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La joya arquitectónica madrileña que nadie entendió en 1975: hoy es uno de los edificios más brillantes de España

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Edificio Castelar. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0 / Javier Pérez Montes
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

En el Paseo de la Castellana se alza el edificio Castelar, un cubo de cristal que parece desafiar la gravedad y que capta la atención desde el primer momento.

Hoy se ha consolidado como un referente de la arquitectura contemporánea en España, aunque en sus inicios fue un proyecto difícil de entender y muy cuestionado en una ciudad que aún no estaba preparada para propuestas tan innovadoras.

Su apariencia ligera cambia con la luz del día, generando reflejos que lo convierten en un elemento impresionante dentro del paisaje urbano madrileño.

El Edificio Castelar en Madrid: la joya arquitectónica incomprendida en 1975 que hoy deslumbra

El edificio Castelar fue concebido en 1975 por los arquitectos Rafael de La-Hoz Arderius y Gerardo Olivares James, en un contexto en el que España comenzaba a abrirse a nuevas corrientes culturales y estéticas.

El proyecto sustituyó al antiguo palacete del vizconde de la Maza, diseñado por Antonio Palacios, cuya demolición marcó el inicio de una transformación radical del entorno.

Aunque su construcción se desarrolló entre 1977 y 1983, el diseño original ya anticipaba una nueva forma de entender los edificios de oficinas: espacios diáfanos, estructuras ligeras y una apuesta decidida por el vidrio como protagonista.

Frente a los bloques sólidos de la época, el Castelar se planteó como un volumen transparente. Este planteamiento generó rechazo inicial, pero con el paso del tiempo se ha consolidado como uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura moderna en Madrid.

Edificio Castelar: la estructura suspendida que lo convierte en un icono arquitectónico

Uno de los aspectos más sorprendentes del edificio Castelar es su sistema estructural. A diferencia de las construcciones convencionales, sus plantas no descansan sobre pilares distribuidos, sino que están suspendidas desde un núcleo central de hormigón.

Este núcleo, situado en la parte posterior, concentra ascensores y servicios, y permite que gran parte de las plantas sobre rasante queden literalmente colgadas mediante cables atirantados. Este recurso técnico no solo resuelve la estructura, sino que potencia la sensación visual de ingravidez.

El diseño se completa con una doble fachada de vidrio. La capa interior presenta una tonalidad rosada, mientras que la exterior, mateada, difumina los contornos y elimina referencias de escala.

El resultado es un edificio que cambia su apariencia según la luz solar. El contraste lo aporta el uso de mármol travertino blanco en la base y el núcleo, que introduce un elemento de solidez frente a la transparencia del conjunto.

Historia del edificio Castelar de Madrid

A lo largo de su historia, el edificio Castelar ha estado vinculado a importantes instituciones. Fue proyectado inicialmente para el Banco Coca y posteriormente pasó por entidades como Banesto y Catalana Occidente, hasta ser adquirido por Mutua Madrileña.

Desde 2012, alberga la sede del despacho de abogados Pérez-Llorca, ocupando sus más de 13.600 metros cuadrados de superficie.

Anteriormente, en 2010, el edificio fue objeto de una profunda remodelación dirigida por Rafael de La-Hoz Castanys, hijo del arquitecto Rafael de La-Hoz Arderius. La intervención modernizó el interior y mejoró la eficiencia de la fachada. Y tú, ¿te has parado a observar esta impresionante joya arquitectónica?

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