GUERRA NAVAL

Confirmado: buzos y Navy SEALs de EEUU limpiaron las minas en Ormuz que dejó Irán, y el FT revela que trabajaron casi siempre de noche durante cuatro meses con robots y sonar

Según el FT, robots con sonar de alta resolución localizaban las minas y un buzo podía colocarles la carga; el CENTCOM da por limpios los carriles internacionales tras facilitar el paso de 1.500 buques, aunque el JMIC mantiene la amenaza en «severo».

EEUU ya busca las minas que ha puesto Irán en el estrecho de Ormuz

Suena a ciencia ficción pero España podría resolver el problema del estrecho de Ormuz con 6 buques de fibra de vidrio, drones submarinos y un sonar avanzado

Destructor de la Armada de EEUU en el estrecho de Ormuz al inicio del desminado
Destructor de la Armada de EEUU en el estrecho de Ormuz al inicio del desminado
Adrián Villellas

Durante cuatro meses, casi siempre de noche, pequeños equipos de buzos de la Armada de Estados Unidos y de los Navy SEALs se metieron en las aguas del estrecho de Ormuz para localizar y destruir las minas que Irán había fondeado en sus rutas comerciales. La operación se mantuvo en secreto hasta que el Financial Times la contó el domingo 6 de septiembre de 2026, citando a personas conocedoras de la misión.

Según ese relato, los buzos salían en lanchas neumáticas y trabajaban junto a embarcaciones robóticas y vehículos submarinos con sonar de alta resolución que peinaban el fondo en busca de objetos sospechosos. Cuando aparecía una posible mina, un buzo podía acercarse, colocarle una carga explosiva y hacerla estallar, aunque también podían destruirlas vehículos robóticos. No se han comunicado bajas estadounidenses.

El exvicealmirante Robert Harward, antiguo Navy SEAL y ex número dos del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), analizó la operación en una entrevista con Leland Vittert en NewsNation y la situó en una tradición que arranca en la Segunda Guerra Mundial, cuando se crearon los equipos de demolición submarina para volar los obstáculos que bloqueaban las playas de desembarco.

Unas 80 minas en las rutas del petróleo

Irán aseguró haber colocado minas en aguas internacionales y omaníes después de que Estados Unidos e Israel atacaran el país a finales de febrero. La Organización Marítima Internacional (OMI) calculó en junio que había unas 80 minas repartidas por rutas de navegación importantes, según recoge el Jerusalem Post a partir del reportaje del diario británico.

Fuentes consultadas por Bloomberg elevaban la horquilla a entre 80 y 150 minas, aunque una persona conocedora de la posición de Washington calificó esas cifras de desfasadas.

Los preparativos empezaron el 11 de abril, cuando los destructores USS Frank E. Petersen Jr. y USS Michael Murphy cruzaron el estrecho. «Hoy hemos empezado el proceso de establecer un nuevo paso y pronto compartiremos esta ruta segura con el sector marítimo para fomentar el libre flujo del comercio», dijo entonces el almirante Brad Cooper, jefe del CENTCOM, según la nota del Mando Central.

En mayo, Cooper aseguró ante los comités de las Fuerzas Armadas del Congreso que el ejército había «eliminado más del 90 % del antaño enorme arsenal iraní de más de 8.000 minas navales» en más de 700 ataques aéreos lanzados desde el 28 de febrero, según Janes.

Robots con sonar para encontrarlas y buzos para destruirlas

La caza de minas tiene dos fases. Primero, vehículos no tripulados suelen recorrer el fondo con un sonar de barrido lateral, que lanza pulsos de sonido hacia los lados y dibuja una imagen del lecho marino en la que se distinguen objetos con forma de mina.

El Pentágono no ha confirmado qué plataformas concretas se usaron en Ormuz, aunque la Armada dispone del Common Uncrewed Surface Vessel, una lancha no tripulada capaz de remolcar sonares, y del MK 18 Mod 2 Kingfish, un pequeño submarino autónomo que rastrea el fondo con sonar para señalar posibles minas.

La segunda fase sigue dependiendo de personas. «Eso suele ir seguido de un buzo de la Armada que tiene que meterse en el agua, acercarse a la mina, ponerle una carga y destruirla», explicó al Financial Times Bill Hamblet, capitán de navío retirado de la Armada estadounidense que operó en el Golfo. Según Hamblet, parte de las operaciones pudo lanzarse desde el USS Miguel Keith, una base expedicionaria flotante.

«Es un proceso que consume muchísimo tiempo», resumió al mismo diario Nitya Labh, investigadora asociada del centro de análisis británico Chatham House. «Básicamente están detonando bombas activas bajo el agua».

De noche para esquivar a los drones

Harward recordó en NewsNation que las fuerzas estadounidenses hicieron un trabajo parecido en Irak en 2003, cuando despejaron los canales que llevan al puerto de Umm Qasr. La gran diferencia, según él, estaba en el riesgo que llegaba desde el aire. «Allí, en cambio, lo hicimos de día porque no teníamos amenazas de drones», dijo.

Según el exvicealmirante, trabajar de noche en Ormuz servía para que los buzos y los equipos de desactivación de explosivos no se convirtieran en blancos fáciles en una época de vigilancia constante con drones. A su juicio, que la misión se haya hecho pública indica que ha terminado, que todo el personal salió a salvo y que Washington manda un mensaje directo al Gobierno iraní.

El Mando Central habla de un trabajo «meticuloso y discreto»

El 25 de agosto, Donald Trump escribió en Truth Social: «Acabo de ser informado por la Armada de Estados Unidos de que todas las minas han sido retiradas y/o detonadas dentro de las aguas internacionales del estrecho de Ormuz». Advirtió además de que cualquier embarcación que intentara colocar minas nuevas sería «destruida de inmediato y de forma sistemática».

Dos días después, Cooper dio los detalles en un vídeo del CENTCOM de tres minutos y medio. «Estos son los carriles que la navegación internacional ha usado históricamente para atravesar el estrecho de Ormuz», dijo. «Durante los últimos meses, nuestras fuerzas los han limpiado de minas de forma meticulosa y discreta con una combinación de buzos de la Armada, Navy SEALs y poder aéreo del Ejército de Tierra, la Armada, la Fuerza Aérea y el Cuerpo de Marines».

«Las circunstancias fueron complicadas y peligrosas, por decirlo suavemente, pero hicimos el trabajo», añadió el almirante. «En resumen, hoy los carriles internacionales de navegación están abiertos y el impulso va en aumento». Cooper cifró en 1.500 los buques a los que se facilitó el paso por el estrecho, con unos 750 millones de barriles de crudo, sin precisar qué unidades participaron ni cuántas minas se destruyeron.

Lo que la operación todavía no garantiza

El anuncio de Cooper se refiere al dispositivo de separación del tráfico, los carriles de entrada y salida que fija la OMI para los barcos, y no a todo el estrecho. El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC) avisó ese mismo jueves de que sigue habiendo riesgo de minas a la deriva o no cartografiadas cerca de esos carriles y mantuvo su nivel de amenaza en «severo».

Teherán tampoco da el asunto por cerrado. «Nadie salvo Irán conoce la ubicación de estas minas», afirmó el 26 de agosto el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi. Según el Financial Times, la única mina confirmada a la vista fue la que detectó un buque hidrográfico paquistaní en mayo.

Las navieras consultadas por el diario británico confían en que la franja sur, cerca de Omán, esté limpia, aunque tienen menos claro el resto. «No hace falta mucho para volver a poner una mina, porque cada noche cruza Ormuz mucho tráfico de lanchas pequeñas», señaló un directivo del sector de los petroleros.

«Es difícil saber qué creer», admitió Ethan Connell, subdirector de Taiwan Security Monitor y experto en guerra de minas. «Irán desde luego está intentando volver a minar». Hamblet lo explicó en términos estratégicos: «Los iraníes se han dado cuenta de que su carta más fuerte es la percepción de que controlan el estrecho de Ormuz. Si consiguen convencer al mundo de que pueden amenazarlo, esa es su mayor fuente de influencia estratégica».

Esa incertidumbre se nota en el tráfico, ya que el JMIC calcula que en 2025 el estrecho registraba unos 138 tránsitos diarios, mientras que los datos estadounidenses contaron 37 travesías facilitadas por EEUU entre el 25 y el 26 de agosto. OKDIARIO ya contó en abril cómo EEUU empezó a buscar las minas que puso Irán y qué papel podrían jugar los seis cazaminas de fibra de vidrio de la Armada española, en una guerra naval donde los drones submarinos ganan peso cada mes.

Crédito de la imagen: U.S. Central Command / NAVCENT Public Affairs.

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