Astronomía

Shock entre los astrónomos: una estrella de la Vía Láctea lleva 33 años emitiendo una señal cada 22 minutos

estrella de la Vía Láctea
Ilustración de una estrella emitiendo ondas de radio. Foto: ilustración propia.

En algún punto profundo del disco galáctico, una estrella de la Vía Láctea emite pulsos de radio con un ritmo que no responde a lo esperado por la teoría. La regularidad de esta señal, detectada en distintos momentos históricos, ha llevado a los investigadores a revisar archivos completos de observatorios repartidos por varios continentes.

Esta estrella, cuál nombre revelaremos a continuación, ha pasado a ser un caso de estudio prioritario. La duración del fenómeno y su estabilidad plantean preguntas clave sobre los límites de los modelos actuales, especialmente en lo relacionado con la pérdida de energía y la actividad electromagnética de los objetos compactos.

¿Cuál es la estrella de la Vía Láctea que desafía los modelos conocidos y lleva 33 años emitiendo señales?

La fuente identificada recibe el nombre de GPM J1839-10 y se encuentra a unos 15.000 años luz, en la constelación del Escudo. Se trata de una estrella de la Vía Láctea pequeña, pero con un comportamiento que rompe los esquemas habituales. Cada 22 minutos emite un pulso de radio que dura alrededor de cinco minutos, seguido de un periodo de silencio casi constante.

Tras este primer análisis, los detalles del hallazgo fueron publicados en la revista Nature, consolidando el interés internacional por el caso. Los datos indican que el patrón se ha repetido de forma casi ininterrumpida durante al menos 33 años, algo inusual para objetos que deberían haber perdido ya la capacidad de emitir ondas de radio detectables.

El estudio está liderado por la astrónoma Natasha Hurley-Walker, de la Universidad de Curtin, en Australia. Su equipo utilizó el Murchison Widefield Array, un radiotelescopio de baja frecuencia compuesto por numerosas antenas pequeñas que permiten vigilar grandes zonas del cielo al mismo tiempo. Este instrumento fue clave para detectar los destellos recientes.

Para confirmar la antigüedad del fenómeno, los investigadores recurrieron a archivos históricos del Very Large Array, en Nuevo México. Allí encontraron señales coincidentes en observaciones realizadas casi cada año desde 1988.

La combinación de ambos conjuntos de datos permitió reconstruir una línea temporal sólida, demostrando que esta estrella de la Vía Láctea ha mantenido su actividad durante más de tres décadas sin cambios significativos.

¿Por qué esta estrella de la Vía Láctea no encaja con los púlsares habituales?

Los púlsares conocidos son estrellas de neutrones que giran rápidamente y emiten haces de radio desde sus polos magnéticos. Normalmente, estos objetos producen pulsos cada pocos segundos o incluso milisegundos. Con el paso del tiempo, su rotación se ralentiza y la emisión acaba desapareciendo al cruzar la llamada «línea de la muerte».

En el caso de GPM J1839-10, la rotación es tan lenta que, según la teoría, debería estar por debajo de ese umbral. Sin embargo, esta estrella sigue emitiendo radio de forma estable.

Tampoco encaja del todo con los magnetares, que suelen girar más rápido y liberan gran parte de su energía en rayos X y gamma. Esta discrepancia es el núcleo del problema científico.

Descartada una explicación artificial y próximos pasos sobre GPM J1839-10

Como ocurre con otros hallazgos de señales periódicas, se analizó la posibilidad de un origen artificial. Sin embargo, los pulsos no contienen patrones complejos ni información codificada. Se trata de ruido de banda ancha, típico de fuentes naturales, y la energía necesaria para emitirlo de forma intencionada sería comparable a la de una estrella compacta.

GPM J1839-10 sigue activa, lo que permite continuar con su seguimiento. La medición precisa de los tiempos de llegada de cada pulso podría revelar cambios sutiles en su rotación o en su campo magnético.

Además, futuros instrumentos como el Square Kilometre Array podrían detectar otros objetos similares y ayudar a determinar si este caso es excepcional o el primero de una población extraterrestre aún desconocida.

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