Los albañiles coinciden al 100%: añadir sal gruesa al cemento fresco es el truco más barato para lograr un acabado que imita la piedra natural
El cemento del futuro revolucionará la industria de la construcción, pero mientras ese día llega los albañiles siguen utilizando trucos para conseguir los mejores resultados de la manera más barata. Por ejemplo, tienen una manera muy curiosa de imitar la piedra natural.
Por increíble que parezca, los albañiles pueden usar sal gruesa sobre el hormigón fresco, presionar los cristales ligeramente y retirarlos después con agua y cepillado. Con eso dejan unas pequeñas cavidades que transforman el suelo y le dan un aspecto natural.
De esta manera, los albañiles se ahorran colocan un revestimiento carísimo de piedra transformando únicamente la superficie del pavimento. Obviamente, el resultado dependerá del tamaño de la sal, de su distribución y del momento que se elija para trabajar.
Cómo logran los albañiles un acabado de piedra natural usando el truco de la sal gruesa
Básicamente, lo que hacen los albañiles es utilizar la sal gruesa como un molde temporal. Cada cristal ocupa un pequeño espacio en la superficie y deja su huella cuando se disuelve y desaparece. De esta manera, el acabado adquiere un relieve salpicado de huecos, con una distribución irregular.
Y no pienses que esto es un truco aislado o que sólo utilizan los malos profesionales. Por ejemplo, la Portland Cement Association, asociación del sector cementero, describe este procedimiento como una técnica decorativa económica para losas de hormigón.
De hecho, tiene una guía donde explica cómo una mayor concentración de cristales puede producir una textura semejante al travertino. Justamente, la semejanza ocurre gracias a las cavidades que deja la sal.
Obviamente, el tratamiento no reproduce automáticamente las vetas, los colores o las juntas de un suelo de piedra natural, pero permite conseguir una apariencia menos uniforme que la de una losa alisada.
Para que funcione y quede estético, la técnica se realiza sobre la superficie del hormigón recién colocado. Los cristales se reparten por encima durante el acabado y después se retiran.
Cómo aplicar sal al cemento para que parezca piedra natural, según los albañiles
El momento de aplicación determina buena parte del resultado, pero si no te saltas los pasos no debería haber problema. Primero se extiende y nivela el hormigón. Después hay que esperar a que desaparezca el agua que aflora a la superficie y a que esta adquiera cierta firmeza.
Si se esparce demasiado pronto, los cristales pueden hundirse en exceso. Si se espera hasta que la superficie está demasiado dura, ya no se incrustan correctamente. La temperatura y las condiciones ambientales influyen en ese margen de trabajo.
Según qué quieras hacer, debes utilizar un material u otro: la sal gema gruesa, limpia y seca permite dejar marcas visibles; la sal fina de mesa se disuelve demasiado rápido y apenas produce textura. Una vez repartidos los cristales, se presionan con una herramienta de acabado, evitando enterrarlos por completo.
Además, la retirada debe respetar el proceso de endurecimiento y curado previsto para la obra. Ten en cuenta que el agua disuelve la sal y el cepillado ayuda a eliminar los restos; un lavado demasiado agresivo puede estropear la superficie joven, como advierte la guía de aplicación de MudMixer.
Dónde puedes usar el truco de la sal para imitar el acabado de piedra natural
Patios, caminos de jardín y accesos peatonales son algunos de los espacios donde puede cuadrar esta textura. Con esto logras dar un tratamiento decorativo a una superficie continua sin recurrir a la colocación de piezas individuales.
El ahorro debe valorarse sobre el conjunto del trabajo, ya que ,demás del material utilizado para crear el relieve, hay que contar con la preparación del terreno, el hormigonado y la mano de obra. El precio de la sal por sí solo no determina el presupuesto final.
Aunque en España no suele ser un gran problema, vigila el clima a la hora de hacer esta obra. El agua puede acumularse en las pequeñas cavidades y, al congelarse, provocar desprendimientos superficiales.