La vida de Sara G. Arjona o cómo nace una experta en arte contemporáneo

La vida de la galerista se traduce en una pasión inagotable por descubrir, por mirar más allá de lo evidente y buscar aquello que sólo se deja vislumbrar. Desde pequeña fue la preguntona de la familia, quería entender el mundo y nunca bastaban las respuestas fáciles. Siempre buscaba más, con el único sueño de dar la vuelta al mundo y descubrir qué había más allá de lo que alcanzaba a ver.
Tan intensas eran sus ganas de explorar y comunicarse que, a una edad temprana, creó su propio lenguaje. En casa la apodaron La Polaca por esa mezcla de sonidos y palabras inventadas con las que insistía en hacerse entender. Su familia aún bromea sobre aquella niña que hablaba con seriedad y se quedaba esperando una respuesta que nadie sabía dar porque no entendían lo que decía. Pero no se rendía; repetía esos sonidos extraños una y otra vez, convencida de que las respuestas estaban al otro lado de las palabras.
Se crio en una familia donde el arte y la enseñanza han sido el eje de todo. Sus abuelos paternos, él guardia civil y ella ama de casa; por parte de los Arjona, él inventor y ella peluquera estilista. Dos mundos distintos, con diferencias sociales y políticas, pero unidos por la curiosidad y el amor por el arte, la belleza, la cultura y el conocimiento. Castellanos de raíz, donde la educación, el respeto y el saber estar siempre fueron el centro de todo.
Su abuelo Francisco Arjona Vallet fue un gran inventor. Trabajó durante la guerra, portando la radio y su pasión por crear le llevó a diseñar las reactancias de los fluorescentes. Hasta el último día de su vida persiguió el sueño de inventar un motor de energía infinita. La abuela Reme, por otro lado, fue una peluquera transgresora en Ávila. Viajaba a París en busca de los mejores utensilios, vestía con elegancia y reflejaba siempre una sofisticación natural. Dio vida a ocho mujeres, las Arjona, conocidas en Ávila por su belleza y carácter.
Por el lado de los González, los abuelos tuvieron tres hijas y un hijo, padre de Sara, quien fue su maestro en el arte. Sus padres tienen una historia curiosa: como buenos abulenses, ambos estudiaron magisterio —las únicas opciones en Ávila eran esa y medicina—, pero cada uno siguió su verdadera pasión. El padre se dedicó a las bellas artes; la madre, a la psicología. Fue mientras estudiaban sus segundas carreras en Segovia cuando se conocieron.
Creció en un ambiente de constante creatividad y movimiento donde trabajaban en lo que les daba estabilidad y, al mismo tiempo, se entregaban a lo que amaban. Entre tanto, clases de piano, pintura, deporte, para la hija, nuestra Sara, devenida en una mezcla equitativa de ambos. De su padre heredó la pasión por el arte, la contemplación y la serenidad. De su madre, la fuerza y el coraje para crear, organizar eventos y ser referente en las personas. La niña adulta que siempre fue, y sigue siendo, capaz de pasar horas al piano, disfrutando de la soledad que la iba a convertir en experta en arte.
Estudió Bellas Artes y se formó como pintora pintando junto a su padre. Su etapa como pintora duró muchos años. Tuvo la oportunidad de hacer numerosas exposiciones, vender obras, recibir premios y becas para la creación. Sin embargo, desde los primeros años de carrera, descubrió su interés por la curaduría y la organización de exposiciones. Vio la necesidad de crear espacios para otros artistas, así que empezó a comisariar exposiciones de amigos en hoteles de Granada como el Meliá y el Portago.
En los años de estudio, se sumergió en la teoría del arte: semiótica, hermenéutica… Una ratita de biblioteca investigando el concepto de lo sublime en el arte contemporáneo.
El sueño de sus padres para su hija se cumplió cuando terminó sus estudios en The Montfort University (Leicester): pintora e investigadora en la Universidad de Granada. Pero su sueño era seguir descubriendo el mundo y en 2013 viajó a Nueva York como investigadora corresponsal en el MoMA. Un sueño hecho realidad. Un gran sueño.
Nueva York fue una etapa asombrosa. Aprendió de la vida en la ciudad de las oportunidades. En la Gran Manzana vives o mueres, no hay término medio.
Trabajó en varias galerías, curó proyectos internacionales, conoció a grandes artistas y galeristas, y conectó con gente dispuesta a arriesgar por sus sueños.
Tras un año en Nueva York, regresó a España por temas de visado. Conoció a Jacobo Fitz James Stuart y trabajó en su galería durante tres años, viajando a ferias y sumergiéndome aún más en el mundo del arte.
Vivió en Madrid durante siete años. A los 25, ya era directora de galería. Casi nada, la galería más cool de Madrid. Construyó una familia artística entre artistas, curadores, galeristas y diversos profesionales del arte. Pero el mundo del arte también golpea fuerte. El cierre de la galería Kir Royal fue un duro golpe que casi la hizo abandonar el camino. Pero el destino tenía otros planes: conoció a María Baró, quien abrió para nuestra protagonista las puertas de Baró House en Madrid y luego en Mallorca.
Llegó a Mallorca en 2021 para abrir la nueva sede de Baró con una exposición de José María Sicilia, uno de los artistas que admiraba desde niña. Mallorca también la reconectó con la música. Pero el deseo de crear algo propio nunca desapareció. En 2023, llegó el momento de lanzar su proyecto: Esblank. En menos de dos semanas, encontró el espacio perfecto y se lanzó. Esblank es su filosofía de vida: unir fuerzas, crear sinergias y formar una comunidad.
Desde su inauguración en septiembre de 2023, ha organizado más de diez exposiciones, apoyado a nueve artistas y establecido colaboraciones con profesionales del arte.
Esblank rinde homenaje a Mallorca
Este viernes Esblank comienza el nuevo programa 2025/2026 rindiendo homenaje a Mallorca, la tierra que inspiró el nacimiento del proyecto, con la exposición de Guiem Auli (Esporles, Mallorca) y la actuación de Mary Lambourne (Valldemossa, Mallorca).
Y ahora se prepara para un nuevo reto: LENS, el primer gran evento de arte y música curatorial en el que se unirán todas las artes por ocho horas. El 5 de abril verá la luz este proyecto, que simboliza el siguiente paso en su camino.
Esta es nuestra amiga: artista, curadora, empresaria y soñadora. El arte siempre ha sido su forma de vida y su manera de entender el mundo. Mañana nos regala Mallorca a través de sus ojos y sus artistas. No se la pierdan, es la más.
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