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ChatGPT quiere tu historial médico. Qué implica realmente dejar que una IA vea tus análisis

ChatGPT historial médico
Fuente: OpenAI
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Reconozco que una vez lo hice. Tras la aparatosa intervención que sufrí en la rodilla fruto de un accidente probando un patinete, tomé el informe médico de la operación y le pedí a ChatGPT, tachando los datos sensibles, que me los «tradujera a cristiano». Así pude enterarme de cómo fue mi proceso y de cómo se desarrolló todo. Ahora bien, los que OpenAI lleva a cabo en Estados Unidos es algo diferente y que en Europa probablemente no veamos nunca.

OpenAI activó el pasado 23 de julio una función llamada Health en ChatGPT para todos los usuarios estadounidenses mayores de edad, disponible en web y en la app de iOS, y accesible desde cualquiera de sus planes de suscripción. La compañía la presenta como una forma de dar contexto médico a las conversaciones con el asistente, pero detrás de la promesa de comodidad hay una pregunta que conviene hacerse antes de activar nada, y es cuánto vale realmente entregarle nuestro historial clínico a una empresa de inteligencia artificial.

Qué hace exactamente esta función

La mecánica es sencilla de explicar. El usuario conecta sus cuentas de Apple Health, Weight Watchers, MyFitnessPal o Function, y a partir de ahí ChatGPT puede incorporar a cualquier conversación datos como la medicación que toma, los resultados de sus últimos análisis, las visitas médicas recientes, las horas de sueño o el nivel de actividad física registrado. Esto significa que se le puede preguntar al asistente por una posible interacción entre dos fármacos, o pedirle que resuma una analítica reciente, sin tener que copiar y pegar cada dato a mano.

Según los datos de Open AI, los usuarios ya hacían 230 millones de preguntas relacionadas con salud cada semana en enero, y esa cifra habría subido a 300 millones en los últimos meses. Son números que solo OpenAI puede confirmar, y que la empresa usa para justificar por qué merecía la pena construir una función dedicada en lugar de dejar que esas consultas se resolvieran, con menos contexto, en el chat genérico.

Cuatro maquetas de teléfonos móviles que muestran el flujo de configuración de ChatGPT Health: seleccionar Health en la barra lateral, conectar datos de salud, revisar la información de privacidad y habilitar la aplicación Salud de Apple.
Fuente: Open AI

La empresa insiste en que Health en ChatGPT «apoya, no sustituye» la atención médica profesional, y asegura que todas las conversaciones quedan cifradas tanto en tránsito como en reposo, con una capa adicional de cifrado específica para los datos de salud conectados. Son afirmaciones razonables sobre el papel, pero que un lector con sentido crítico debería exigir ver contrastadas por auditorías externas antes de dar por buena la seguridad del sistema, algo que de momento no se ha producido de forma pública.

Esto no ha llegado a Europa, y no es casualidad

La función, de momento, solo está disponible en Estados Unidos. La normativa europea de protección de datos considera la información de salud una categoría especial que exige garantías reforzadas, muy por encima de lo que pide la legislación estadounidense en la materia. Que OpenAI haya elegido lanzar primero en su mercado de origen encaja con un patrón habitual en el sector, probar la función donde el marco legal es menos exigente antes de adaptarla, si llega el caso, a un RGPD que obligaría a explicar con mucho más detalle qué pasa con esos datos, quién puede acceder a ellos y durante cuánto tiempo se conservan.

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