Los okupas de una finca en Ibiza dejaron cinco toneladas de basura tras un proceso de desalojo que duró 12 años
Ante el riesgo de incendio por los tratos acumulados, el Ayuntamiento ordenó la limpieza y pasó la factura al titular
Bicicletas, colchones, mesas, maletas, sartenes y otros residuos se acumulaban en una finca que fue un antiguo restaurante

Los okupas de una finca en Ibiza dejaron cinco toneladas de basura tras un proceso de desalojo que duró 12 años y que permitió a su titular recuperar lo que fue un antiguo restaurante de la zona de Cala Mastella en el municipio de Santa Eulària. .
En la zona okupada, llegaron a vivir cerca de dos decenas de personas a las que la propiedad logró desalojar en 2024 y que dejaron la finca y el terreno, hasta arriba de residuos.
Un infierno judicial que arrancó en 2012 y que los okupas lograron prolongar durante una docena de años, presentando recursos judiciales en Ibiza en respuesta a las órdenes de desalojo que solicitaba la familia, y que lograban postergar. Además del calvario para echarlos, la familia afectada tendrá ahora que asumir el coste de la limpieza del terreno.
Al tratarse de una propiedad privada, agentes de la Policía Local realizaron previamente un requerimiento formal a su titular para que procediera a la limpieza de la finca.
Tras contactar con el propietario, este mostró su total predisposición a asumir los gastos de la intervención, por lo que el Ayuntamiento contrató a una empresa especializada para ejecutar los trabajos, cuyo coste será sufragado por el titular de la parcela.
Durante los trabajos se han retirado numerosos objetos, entre ellos bicicletas, electrodomésticos, colchones, mesas, maletas, sartenes y otros residuos de diversa naturaleza, que se encontraban dispersos por el terreno. La acumulación de estos materiales suponía un riesgo para el entorno, tanto por la posibilidad de que se produjeran incendios como por la potencial contaminación del suelo.
La actuación se enmarca en las labores de control y seguimiento de puntos del municipio que han registrado asentamientos en el pasado, con el objetivo de evitar que estos espacios vuelvan a convertirse en zonas susceptibles de nuevas ocupaciones. En este sentido, el Consistorio trabaja para actuar sobre aquellos enclaves donde se detectan acumulaciones de residuos y situaciones de abandono que puedan favorecer la aparición de nuevos asentamientos.