NAVEGACIÓN POR SATÉLITE

Ni satélites ni cohetes: Indra diseñará durante cuatro años desde Barcelona y Madrid las nuevas estaciones de Galileo, el GPS europeo

Estaciones de Galileo desarrolladas por Indra en Kourou, en la Guayana Francesa, con una gran antena parabólica blanca
Estaciones de Galileo desarrolladas por Indra en Kourou, en la Guayana Francesa, con una gran antena parabólica blanca
Adrián Villellas

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha adjudicado a Indra Group dos contratos para diseñar, desarrollar y entregar las nuevas estaciones de Galileo en tierra: las que vigilan las señales de los satélites y las que les envían datos desde el suelo. La compañía lo anunció el 28 de octubre en una nota de prensa en la que precisa que los dos proyectos durarán cuatro años y se dirigirán desde Barcelona y Madrid.

Los encargos forman parte de la segunda generación de Galileo, el sistema europeo de navegación por satélite que usan móviles, coches y equipos de rescate. Según los documentos que aparecen en la foto oficial de la firma, el acto tuvo lugar en Barcelona el 27 de octubre, en la sede de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), escogida según Indra «como símbolo de la colaboración entre Madrid y Barcelona». Ninguna de las notas publicadas da el importe.

Ennio Guarino, de la ESA, y Fernando García, director de Indra Espacio, firman los contratos de las estaciones de Galileo en Barcelona
Ennio Guarino, de la ESA, y Fernando García, director de Indra Espacio, firman en Barcelona los contratos de las estaciones remotas de Galileo de segunda generación. (Foto: Indra Group)

Sensores en Barcelona, antenas en Madrid

El primer contrato cubre las estaciones sensoras de Galileo, conocidas como GSS por sus siglas en inglés. Según Indra, estas instalaciones «reciben y monitorizan señales satelitales» y generan las mediciones que sirven para evaluar la calidad de la señal y calcular las órbitas de los satélites.

Ese proyecto se liderará desde el distrito tecnológico 22@ de Barcelona. El segundo, que se llevará desde Madrid, se ocupa de las estaciones de enlace ascendente (ULS), que transmiten los datos de misión a los satélites para que la constelación los difunda después a los usuarios en forma de información de navegación.

La ESA explica en su página sobre Galileo cómo encajan las dos piezas. Los datos de la red mundial de estaciones sensoras viajan por una red de comunicaciones redundante hasta los dos centros de control de Galileo, que los usan para calcular la información de integridad y sincronizar la hora de todos los satélites con los relojes de tierra, y el intercambio de datos entre esos centros y la constelación pasa por las estaciones de enlace ascendente.

GMV y Thales SIX en el equipo

Indra será el contratista principal de los dos proyectos y encabezará dos equipos industriales europeos. En Barcelona trabajará con GMV, que aporta soluciones de recepción y procesamiento de señales de navegación por satélite, y con Thales SIX, encargada de las capacidades de seguridad.

Para la parte de Madrid, la compañía habla de «diversos subcontratistas» con experiencia en comunicaciones por satélite, antenas activas, radiofrecuencia, infraestructuras en la nube y ciberseguridad, pero no da sus nombres. La innovación y la transferencia de tecnología llegarán, según la nota, de la mano de «las principales universidades españolas», que tampoco se identifican.

De acuerdo con la empresa, las nuevas estaciones tendrán más flexibilidad operativa y resistirán mejor las interferencias. Además, se diseñarán para evolucionar durante toda su vida útil, de modo que puedan acoger servicios que hoy todavía no están definidos.

Indra presenta la adjudicación como un reconocimiento a la experiencia de su negocio de Defensa y Espacio en los programas europeos de navegación por satélite y como un impulso al corredor tecnológico espacial que proyecta en Cataluña, donde dice actuar como empresa tractora de una cadena de valor local.

Kourou y los rincones remotos

La Agencia de la UE para el Programa Espacial (EUSPA), que presta el servicio, describe en su ficha de Galileo las estaciones sensoras como instrumentos situados en algunos de los lugares más remotos del planeta. Entre todas comprueban en tiempo real la precisión y la calidad de la señal de cada satélite y fijan las órbitas que siguen en cada momento.

La compañía española ya conoce esa red. Una de las fotos que acompañan su nota muestra estaciones remotas de Galileo desarrolladas por Indra en Kourou, en la Guayana Francesa, donde está el puerto espacial europeo, con una gran antena parabólica blanca y otra más pequeña junto a una zona en obras.

Desde Barcelona, Indra Space dirige además el desarrollo de la infraestructura terrestre de EGNOS, el sistema europeo que corrige las señales de navegación para usos como la aviación, y la de Galileo. La empresa también participa en la cadena de seguridad del servicio público regulado (PRS), un posicionamiento de acceso restringido pensado para fuerzas armadas, cuerpos de seguridad, equipos de emergencia y protección de infraestructuras críticas.

Primer lanzamiento G2 en 2028

Las estaciones llegan mientras la ESA prepara la flota de satélites de segunda generación. La agencia anunció a finales de octubre que amplía a 16 los satélites G2 encargados a Thales Alenia Space y Airbus Defence and Space, con la integración y las pruebas en vuelo de los primeros en 2027 y el primer lanzamiento en 2028.

Esos aparatos se sumarán a los 38 satélites de primera generación, de los que solo quedan cuatro por lanzar, según la ESA. La agencia recuerda que todos los teléfonos inteligentes que se venden en el mercado único europeo son compatibles con Galileo, y la EUSPA cifra en 4.500 millones los móviles y navegadores de coche que lo integran.

Al presentar esos satélites, Laurent Jaffart, director de Resiliencia, Navegación y Conectividad de la ESA, afirmó que los contratos «representan una inversión en la capacidad de Europa para navegar por su propio futuro, de forma independiente y con confianza». Indra sostiene que, con las nuevas estaciones desplegadas por todo el mundo, la segunda generación podrá dar servicio durante las próximas décadas tanto a los satélites actuales como a los que se desarrollen en el futuro.

Cuántas estaciones y a qué precio

Ni Indra ni la ESA han publicado el valor de los dos contratos. La nota tampoco dice cuántas estaciones sensoras y de enlace ascendente se fabricarán, dónde se instalarán ni cuándo entrarán en servicio, y solo fija en cuatro años la duración de los proyectos.

Indra promete más resistencia a las interferencias, una preocupación creciente que ha llevado a investigar incluso sistemas de navegación cuánticos que prescinden de los satélites, pero no aporta datos técnicos que permitan medir cuánto mejoran las nuevas estaciones frente a las actuales. Los nombres de los subcontratistas de Madrid y de las universidades participantes también quedan fuera de la nota, publicada un día antes de que la compañía presentara sus resultados con la cartera de pedidos duplicada.

La adjudicación se ha publicado en la nota de prensa de Indra Group del 28 de octubre de 2026.

Crédito de la imagen: ESA-CNES-Arianespace / Optique Vidéo du CSG – P. Baudon.

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