864 celdas solares y 6 metros de alto: la NASA termina el parasol del telescopio NEO Surveyor, que buscará los asteroides escondidos en el brillo del Sol
El telescopio de asteroides de la NASA se lanzará no antes de septiembre de 2027 y rastreará el cielo al menos cinco años desde el punto L1, a 1,5 millones de kilómetros.
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La NASA ha terminado de montar las 864 celdas solares sobre el parasol de NEO Surveyor, el telescopio espacial que buscará asteroides y cometas peligrosos para la Tierra y cuyo lanzamiento está previsto no antes de septiembre de 2027. La pieza mide 6 metros de alto, es la más grande de toda la nave y ya está en las instalaciones de BAE Systems Space & Mission Systems en Boulder (Colorado), donde se ensambla el observatorio.
La agencia lo contó el 26 de octubre en el blog oficial de la misión, en el que explica que el parasol cumple dos funciones a la vez: tapa el resplandor del Sol para que el telescopio infrarrojo se mantenga frío y, con sus paneles, produce toda la electricidad que necesita la nave.
Dos paneles a 23,5 grados
Según la NASA, la estructura mide 2,4 metros de ancho en la base y está formada por dos paneles planos unidos con un ángulo de 23,5 grados. Sobre ellos se instalaron a principios de este año 864 celdas solares conectadas entre sí, que pueden generar hasta 2 kilovatios de potencia.
Esa energía cargará las baterías de a bordo, que a su vez alimentan todos los sistemas de la nave. La agencia subraya que esas 864 celdas serán la única fuente de energía de los sistemas de NEO Surveyor.
Desde que llegó a Colorado, el equipo le ha añadido sensores solares de baja precisión, que ayudan a calcular la orientación de la nave respecto al Sol, y sensores de temperatura. También ha completado las pruebas de funcionamiento y rendimiento de los paneles solares, siempre según el blog de la misión.

De Stockton a Boulder
La estructura la fabricó la empresa Applied Aerospace en Stockton (California), y en enero SolAero Technologies le colocó las celdas solares en su planta de Albuquerque (Nuevo México). En marzo, el parasol pasó los ensayos ambientales en una cámara de vacío térmico comercial de El Segundo (California), que reproduce el frío y el vacío del espacio.
La entrega a BAE Systems llegó en mayo, antes de lo previsto, según la NASA. En julio, los técnicos lo inspeccionaron montado sobre un anillo de ensamblaje dentro de una sala limpia, un recinto con el aire filtrado para que el polvo no dañe los equipos, y la agencia ha publicado las fotos de esa revisión en su archivo Photojournal.
Dos bandas infrarrojas para medir asteroides
El telescopio tiene una apertura de 50 centímetros y mira en el infrarrojo, la luz que emiten los cuerpos calientes y la misma que capta el telescopio James Webb. Muchos asteroides son tan oscuros como el carbón y apenas reflejan luz visible, pero brillan en el infrarrojo porque el Sol calienta su superficie. Por eso el parasol es clave: si el resplandor solar entrara por la apertura, taparía esa señal débil.
Su cámara lleva dos matrices de detectores, cada una ajustada a una banda infrarroja distinta, y cada una compone un mosaico del cielo de 16 megapíxeles. Al fotografiar la misma zona en las dos bandas, el equipo científico puede calcular la temperatura de un asteroide o un cometa y, a partir de ella, estimar su tamaño, un dato básico para saber si es peligroso.
Las misiones que viajan hasta un asteroide, como la sonda japonesa Hayabusa2, que trajo muestras de uno, estudian una sola roca de cerca. NEO Surveyor, en cambio, calculará los tamaños a distancia y sin acercarse a ninguno.
La misión se apoya en la experiencia de NEOWISE, el anterior telescopio espacial infrarrojo de la NASA, según la página oficial de NEO Surveyor. La diferencia es que este será el primer telescopio espacial diseñado expresamente para encontrar asteroides y cometas que puedan suponer un riesgo para la Tierra. La agencia también recurre a observatorios generalistas como el telescopio Hubble, que según su web contribuye con regularidad al estudio de los asteroides.
Rumbo al punto L1 en 2027
El Congreso de Estados Unidos encargó a la NASA en 2005 que localizara los objetos cercanos a la Tierra potencialmente peligrosos, pero muchos son difíciles de ver desde el suelo porque son pequeños, oscuros o se esconden en el brillo del Sol. La agencia recuerda en su web que buscarlos «lo exige la ley».
«Planetary Defenders», documental de la NASA sobre cómo se detectan y vigilan los asteroides que podrían acercarse a la Tierra. Vídeo: NASA
Por eso NEO Surveyor viajará unos 1,5 millones de kilómetros desde la Tierra en dirección al Sol, hasta el punto de Lagrange L1, una zona de equilibrio gravitatorio. Desde allí rastreará franjas enteras del cielo durante al menos cinco años, también hacia los asteroides que se acercan desde el lado del Sol y los que van por delante o por detrás de la Tierra en su órbita.
«NEO Surveyor es una misión única, diseñada para resolver un reto concreto: encontrar los asteroides y cometas que suponen el mayor riesgo para la Tierra», declaró Jim Fanson, jefe del proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, en un artículo de la agencia de mayo.
Amy Mainzer, responsable de la misión en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), explicó en ese mismo texto que su equipo trabaja en «la estrategia de rastreo más eficiente» para detectar algunos de los asteroides más difíciles de encontrar del sistema solar, «además de cualquier cometa que pueda dirigirse hacia nosotros».
Los datos llegarán a la Tierra por la Red de Espacio Profundo de la NASA y los procesará el centro IPAC del Caltech, en Pasadena, antes de pasar al Centro de Planetas Menores, el organismo internacional que registra y bautiza los nuevos hallazgos. Después, el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) del JPL calcula sus órbitas y el riesgo de impacto.
Sin precio ni cifra de asteroides
La nota de octubre se limita al parasol y no da el coste de la pieza ni el de la misión, ni una estimación de cuántos asteroides nuevos espera encontrar el telescopio. Tampoco incluye declaraciones de los responsables: las dos únicas voces oficiales recientes son las del artículo de mayo.
Las pruebas del parasol se han hecho en tierra, en cámaras que imitan el espacio, y su comportamiento real solo se conocerá en órbita. Además, el telescopio y su carcasa de 3,7 metros seguían en mayo en el Laboratorio de Dinámica Espacial de la Universidad Estatal de Utah, en Logan, pendientes de viajar a Boulder para completar la nave, y el lanzamiento está previsto «no antes de septiembre de 2027», una fecha que todavía puede moverse.
La información se ha publicado en el blog de NEO Surveyor de la NASA el 26 de octubre de 2026.
Crédito de la imagen: BAE Systems Space & Mission Systems / NASA.
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