DRONES SUBMARINOS

Pesa 3 kilos, se lanza desde un muelle y baja a 60 metros: los marines de EE.UU. pagan 5,3 millones por este dron

Drones submarinos JaiaBot durante una demostración militar
Drones submarinos JaiaBot durante una demostración militar
Adrián Villellas

Parece un termo alargado, mide menos de un metro y lo puede echar al agua una sola persona desde un muelle o una playa. Una vez dentro, sale disparado por la superficie, se detiene, se pone de pie y se hunde en vertical hasta 60 metros para tomar medidas. Es el JaiaBot, un dron acuático de Jaia Robotics, una pequeña empresa de Bristol, en el estado de Rhode Island.

El 12 de agosto de 2026 la compañía anunció un contrato de 6,1 millones de dólares (unos 5,3 millones de euros) con el Cuerpo de Marines de Estados Unidos. ¿Para qué quiere un ejército un robot del tamaño de un bate de béisbol? Para saber cómo es el agua y el fondo de una playa antes de mandar a nadie a desembarcar allí.

Un tubo que se sumerge solo

Según la ficha técnica de la empresa, el JaiaBot pesa 3 kilos, mide 96 centímetros de largo y apenas 7 de diámetro. Navega por la superficie a más de 7 nudos (unos 13 kilómetros por hora) y tiene un alcance de 11 kilómetros. La versión de largo alcance puede recoger datos durante 115 horas seguidas o recorrer más de 20 millas (unos 32 kilómetros).

Lo curioso es cómo baja. El aparato flota casi siempre, así que usa su hélice para empujarse hacia abajo mientras un sistema pasivo desplaza su centro de gravedad y lo coloca en vertical. Así lo describen sus ingenieros en un estudio técnico elaborado junto a la empresa GobySoft. Al terminar, apaga el motor y asciende como un tapón de corcho que sueltas en el fondo de la bañera.

¿Y cómo sabe dónde está bajo el agua? No le hace falta. El GPS no funciona sumergido, de modo que el dron mide en un punto concreto y regresa arriba, donde recupera la señal. Se ahorra así los caros sistemas de navegación submarina.

Qué mide cuando sale a flote

En su versión básica lleva GPS, un sensor de presión y temperatura, otro de conductividad (que sirve para calcular cuánta sal tiene el agua) y un sensor de movimiento como el que gira la pantalla del móvil. Con esas piezas calcula la altura de las olas. Si se deja arrastrar un rato a la deriva, también mide la fuerza y la dirección de las corrientes.

Por otro lado, puede montar un hidrófono, que es un micrófono submarino, y sensores de oxígeno o de pH. De hecho, el Servicio Geológico de Estados Unidos, el USGS, contrató a la empresa en 2024 para añadirle sensores de calidad del agua y cámaras.

El cerebro es de código abierto y se apoya en MOOS-IvP, un programa de autonomía para robots marinos desarrollado en el MIT. Por eso varios drones pueden trabajar en grupo, y ya se han llegado a usar 15 a la vez.

Por qué lo quieren los marines

El contrato es de precio cerrado e incluye los sistemas JaiaBot-HYDRO, formación, soporte y el desarrollo de una variante que mide la profundidad del fondo con sonido, en colaboración con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército. El objetivo es estudiar rápido las playas de desembarco y la franja costera sin exponer a los soldados en la zona de rompientes.

El exsargento de los marines Josh Mickles, que forma parte del equipo de Jaia, lo resume así. «JaiaBot nos da la oportunidad de poner en peligro a sistemas autónomos en lugar de a personas y recoger información crítica más rápido».

No es el único robot que prueban. Hace poco también se hicieron con unas mulas robot eléctricas capaces de seguir a la tropa y meterse en el agua.

Cazadores de drones en un puerto

El 27 de agosto de 2026, varios JaiaBot participaron en BlueTIDE, una exhibición de tecnología marítima celebrada en Newport y organizada por Polaris Tech Bridge con el Centro de Guerra Submarina de la Armada. En un ejercicio de defensa de puerto, sensores fijos vigilaban la costa mientras los pequeños drones buscaban otros vehículos submarinos intrusos.

Es una tarea cada vez más buscada, y la Armada estadounidense también ensaya centinelas capaces de detectar drones bajo el agua. En otra prueba, una embarcación sin tripulación soltó varios JaiaBot para cartografiar el fondo y localizar objetos. Según las empresas participantes, ese equipo ganó el premio a la mejor demostración en el agua.

Frente a modelos como el dron submarino alemán de 400 kilos, este va justo en la dirección contraria. Pequeño, barato y en enjambre. Está por ver cuántas unidades recibirán los marines, porque la empresa no ha dado esa cifra.

La nota de prensa oficial del contrato se ha publicado en la web de Jaia Robotics.

Crédito de la imagen: U.S. Army photo by Pvt. Wilfred Salters (Wikimedia Commons, dominio público).

Lo último en Techy

Últimas noticias