Un experimento demuestra un error de Albert Einstein

Un experimento demuestra un error de Albert Einstein
Un experimento demuestra un error de Albert Einstein
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Albert Einstein fue un verdadero visionario. De hecho, prácticamente todas sus teorías se han demostrado ciertas hoy día que tenemos la tecnología para probarlas. Pero, como cualquier ser humano, no era perfecto, así que algún experimento ha dado al traste con sus postulados, como el que vemos ahora.

Sin duda, Einstein es un personaje relevante en nuestra historia, probablemente el físico más importante del siglo XX. Su Teoría de la Relatividad fue tan revolucionaria, que cambió la forma en que observamos el universo, y todavía sigue siendo muy relevante a día de hoy.

Además, hay que decir sobre su visión de futuro que aun hoy se ha probado como cierta su teoría de las ondas gravitacionales. De hecho, pensar qué podría haber descubierto Einstein con la tecnología actual es excitante.

Pero Einstein tenía un serio problema con la teoría cuántica, o como se conoce en ciertos círculos, el enredo cuántico. De hecho, así lo ha demostrado el ICFO, el Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona, en un estudio que ha necesitado de la ayuda de 100.000 gamers voluntarios.

Como enredo cuántico entendemos un término que engloba una conexión especial entre pares de fotones o en grupos, o en objetos descritos por la mecánica cuántica.

Así pues, Einstein postuló que dos objetos alejados suficientemente no pueden actuar. Sin embargo, la física cuántica posee unas leyes que divergen del realismo que impera en las teorías del físico alemán.

Albert Einstein entendía el universo como un lugar en el que nada podía viajar más rápido que la luz. Sin embargo, en la investigación mencionada, esta teoría se ha demostrado equivocada.

El experimento que refuta las teorías de Albert Einstein

El experimento ha consistido en el envío de 90 millones de bits en código binario por parte de 100.000 voluntarios desde determinados dispositivos en los que jugaban a ciertos juegos en particular.

Luego, usando el test de Bell, generaron pares de partículas entrelazadas que eran enviados a diversos lugares para medir sus propiedades. Y aquí es donde está la divergencia, ya que el resultado de la medición de una partícula afectaba de forma instantánea a otra pese a estar a gran distancia una de otra, e incluso se observaba que las propiedades de las partículas no existieron nunca.

Es decir, que las partículas cuánticas, pese a estar separadas por grandes distancias, sí que se afectan de forma simultánea entre sí, por lo que se contradice la teoría del realismo local de Einstein, que se basaba en las leyes tradicionales de la física y explicaba la imposibilidad de la existencia del enredo cuántico.

Aunque no entendemos la física cuántica, y tampoco cómo coexiste con la física tradicional, seguimos trabajando en ello. Ni siquiera la brillante mente de Stephen Hawking encontró explicación, pero otros vendrán…

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