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Bullying en un instituto de Mallorca: una niña tiene que estudiar escoltada por un vigilante para que su acosadora no la agreda

El personal de seguridad tiene que acompañarla a la entrada y salida del centro, en el recreo, e incluso cuando va al baño

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Ir al instituto se ha convertido en un auténtico calvario para una joven de Mallorca de tan sólo 16 años. Desde hace meses, la menor sufre un acoso continuado por parte de otra alumna conflictiva y reincidente, hasta el punto de tener que acudir al centro escoltada por un vigilante de seguridad para evitar nuevos episodios de hostigamiento.

El caso se sitúa en un colegio público del municipio mallorquín de Llucmajor. Tal y como ya adelantó en exclusiva OKBALEARES, la adolescente afronta cada jornada lectiva con un profundo miedo a ser insultada o agredida por su acosadora, una situación que ha obligado a adoptar medidas excepcionales para garantizar su protección.

La Conselleria de Educación y la dirección del centro se han visto obligadas a asignar un vigilante de seguridad que permanece junto a la víctima durante los momentos más vulnerables: la entrada y salida del instituto, el recreo, los cambios de clase e incluso las visitas al baño. Todo ello con el objetivo de evitar que se repitan situaciones de acoso.

Según relata la madre, la Fiscalía de Menores ha archivado la denuncia por acoso escolar, pese a que la presunta agresora acumula varias expulsiones del centro. Además, la Guardia Civil ha tenido que intervenir en distintas ocasiones debido a otros conflictos protagonizados por la misma alumna.

La situación ha llegado a tal extremo que la menor se niega a utilizar el autobús escolar por temor a coincidir con su acosadora, quien ha sido expulsada durante 22 días por este caso. Sin embargo, existe el riesgo de que ambas vuelvan a encontrarse dentro del recinto escolar. «Está aterrorizada de que le hagan algo», aseguró la madre, aunque reconoce que la presencia del vigilante ha reducido notablemente el peligro.

Hace unas semanas, el caso llegó a unos niveles que la dirección del centro llamó a la Policía Local de Llucmajor y a la Guardia Civil, que se personaron en las instalaciones para calmar la situación. Pese a ello, la presunta autora de los hechos continúa acudiendo al centro y no ha sido expulsada de manera definitiva.

Celos como posible causa del acoso

De acuerdo con el entorno familiar, el origen del conflicto podría estar vinculado a la relación de amistad que la víctima mantiene con la ex pareja de la presunta agresora. Según explica la denunciante, la alumna conflictiva no tolera ver a otras compañeras con quien fue su novio, lo que habría desencadenado una escalada de hostilidad.

Por si fuera poco, la madre afirma que la agresora ha sido vista en alguna ocasión portando cuchillos y navajas. «No entiendo cómo puede seguir en este colegio con todas las denuncias que acumula; es inexplicable», lamentó a este periódico, evidenciando su indignación ante lo que considera una falta de medidas más contundentes por parte de la dirección del centro y de la Conselleria de Educación.

La desprotección que percibe la familia es tal que la menor permaneció más de una semana sin asistir al instituto debido a una crisis de ansiedad provocada por el acoso que viene sufriendo desde enero.

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