Albert Einstein: «La vida es como una bicicleta: para tener equilibrio tienes que seguir adelante»
Una sencilla metáfora que resume una de las claves para afrontar los cambios, las dificultades y los retos del día a día
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Albert Einstein dejó algunas de las reflexiones más célebres de la historia, y entre ellas destaca una frase que invita a pensar sobre la importancia de avanzar incluso en los momentos más complicados: “La vida es como una bicicleta: para tener equilibrio tienes que seguir adelante”. Una sencilla metáfora que resume una de las claves para afrontar los cambios, las dificultades y los retos del día a día.
Esta afirmación del científico alemán nos recuerda que, para mantenernos estables y superar las dificultades en la vida, uno no se puede quedar paralizado. La bicicleta solo mantiene el equilibrio si avanza, y de forma parecida, los humanos necesitamos seguir avanzando, tomar decisiones, aprender de los errores y afrontar los cambios, incluso cuando las cosas se ponen difíciles.
Es importante seguir avanzando a pesar de tener miedo, ya que eso nos ayuda a crecer y a madurar como personas. Seguir haciendo cosas, relacionarnos con los demás y buscar nuevas experiencias nos echa una mano para no caer en pensamientos negativos y poder vivir la vida bien.

Albert Einstein
Albert Einstein nació el 14 de marzo de 1879 en Ulm, en el Reino de Wurtemberg, que entonces formaba parte del Imperio alemán. Desde bien pequeño, tuvo un gran interés por las matemáticas y la ciencia y, en 1921, fue galardonado con el Premio Nobel de Física. Una de sus grandes aportaciones fue la teoría de la relatividad general, presentada en 1915, que ofrecía una nueva perspectiva de la gravedad.
Entre sus curiosidades de la vida, destaca que fue un buen estudiante (a diferencia de lo que se piensa) y que obtenía buenas calificaciones, especialmente en física y matemáticas, a pesar de su carácter rebelde y su rechazo a la autoridad. Sabía tocar el violín y participó en conciertos benéficos y rechazó la propuesta de convertirse en el segundo presidente de Israel. Fallecería el 18 de abril de 1955 a causa de una hemorragia interna.