REPORTAJE

‘Love, Love, Peace, Peace’: Eurovisión al son de los derechos LGTBI

‘Love, Love, Peace, Peace’: Eurovisión al son de los derechos LGTBI
Krista Siegfrid en su actuación en Eurovisión 2013

Durante los más de 60 años de vida del Festival de Eurovisión, la Unión Europea de Radiodifusión ha intentado que la música fuera el nexo de cohesión de los diferentes países europeos y la principal protagonista de esta gran producción. Pero, inevitablemente, la política europea ha dado siempre la nota en la historia de Eurovisión, incluso en la actualidad, debido a asuntos como la igualdad de las personas LGTBI.

Concretamente, a lo largo de este reportaje, veremos y analizaremos cómo Eurovisión y la igualdad LGTBI han ido unidas de la mano, dejando patente la LGTBIfóbia de algunos participantes de este festival tan visible o incluso llegando a ser protagonista de varias iniciativas en el Parlamento Europeo.

La doble visibilidad de Eurovisión

Uno de los ‘claim’ de Eurovisión es el amor. La mayoría de las canciones participantes tratan de este tema, el logotipo fijo del festival lo simboliza un corazón y el amor de todas las personas es bienvenido, a pesar de que muchos no lo toleren. El certamen de la UER no es sólo el espacio entretenimiento familiar más visto en todo el año en muchos países europeos, sino que también es un referente entre las personas LGTBI. La victoria de Dana Internacional en el Festival de Birmingham en el año 1998 fue el inicio de esta referencia. La artista israelí consiguió la tercera victoria para el país de Oriente Medio siendo la primera cantante transexual en lograrlo con un hit que se escuchó durante todo el verano en las radios de muchos países: ‘Diva’.

 

A partir de ese hito, muchos han sido los gestos que ha realizado el concurso de la UER y varios de sus participantes al colectivo LGTBI, aunque también han sido constantes las reacciones LGTBIfóbicas de algunos países. De hecho, la propia Dana Internacional fue rechazada por dirigentes políticos y religiosos más extremistas de Israel al considerar su participación una “infamia” para ellos. “Soy tan judía como ellos y tengo mi propia relación con el Señor”, respondió la cantante eurovisiva antes tales afirmaciones.

Años más tarde, Krista Siegfrid, representante de Finlandia en la edición de 2013 de Malmö, realizó otro de los gestos más sonado de los últimos años a favor de la igualdad LGTBI y que también provocó las reacciones LGTBIfobicas de muchos países. La artista finalizó su actuación en la primera semifinal y en la Gran Final de Eurovisión con un beso a una de sus coristas en señal de apoyo al matrimonio LGTBI en el país nórdico, coincidiendo con una iniciativa popular que recogió más 166.000 firmas para su legislación. El parlamento finés votó a favor de esta propuesta al año siguiente de su participación y comenzó a reformar la normativa existente para autorizar los enlaces entre personas del mismo sexo, aunque dicha ley no entró en vigor hasta 2017. Este retraso se debió a la dura oposición de la Iglesia luterana, mayoritaria en el país, y del sector más conservador de la sociedad, que incluso llegó a presentar otra iniciativa popular en contra del matrimonio igualitario con más de 100.000 firmas y que no prosperó.

 

El beso que protagonizó la artista finlandesa no fue visto en países como Turquía porque fue censurado. Las razones esgrimidas por TRT (la cadena pública turca) fueron que dicha muestra de amor daría muy poca audiencia, algo que colectivos turcos negaron. “En los canales de televisión turcos, la visibilidad de las personas LGBTI está bloqueada por una entidad dominante llamada la Alta Comisión de Radio y Televisión. Las advertencias y castigos disuaden a las emisoras para cubrir los asuntos LGBT“, aseguraba Ömer Akpinar, coordinador de medios de la asociación LGBT turca KAOS GL, en una entrevista para el portal Gay Star News.

Además de la censura por parte de la cadena turca, la aprobación de las leyes anti-propanganda LGTBI de Putin, hizo preocupar a la UER, hasta el punto de que el Grupo de Referencia y Jon Ola Sand (Supervisor ejecutivo del festival) preguntaron a las televisiones rusas cómo afectarían esta legislación a una posible festival en Rusia. Además de estas cuestiones, los responsables del festival firmaron una carta abierta en la que condenaban la discriminación en general. Eso sí, estas dos medidas se hicieron mostrando un cierto distanciamiento de lo político del asunto.

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La carta abierta realizada por los responsable de Eurovisión

Posteriormente, durante la edición celebrada en Copenhague en el año 2014, los seguidores de Eurovisión fueron más tajantes a la hora de mostrar su rechazo a las aprobación de estas leyes, abucheando constantemente a las gemelas Tomachevy, representantes de Rusia. Al final de sus actuaciones, casualmente o intencionadamente, la realización enfocó a varias banderas LGTBI ondeando mientras se oía notablemente la protesta del público. No fueron los únicos abucheos. Durante la ronda de votaciones en la gran final, el presentador Pilou Asbæk tuvo que recordar que esa noche las protagonistas eran la música y la paz, después de las sonoras y numerosas pitadas que recibía la delegación rusa cada vez que le otorgaban puntos o cuando conectaron con Moscú para comunicar su puntuación.

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Conchita Wurst es el último icono eurovisivo que ha reivindicado los derechos del colectivo de personas LGTBI, provocando el odio, de nuevo, de naciones cercanas a Rusia. Bielorrusia, su país vecino y amigo, realizó un spot promocional de la gala de elección de su representante en la edición de 2015 en el que aparecía una mujer con barba afeitándosela, en clara referencia a la artista austriaca, sentando de nuevo la polémica.

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