencia previa ni formación específica: solo ganas de aprender, responsabilidad y cariño por los animales.
Kind Farm, el santuario de la isla de Nueva Zelanda que busca voluntarios
Este tipo de iniciativas, conocidas en inglés como farm stays o programas de work exchange, se han multiplicado en los últimos años entre quienes buscan viajar largas temporadas sin gastar en alojamiento.
El proyecto que aquí nos concierne se llama Kind Farm y es un santuario para animales rescatados ubicado en el valle de Cardrona, en la región de Otago, dentro de la isla Sur de Nueva Zelanda.
Esta isla, una de las dos principales del país, es conocida por sus paisajes de montaña y por estar cerca de destinos como Wanaka y Queenstown, dos de los puntos turísticos más visitados de la zona.
En el refugio conviven caballos, ponis, burros, ovejas, cabras, vacas, cerdos y gallinas que llegaron allí tras ser abandonados o rescatados de situaciones de maltrato. Muchos de ellos llegaron con secuelas físicas o de comportamiento, por lo que buena parte del trabajo diario consiste en devolverles la confianza a través de un trato paciente y constante.
A cambio de colaborar en su cuidado, el santuario ofrece alojamiento gratuito durante toda la estancia, además de formación para quienes nunca trabajaron antes con animales.
Las tareas que esperan a los voluntarios en la granja
Quienes se apuntan al programa dedican buena parte del día a labores prácticas dentro del santuario. Entre las principales tareas se encuentran:
- Cepillar y asear a caballos, ponis y burros.
- Acompañar a los animales en sus paseos diarios.
- Preparar y repartir la comida de cada especie.
- Limpiar corrales, establos y potreros.
- Mantener el vivero y plantar árboles en la propiedad.
El trabajo se organiza por turnos y siempre bajo la supervisión del equipo del santuario, que forma a los recién llegados antes de que asuman tareas por su cuenta. No se trata de una experiencia de vacaciones convencional, sino de una convivencia real con el ritmo de una granja en pleno funcionamiento, con jornadas que combinan esfuerzo físico y contacto directo con los animales.
Las mañanas suelen dedicarse a la alimentación y limpieza de los espacios, mientras que las tareas de mantenimiento (arreglos, jardinería o cuidado del vivero) se reparten a lo largo del día según las necesidades del momento. Los fines de semana el ritmo se relaja, lo que permite a los voluntarios explorar los alrededores de Wanaka y Queenstown.
Requisitos para sumarse a este programa en Nueva Zelanda
Kind Farm no exige experiencia previa en el manejo de animales, algo que lo diferencia de otros programas similares. Lo que sí valoran especialmente es la responsabilidad, el compromiso y la capacidad de trabajar en equipo dentro de un entorno rural, además de una actitud abierta para adaptarse a tareas que cambian según la temporada.
El programa está abierto a postulantes de cualquier nacionalidad y las solicitudes se tramitan a través del sitio web oficial del santuario, donde se detallan las condiciones y los pasos para inscribirse.
Como suele ocurrir en este tipo de propuestas, conviene explicar con claridad la motivación para participar y la disponibilidad real de fechas, ya que las plazas son limitadas.
La demanda ha crecido en los últimos meses gracias a la difusión en redes sociales y en medios especializados en viajes, que han convertido a Kind Farm en una referencia dentro del turismo de voluntariado en Nueva Zelanda.
Otro caso parecido: la isla griega de los gatos callejeros
Este no es el único programa de este tipo en el mundo. OKDiario ya expuso el caso de una isla griega donde se buscaban voluntarios para dedicar cinco horas al día al cuidado de gatos callejeros, también a cambio de alojamiento gratuito.
Dejando por sentado esto, parece ser que la fórmula se repite en distintos puntos del planeta, con esta isla neozelandesa incluida: alojamiento sin coste a cambio de manos dispuestas a trabajar.
En un caso son gatos de callejón bajo el sol griego; en el otro, caballos y burros entre las montañas de Otago, a miles de kilómetros de distancia, pero con la misma lógica noble de fondo.