Una enfermedad que anula la labor de las papilas gustativas

Descubren que la obesidad y el sentido del gusto son enemigos íntimos

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La obesidad muestra otro de sus efectos negativos

Comer con hambre puede definirse como uno de los mayores placeres que existen en el mundo. Sin embargo, esa ansiedad por devorar los alimentos puede provocar afecciones tan graves como la obesidad. Los porcentajes de esta enfermedad se incrementan a cada año que pasa, y parece ser que estas cifras seguirán subiendo hasta unos niveles nunca vistos. La obesidad puede generar una gran cantidad de problemas saludables, pero además de los ya conocidos por todos, esta afección afecta al funcionamiento de las papilas gustativas ocasionando una incapacidad para degustar el sabor de los alimentos. Es decir, cuantos más altos sean los niveles obesidad del cuerpo, menor será la acción del sentido del gusto.

Comer sin gusto

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Las hamburguesas es el alimento más común que suele producir obesidad

Un grupo de investigadores de la Universidad de Cornell (Estados Unidos) ha descubierto que existe una relación negativa entre la obesidad y el sentido del gusto. Para demostrar sus teorías, los estudiosos realizaron un novedoso estudio en ratones en el que dividieron en dos el plan alimenticio de los roedores. El primer grupo se nutría de una dieta alta en grasas, mientras que el segundo apartado basaba su alimentación en una dieta normal. Con el paso de las semanas, los científicos se dieron cuenta de que el 25% de las papilas gustativas de la lengua habían sido desactivadas como por arte de magia.

La clave de todo esto reside en la grasa acumulada. Cada papila gustativa está compuesta por un total de 100 células que se dividen en tres apartados con la finalidad de detectar los distintos sabores. A medida que las células van muriendo, se regeneran. Sin embargo, la acción de la molécula TNF-alfa, muy común en la grasa acumulada, acelera la muerte de estas células. Por este motivo, los ratones con sobrepeso eran incapaces de regenerar sus papilas gustativas a la misma velocidad que mueren, por lo que el sentido del gusto se va perdiendo con el paso de los días.

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Un proceso que vuelve a su cauce con una buena alimentación

La buena noticia de todo esto es que todo puede volver a su cauce. Los investigadores se dieron cuenta que si volvían a administrar una dieta equilibrada, las células volvían a reproducirse tal y como lo solían hacer de forma convencional. Es decir, existe un proceso de recuperación que permite recuperar  la labor de las papilas gustativas.

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