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¿Cómo saber si el niño realmente tiene dolor de barriga o es una excusa?

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Descubre si el dolor de barriga del niño es real o no
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¿Cómo saber si el niño realmente tiene dolor de barriga o es una excusa? A menudo, quejarse de dolor de estómago es una excusa para que los niños falten a la escuela. Algunos niños, sin embargo, realmente sufren de dolores abdominales que ocurren a intervalos más o menos regulares, cuyas causas deben investigarse.

¿Cómo saber si el niño realmente tiene dolor de barriga?

Después de la tos y el resfriado, el dolor de barriga recurrente es el síntoma que más se reporta a los pediatras y que determina las visitas frecuentes a la sala de urgencias. Se estima que alrededor del 10-20% de los niños entre 2 y 6 años padecen este tipo de dolor, con una incidencia que aumenta con los años hasta llegar a ser máxima en la etapa preadolescente, con predominio del sexo femenino sobre el masculino.

¿Por qué mi hijo siempre tiene dolor de barriga?

No todos los dolores abdominales son iguales. Lo que más alarma a los padres no es el dolor de estómago ocasional atribuible muchas veces al consumo excesivo de dulces o alimentos poco saludables: tal como aparece, suele desaparecer sin dejar secuelas. Muy diferente es el dolor de barriga que se presenta a intervalos más o menos regulares (al menos una vez a la semana durante al menos dos meses), a menudo se asocia con una reactividad excesiva al estrés ambiental (en la escuela, la familia o el deporte) y a veces se acompaña de otros síntomas dolorosos (el más común es el dolor de cabeza), y pueden cambiar la calidad de vida del niño.

Los signos a los que hay que estar atentos

Este tipo de dolor de estómago suele presentarse con tal intensidad que el niño deja de jugar o de realizar sus actividades cotidianas habituales. Se siente de forma indefinida alrededor del ombligo, se acompaña de palidez y pone al niño en un estado de sufrimiento general. La duración es variable, pero no suele superar la hora y no tiene una relación precisa con la comida ni con la defecación. No debe confundirse con gastroenteritis (diarrea) ni se debe a una intoxicación alimentaria o medicamentosa o, en el caso de dolor agudo repentino, a un ataque de apendicitis, obstrucción intestinal o infección del tracto urinario.

¿Por qué mi hijo tiene dolor de barriga?

En el 90% de los casos, la causa del dolor abdominal recurrente es funcional, es decir, en el origen del dolor hay una modificación del funcionamiento del intestino (como una alteración en la cantidad de gases intestinales o una hiperexcitabilidad de los músculos intestinales).  En menos del 10% de los casos, sin embargo, el dolor tiene un origen orgánico (estreñimiento crónico, intolerancia a la lactosa, enfermedad de Crohn, parasitosis, enfermedad celíaca ). En la mayoría de los niños, sin embargo, el dolor abdominal recurrente tiene una causa funcional.

Diagnóstico y pruebas

Una exploración general minuciosa y, si el médico lo considera necesario, análisis de sangre específicos suelen ser suficientes para establecer si los dolores abdominales recurrentes tienen un origen funcional, es decir, no están relacionados con una enfermedad sino que son consecuencia de una alta sensibilidad del intestino a algunos estímulos de estrés ambiental.

Sin embargo, en algunos casos -alrededor de 1 de cada 10- el dolor abdominal recurrente en los niños puede tener causas orgánicas. Algunas señales de advertencia que no deben subestimarse son:

  • dolor de larga duración (más de 3-4 horas) en un área específica del vientre que se irradia a la ingle o la espalda o aparece por la noche;
  • presencia de fiebre;
  • alteraciones del canal intestinal (diarrea o estreñimiento persistente);
  • vómitos;
  • pérdida de peso;
  • desaceleración en el crecimiento;
  • sangre en las heces.

¿Qué hacer en caso de dolor de barriga en niños?

Para llegar a un diagnóstico preciso, el pediatra debe ante todo excluir enfermedades de origen orgánico. Para ello puede ser útil llevar un diario y anotar la frecuencia del trastorno, la hora del día en que se presenta, la actividad que el niño estaba realizando en el momento del inicio del dolor, la forma en que el dolor de estómago (con o sin náuseas, distensión abdominal, presencia de otros síntomas como vómitos o dolor de cabeza), hábitos de evacuación (diaria o no, características de las deposiciones), tipo de dieta. De esta forma, se proporciona al pediatra la mayor cantidad de información útil posible.

¿Cuándo preocuparse por el dolor de barriga del bebé?

La edad a la que se presenta el dolor ya es una pista para el diagnóstico. De hecho, en los primeros tres años de vida, los dolores abdominales suelen ser funcionales, mientras que más tarde es más probable que se pueda encontrar -una vez descartada cualquier patología- dolor de origen psicosomático, ante el exceso de rendimiento de alto nivel que se requieren de los niños. Entre el primer y el tercer año de vida, se debe prestar mucha atención a la anamnesis, es decir, a la historia del niño, y no centrarse sólo en el síntoma: el modo de parto y la lactancia recibida por el niño pueden, en hecho, marcar la diferencia.

¿Puede la ansiedad causar dolor de barrigas en los niños?

Los niños que padecen dolor abdominal funcional recurrente son generalmente perfeccionistas y meticulosos, buenos en la escuela y en las diversas actividades que realizan incluso fuera del ámbito escolar (deportes, música) y por ello a veces están expuestos a expectativas excesivas. El miedo a no poder hacerlo bien les provoca un estrés que se descarga en el estómago. Y así eventos que también son muy diferentes entre sí. como el paso del jardín de infancia a la escuela primaria, la presencia de un profesor algo rígido, una riña con un compañero de clase o un fracaso en los deportes pueden derivar en dolores de estómago recurrentes. Por lo tanto, el dolor informado por el niño no es una simulación. Sin embargo, al mismo tiempo, no debe ser una excusa para no realizar actividades diarias normales, como ir a la escuela o practicar deportes.

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