China encuentra bajo el Pacífico un yacimiento submarino de oro y plata con muestras de hasta 15,4 gramos de oro y más de 1 kilo de plata por tonelada
El buque Xiangyanghong 10 hizo siete inmersiones en 18 días y localizó tres grandes conos de sulfuros; el equipo volverá en 2027 para evaluar las reservas, que hoy no son explotables.
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El 10 de agosto de 2026, el buque oceanográfico chino Xiangyanghong 10 zarpó de Shenzhen con un robot de muestreo desarrollado en la Universidad Tsinghua y un objetivo muy concreto, que era volver a una zona del Pacífico occidental donde ya se habían localizado decenas de chimeneas hidrotermales. Tras 18 días de travesía y siete inmersiones, el equipo regresó con muestras de roca que, según los primeros análisis a bordo, contienen hasta 15,4 gramos de oro y 1.271 gramos de plata por tonelada.
La expedición la formaron la Universidad Tsinghua, el Instituto de Geología Marina de Qingdao, dependiente del Servicio Geológico de China, y la Universidad Jiao Tong de Shanghái, entre otras instituciones. La televisión estatal CCTV dio a conocer el hallazgo el 11 de septiembre, y según su información el equipo ha localizado «un nuevo campo hidrotermal de alta temperatura activo y de gran tamaño» cuyos recursos potenciales de sulfuros polimetálicos podrían alcanzar, en una estimación preliminar, «el nivel de un yacimiento submarino de categoría mundial».
Tres conos de sulfuros en una cuenca de trasarco
El yacimiento está en una cuenca de trasarco del Pacífico occidental, dentro de la zona económica exclusiva que reclama China. Una cuenca de trasarco es una depresión del fondo marino que se abre detrás de un arco de islas volcánicas, en zonas donde una placa tectónica se hunde bajo otra.
En este caso, según CCTV, la cuenca está en el límite entre la placa Euroasiática y la placa del mar de Filipinas, «donde la actividad tectónica es intensa». Antes de esta campaña, el equipo ya había realizado más de diez exploraciones en la zona y había localizado decenas de chimeneas hidrotermales a entre 700 y 1.500 metros de profundidad, con fluidos que llegaban a superar los 315 °C.
Según el texto de CCTV que reproduce el diario Science and Technology Daily, el nuevo campo se delimitó con «investigación de detalle y muestreo in situ», y el depósito de sulfuros asociado «está formado por tres grandes estructuras de forma cónica».
El laboratorio del barco identificó como minerales principales la calcopirita, un sulfuro de cobre y hierro; la pirita, un sulfuro de hierro, y la esfalerita, el principal mineral del que se obtiene el zinc.
Hasta 15,4 gramos de oro por tonelada de roca
Las cifras de oro y plata llegan expresadas en partes por millón (ppm), una unidad que en minería equivale a gramos por tonelada de mineral. Uno de los científicos principales del proyecto es Song Shiji, vicedecano del Instituto de Ingeniería Oceánica de la Universidad Tsinghua, que explicó así los resultados en declaraciones a la televisión estatal reproducidas por el portal pequinés Qianlong.
«El contenido de oro y plata es extraordinariamente alto: 15,4 ppm equivale a que cada tonelada de mineral contiene 15,4 gramos de oro, y a la vez contiene 1.271 ppm de plata, lo que equivale a 1.271 gramos de plata por tonelada, de modo que tiene un valor de explotación altísimo», afirmó el investigador.
Para dar una referencia, el reportaje de CCTV recuerda que «en la minería terrestre basta con que una tonelada de mineral tenga unos pocos gramos de oro para que ya tenga valor de explotación industrial». El equipo añade que las concentraciones medias de las muestras son «significativamente superiores» a las de los yacimientos terrestres, aunque no ha publicado esas medias.
Cómo se forman estos yacimientos bajo el mar
La explicación del proceso la dio la propia CCTV. El agua de mar se filtra por las grietas del fondo, desciende hasta las proximidades del magma, que actúa «como un enorme fogón», y se calienta hasta reaccionar con las rocas. El fluido resultante extrae metales de la corteza profunda y sube de nuevo hacia el lecho marino.
Cuando ese fluido caliente choca con el agua fría del fondo, los metales disueltos se combinan con el azufre y precipitan como sulfuros sólidos. «El humo negro que expulsan las “chimeneas negras” del fondo marino está formado por innumerables partículas sólidas de sulfuros», explica el reportaje, y esos depósitos se acumulan con el tiempo hasta formar yacimientos de gran tamaño. Otro equipo chino describió en el Pacífico un campo hidrotermal muy distinto, una gigantesca estructura de carbonatos al norte de Papúa Nueva Guinea.
El equipo también filmó gambas, cangrejos, moluscos y microorganismos extremófilos que viven alrededor de las chimeneas gracias a la energía de las reacciones químicas de los fluidos. Song Shiji señaló a CCTV que estas comunidades biológicas de ambientes extremos «tienen una importante relevancia científica para estudiar los procesos de la vida en condiciones extremas».
Un robot que localiza las chimeneas por su cuenta
La parte tecnológica de la campaña giró en torno al muestreador visual controlable de aguas profundas (DCVS, por sus siglas en inglés), desarrollado por el Departamento de Automatización de la Universidad Tsinghua y financiado en 2015 por la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China.
«El muestreador tiene un robot en el fondo marino y un sistema de operación interactivo en la superficie, y le hemos añadido todo tipo de sensores físicos y químicos para que pueda hacer juicios inteligentes», explicó Song a CCTV. «Te indica en qué posición puede estar una chimenea hidrotermal, y te lo dice de forma autónoma. Tras la exploración de detalle, con nuestro equipo podemos tomar muestras directamente».
Según la cadena estatal, cada inmersión puede reunir más de un centenar de kilos de rocas, organismos y fluidos. El robot trabajó coordinado con un vehículo submarino autónomo, una línea en la que China también avanza con proyectos como el que sería su buque nodriza para drones submarinos gigantes.
El relieve fue el mayor obstáculo. «El terreno es complejo, todo son fosas y montes submarinos, sin ninguna regularidad», relató Song. «Durante el muestreo hay acantilados por todas partes, y el cable no puede tener ningún contacto con el entorno, porque se puede perder el robot».
Una nota de la Universidad Tsinghua del 28 de agosto, sobre una campaña del Xiangyanghong 10 terminada el día 27 con el mismo número de inmersiones, sitúa los trabajos en el mar de China Oriental, con Song y el investigador Sun Zhilei, del Instituto de Qingdao, como científicos jefe. Según esa nota, el robot «superó las pruebas de las condiciones extremas de alta temperatura, alta presión y fuerte corrosión ácida y alcalina» y bajó hasta 1.260 metros.
Lo que todavía falta por saber
Las cifras que se conocen son preliminares. Proceden de análisis a bordo de algunas muestras, no hay un artículo científico revisado por pares y no se ha publicado la ley media del yacimiento ni el tonelaje de mineral. El análisis publicado por la web Xenospectrum recuerda que «las concentraciones máximas por sí solas no permiten establecer la cantidad total del yacimiento ni si sería económicamente viable».
Tampoco se conocen las coordenadas exactas. Según el South China Morning Post, la plataforma de seguimiento Shipxy situó al barco en aguas al norte y al este de Taiwán y al norte de Filipinas.
La propia CCTV admite que, por la alta presión y la complejidad geológica, «este tipo de yacimientos hidrotermales activos todavía no reúne las condiciones para su explotación». A ello se suma el debate ambiental, ya que los estudios sobre el impacto real de la minería submarina han documentado pérdidas de biodiversidad en los fondos alterados.
El equipo prevé volver en 2027 con más equipos inteligentes para evaluar las reservas. «Ahora nuestra investigación se centra sobre todo en la observación, la detección y el muestreo del fondo marino», dijo Song. «A continuación seguiremos en el campo hidrotermal ya descubierto estudiando su estructura profunda, con investigación y exploración en profundidad, y daremos una evaluación detallada de los límites, las características y la estructura tridimensional de la zona mineral, como preparación para la siguiente fase de explotación».
Los datos de la expedición se han publicado en el informativo de CCTV del 11 de septiembre de 2026, reproducido por el Beijing Daily, y en la versión en inglés de CGTN.
Crédito de la imagen: Universidad Tsinghua.
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