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Qué es el enfisema, una enfermedad respiratoria cada vez más creciente

Qué es el enfisema, una enfermedad respiratoria cada vez más creciente
Qué es el enfisema, una enfermedad respiratoria cada vez más creciente

El enfisema es uno de los principales tipos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC que existen, cuyos principales síntomas están relacionados con la destrucción de los tejidos pulmonares, generalmente en personas que han estado fumando durante mucho tiempo.

Quienes sufren de este problema padecen de alvéolos o sacos aéreos inflados, lo que provoca con el paso de los años la lenta desaparición de las paredes alveolares hasta que comienzan los inconvenientes respiratorios graves, como la falta de aire o la incapacidad para respirar.

Las investigaciones científicas realizadas en torno a este diagnóstico han indicado que en esta afección están presentes agentes químicos que causan destrucción a las fibras elásticas fundamentales para que el pulmón se contraiga y expanda al inspirar y expirar, y las vías aéreas tienden a colapsar.

Origen del enfisema pulmonar

Al ser más delgadas y frágiles, las paredes de los sacos aéreos las lesiones se vuelven recurrentes en ellas, y poco a poco la capacidad de recuperación del organismo disminuye, de forma que el daño que provoca el vicio es irreversible. Por eso se dice que las consecuencias de haber fumado resultan definitivas.

También es cierto que hay personas que jamás han fumado en sus vidas, pero diagnosticadas con enfisema, como en los casos de quienes trabajan en industrias que producen contaminación ambiental y acaban inhalando ese humo al estar expuestos a la polución del ambiente.

Síntomas del enfisema

Las principales alertas de que alguien está conviviendo con un enfisema son la dificultad para respirar normalmente, la tos crónica, y la disminución de la capacidad pulmonar que queda evidenciada sobre todo al realizar algún ejercicio o actividad física de alta intensidad.

El paciente también puede experimentar fatiga, hinchazón en piernas y tobillos, junto con la progresiva pérdida de peso y hasta trastornos de ansiedad por estar atravesando esas molestias.

Prevención y tratamiento

Esta prevención pasa por no llevar conductas que nos expongan a los factores de riesgo que hemos mencionado, como el tabaco y los ambientes contaminados.

Detectada la enfermedad, el individuo debe comenzar inmediatamente un tratamiento que incluya dieta saludable y entrenamiento para ganar capacidad respiratoria y mejorar su calidad de vida.

Ocasionalmente los médicos pueden recomendar una cirugía para reparar parte del tejido dañado en jóvenes. También es habitual que en menores de 50 años se evalúe la posibilidad de un trasplante de pulmón. Debemos conocer por tanto todos aquellos síntomas que están relacionados con ello.

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