«Estas celdas pueden funcionar hasta 80 grados bajo cero»: la NASA prueba baterías de estado sólido para la noche lunar que salen intactas tras pasar por -170 °C
El proyecto SPEARS, dirigido desde NASA Glenn y ensayado en Langley, sustituye el electrolito líquido por uno sólido para aguantar una noche lunar que en el polo sur baja a -200 °C.
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En el polo sur de la Luna, cuando se hace de noche, la temperatura cae hasta 200 grados bajo cero. Con ese frío, el electrolito líquido de una batería de iones de litio como la del móvil se congelaría y la propia batería podría quedar dañada.
Un equipo de la NASA ha probado en una cámara de vacío térmico unas baterías de estado sólido que funcionaron bien entre 80 °C y -60 °C, y con algo menos de rendimiento hasta -80 °C. Además, salieron sin daños después de pasar por temperaturas de entre 100 °C y -170 °C, según la nota de la NASA publicada el 14 de octubre de 2026.
El proyecto se llama SPEARS, siglas en inglés de Energía Sólida para la Adaptabilidad y la Resiliencia en Entornos Extremos del Espacio. Lo dirige Donald Dornbusch, investigador principal en el Centro de Investigación Glenn de la NASA, en Cleveland, y las pruebas se hicieron en el Centro de Investigación Langley, en Hampton (Virginia).
Una batería para la vuelta a la Luna
La agencia quiere que estas baterías ayuden a mantener una presencia humana continuada en la Luna dentro del programa Artemis. Según la nota, tendrán que funcionar en cuanto se calienten y alimentar desde el kit de emergencia de un astronauta hasta un rover capaz de explorar los cráteres más oscuros de la Luna, «todo ello sin suponer un riesgo de incendio».
«Las baterías se han convertido en una parte importante de nuestra vida aquí en la Tierra, y hacen funcionar nuestros portátiles, teléfonos móviles, herramientas eléctricas e incluso nuestros vehículos», explicó Dornbusch en la nota de la NASA. «También las necesitaremos en la Luna, y estas baterías tendrán que funcionar de forma fiable y segura en este entorno tan duro. Por eso estamos trabajando en esta tecnología».
El problema del electrolito líquido
El electrolito es el material por el que viajan los iones de litio de un polo a otro de la batería mientras se carga y se descarga. En las baterías de iones de litio de los portátiles y los móviles es un líquido, y la NASA lo describe como su «punto débil crítico».
Según la nota, si una batería convencional se enfría hasta las temperaturas de la noche lunar, ese líquido se congela y puede dañarla. Si se calienta demasiado, por ejemplo a los 100 °C del día lunar, deja de funcionar hasta que se enfría, y en el vacío del espacio el líquido se evapora.
Las baterías de SPEARS sustituyen ese líquido por un material sólido de base cerámica o polimérica. Es la misma idea que hay detrás de las baterías de estado sólido que preparan los fabricantes de coches eléctricos, con las que se busca más seguridad frente al fuego.
Las pruebas en la cámara de vacío térmico
Una cámara de vacío térmico es un recinto sellado del que se extrae el aire y en el que se sube y se baja la temperatura para imitar las condiciones del espacio. En la de Langley, el equipo ensayó pequeñas celdas prototipo del tamaño de una pila de botón.
Las celdas funcionaron bien hasta 80 °C y hasta -60 °C, y siguieron funcionando, con un rendimiento algo menor, hasta -80 °C. «Hemos demostrado por primera vez que estas celdas pueden funcionar hasta 80 grados bajo cero», afirmó Yi Lin, responsable de pruebas e investigación de SPEARS en NASA Langley.

Lin añadió que confía en mejorar el rendimiento e incluso ampliar ese margen de temperaturas en los próximos años, según la nota. La agencia destaca otro resultado de la misma campaña de pruebas: después de exponerse a temperaturas de entre 100 °C y -170 °C, las baterías no sufrieron daños.
Sobrevivir al frío y arrancar con calor
La propia NASA aclara que ni siquiera una batería de estado sólido funciona a -170 °C. La diferencia está en que el electrolito sólido no se congela como un líquido, así que la batería aguanta ese frío extremo sin estropearse.
Para volver a ponerla en marcha entran en juego unos pequeños calentadores. Según la nota, las baterías de SPEARS no tendrían que mantenerse calientes todo el tiempo: bastaría con calentarlas hasta su temperatura de funcionamiento cuando haga falta.
Eso podría reducir la necesidad de pesados sistemas de control térmico en naves y bases lunares, «lo que permitiría diseños más ligeros, costes más bajos y misiones más largas», escribe la agencia. Entre los usos que cita están los taladros que deban trabajar en cráteres en sombra, los rovers, las baterías de emergencia para astronautas y los instrumentos científicos de larga duración.
No es el primer desarrollo de la NASA para trabajar en la Luna en condiciones extremas: la agencia también ha creado un material que funde rocas lunares y aguanta temperaturas extremas para sacar metales y oxígeno sin depender de la Tierra.
Del avión eléctrico a la Luna
SPEARS tiene un precedente. La nota explica que nació de un proyecto anterior de baterías para aeronáutica en el que ya trabajaron Lin y Dornbusch, y una presentación del equipo en el Space Power Workshop de abril de 2026 recoge ese recorrido con nombre: primero SABERS, entre 2019 y 2024, y desde 2026, SPEARS.
SABERS buscaba una batería de estado sólido de litio y azufre para aviones eléctricos. En 2022 la NASA contaba que el equipo había alcanzado 500 vatios hora por kilo, «el doble que un coche eléctrico», según su nota de entonces, aunque la presentación de 2026 todavía habla de ese dato como un potencial y reconoce que la potencia y los ciclos de carga siguen siendo un reto.
«SABERS sigue superando sus objetivos», dijo entonces Rocco Viggiano, investigador principal de SABERS en NASA Glenn. «Empezamos a acercarnos a esta nueva frontera de la investigación en baterías, que podría hacer mucho más de lo que pueden hacer las baterías de iones de litio. Las posibilidades son bastante increíbles».
La NASA presentaba en 2023 SABERS, su proyecto de baterías de estado sólido para aviones eléctricos, precedente de SPEARS. Vídeo: NASA Glenn Research Center
La presentación de 2026 añade que una pila de botón de SABERS viajó en un pequeño satélite lanzado en enero de 2025. Fuera de la NASA, este tipo de baterías también ha llegado a la aviación, como muestra el primer vuelo tripulado de un avión con baterías de estado sólido, que protagonizó un piloto español.
De la Luna al coche y al móvil
Lin insiste en que la química de estas baterías se puede adaptar. «Podemos ajustar la química usando distintos materiales en los electrodos», explicó. «Igual que la química de tus auriculares es distinta de la de tu teléfono, que a su vez es distinta de la de tu coche, todas estas químicas pueden seguir funcionando con un electrolito sólido. Podemos ajustarla para la energía, para la potencia o para la durabilidad, según la aplicación».
Ji Su, especialista en materiales poliméricos y responsable de la tarea en NASA Langley, ve un mercado muy amplio fuera del espacio. «El mercado potencial de las baterías de estado sólido es muy amplio», señaló. «Automóviles, teléfonos móviles, dispositivos de comunicación, drones: cualquier cosa que necesite una fuente de alimentación portátil».
Lo que todavía falta
Las pruebas se hicieron con pequeñas celdas prototipo, muy lejos del tamaño de las baterías que necesitaría un rover. La nota tampoco da cifras de capacidad, de energía almacenada ni de ciclos de carga de estas celdas.
A -80 °C el rendimiento ya baja algo, y por debajo de ese punto no se ha demostrado que funcionen: a -170 °C solo aguantan sin daños y necesitan calentadores para volver a arrancar. La noche del polo sur lunar, con sus -200 °C, queda además por debajo de los -170 °C ensayados.
El proyecto arrancó en 2026 con fondos de la división de Investigación y Tecnología Avanzadas de la Dirección de Misiones de Investigación y Tecnología de la NASA. En sus primeras fases se centrará en desarrollar la tecnología antes de pasar, quizá, a colaborar con empresas, mientras el Centro de Investigación Ames, en Silicon Valley, prepara placas de prueba y electrónica para ensayar las baterías en condiciones espaciales.
La nota no da ninguna fecha para que estas baterías viajen a la Luna.
La nota se ha publicado en la web de la NASA el 14 de octubre de 2026.
Crédito de la imagen: NASA/Ryan Hill.