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PRIMERA LÍNEA

Del ‘hermana, yo sí te creo’ al «hermana» de Masih Alinejad

La diferencia entre un eslogan y una identidad solidaria ya queda reflejada en el titular de esta columna. El eslogan es una fórmula breve, utilizada en la propaganda política. En definitiva, algo fríamente calculado. Mientras la identidad solidaria es un valor que define a las personas que apoyan a otras desinteresadamente, especialmente a aquellas en situaciones vulnerables. Por lo expuesto anteriormente, queda claro que hermana, yo sí te creo es un simple y vulgar eslogan, al tiempo que «hermana» o «hermano», al ser pronunciado por Masih Alinejad, activista iraní a la que en tres ocasiones han intentado asesinar los servicios represivos del régimen de los ayatolás, se convierte de inmediato en algo trascendente, en identidad solidaria.

Ahora que las feministas de extrema izquierda han cambiado el 8M eso de hermana, yo sí te creo por otro eslogan, el No a la guerra, hablemos de la paz entonces. A finales del siglo IV de nuestra era, Publio Flavio Vegecio Renato escribió el tratado Epitoma rei militari, que fue un referente para los militares durante la Edad Media y el Renacimiento. El escritor romano, conocido como Vegecio, era persona muy cercana al emperador Teodosio el Grande, a quien dedicó su tratado. Allí se recoge la célebre frase que ha llegado hasta el presente: «Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum», que traducido sería «si quieres la paz, prepárate para la guerra».

Es pragmatismo puro y duro, alejado del pacifismo cumbayá militante, al defender una preparación militar adecuada para disuadir a los enemigos, garantizando así la paz. Lo que no deja de ser una forma pragmática de pacifismo con garantías. Recordemos una de las escenas más famosas de la historia del cine: el simio Moonwatcher lanza al aire un hueso, gesto que simboliza el nacimiento de la inteligencia humana, desde el momento que supone entender el uso de herramientas y la evolución hacia la violencia tecnológica. El hueso, en pantalla, se transforma en nave espacial…

El patán y «puto amo» Pedro Sánchez días atrás sacaba a pasear de nuevo el No a la guerra como cortina de humo ante los casos de corrupción que le ahogan sin descanso y al poco las feminazis desempolvaron la pancarta sacándola a pasear el 8M, sepultando aquello de hermana, yo sí te creo, a pesar de su vigencia, ante las miles de mujeres iraníes asesinadas durante las protestas de las últimas semanas. Después llegaron los bombardeos de EEUU e Israel. La extrema izquierda occidental rasgándose las vestiduras.

En esas, la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo le metió un gol por la escuadra a la muy sectaria Francina Armengol, que desde la presidencia del Congreso de los Diputados ha negado cualquier acto, entre las paredes de la sede de la soberanía nacional, que pueda hacerle daño al sanchismo y se columpió esta vez al no calibrar el efecto que iba a tener la presencia de la activista iraní Masih Alinejad en la Sala Constitucional. Encontrarán en redes el encuentro, Contra la hipocresía y el apaciguamiento. Con Masih Alinejad y la Libertad. No tiene desperdicio. Alinejad habló alto y claro.

De entrada, Álvarez de Toledo comentó que le sorprendió la primera vez que Alinejad la llamó «hermana», hasta que ella se lo aclaró: hermana no es una categoría biológica, sino un vínculo moral. Hermanas, no de sexo, sino de lucha, de convicciones democráticas y de compromiso con la libertad. Y enfrente, hermana, yo sí te creo, un engendro falsario nacido de la misma placenta que le dio alas a la ley del sólo sí es sí, que, como se ha visto, sí ha servido para la reducción de condenas a los agresores sexuales.

La prensa, radio y televisión apesebradas, una hiriente mayoría que silencia a las personas con dignidad y coraje, por supuesto no se ha hecho eco de lo ocurrido en la Sala Constitucional. Pero habló Masih Alinejad y su voz fue dura, implacable: «Primer ministro Sánchez, ¿cómo te atreves a utilizar los cuerpos de los iraníes como munición política contra otros partidos? Un ser humano normal, cuando ve tantos cuerpos amontonados, unos sobre otros, en la calle, se condena. El primer ministro español decidió mantenerse en silencio frente a la masacre y eso es estar del lado de los asesinos».

Ahí tienen la falacia (engaño, fraude, mentira) al utilizar en esta ocasión el No a la guerra: «Conté las palabras del primer ministro, para entender cómo puede una persona, un político, decir que quiere parar la guerra, sin mencionar la guerra real que recae sobre nosotros, los iraníes. El primer ministro español debería entender que nosotros, el pueblo de Irán, nunca quisimos que llegase esta guerra. Pero si queremos acabar con ella, vamos a unirnos al pueblo de Irán para acabar con este régimen de barbarie».

Y las feminazis, el 8M, lanzando consignas y con el No a la guerra como su estandarte más preciado. Igualito que la inmensa mayoría de votantes de la extrema izquierda, que no han abierto la boca ante los 30.000 iraníes que han sido asesinados las últimas semanas por el régimen de los ayatolás, la mayoría mujeres. Tal vez les gustaría quemar El viento en el pelo, libro en el que Masih Alinejad recogía en el 2018 su lucha por la libertad de la mujer iraní, creando el movimiento My Stealthy Freedom.