El alcalde socialista de Chiclana se enfrenta a perder 5,4 millones europeos por irregularidades en la piscina
El proyecto de Chiclana, presupuestado en 6,4 millones de euros, presenta deficiencias técnicas
Según las observaciones recogidas en el expediente, se ponen en riesgo hasta 5,4 millones de fondos europeos

La piscina cubierta municipal de La Longuera, en Chiclana de la Frontera (Cádiz), salió adelante con un sistema de ventilación calculado en 2.131 metros cúbicos por hora, cuando el mínimo exigido por la normativa asciende a 8.609. Esta diferencia, que supone una capacidad de ventilación aproximadamente cuatro veces inferior a la requerida, forma parte de las deficiencias técnicas detectadas en el proyecto de una infraestructura presupuestada en más de 6,4 millones de euros y cuya financiación depende, en un 85%, de fondos europeos.
El expediente de esta actuación municipal, impulsada por el gobierno local del socialista José María Román, presenta además otras irregularidades relacionadas con las exigencias de eficiencia energética y la documentación técnica. Las deficiencias afectan a una obra cuya financiación europea asciende a unos 5,4 millones de euros, una cantidad que podría verse comprometida si una auditoría concluyera que se han incumplido las condiciones exigidas para recibir las ayudas.
Entre los problemas detectados figura también una clasificación incorrecta de la calidad del aire del recinto de la piscina, un aspecto relevante para calcular las necesidades de ventilación de este tipo de instalaciones. Asimismo, la documentación no incluía los datos necesarios para comprobar el funcionamiento del recuperador de calor, citaba normativa derogada e incorporaba referencias a unos paneles solares térmicos que, según las observaciones realizadas, no existen en el proyecto.
A estas deficiencias se suma la ausencia, en la documentación inicial, de una comparativa entre el sistema energético elegido y otras alternativas de alta eficiencia. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) exige este análisis en proyectos de edificios nuevos. La comparativa se habría elaborado en octubre, cuando el proyecto ya estaba aprobado y las obras se encontraban licitadas. La aportación de energía renovable también está en cuestión, puesto que, según las observaciones técnicas, el proyecto apenas superaba el mínimo reglamentario por dos décimas.
5,4 millones de euros de financiación europea
La principal consecuencia económica de las posibles irregularidades afecta a los fondos europeos. De los más de 6,4 millones de euros presupuestados para la piscina cubierta, alrededor de 5,4 millones proceden de financiación comunitaria. Si se determinara que el proyecto incumple las condiciones exigidas, la ayuda podría retirarse total o parcialmente, obligando al Ayuntamiento a asumir con recursos propios la cantidad que dejara de recibir.
La controversia ha llegado también al ámbito europeo. La empresa que ha impugnado el proyecto asegura haber puesto los hechos en conocimiento de la Fiscalía Europea, la Comisión Europea y el Tribunal de Cuentas, según la información trasladada sobre el expediente.
Vox exige frenar la adjudicación
El portavoz municipal de Vox en Chiclana, Manuel Vela, sostiene que los errores debieron detectarse antes de aprobar el proyecto y cuestiona que su corrección se esté realizando después de la licitación. La formación asegura que registró nueve observaciones técnicas el pasado 16 de septiembre y que los técnicos municipales le han dado la razón en siete de ellas.
Vela critica asimismo que la revisión de las deficiencias recaiga en los mismos responsables que redactaron el proyecto y reclama una supervisión independiente. Por ello, Vox pedirá en el Pleno municipal que el expediente quede sobre la mesa hasta que la Junta de Gobierno Local apruebe formalmente las correcciones, que la Oficina de Supervisión revise la documentación y que no se adjudique la obra mientras persistan las dudas.
«No pedimos parar la piscina, pedimos que se haga bien; la queremos todos, pero bien hecha y pagada con fondos europeos, no con el IBI de los chiclaneros», afirma Vela, que advierte de que las consecuencias económicas de una eventual pérdida de financiación acabarían recayendo sobre los vecinos de Chiclana.