La gastritis afecta a la mucosa del estómago y la gastroenteritis a la mucosa y la intestino a la vez

¿Qué diferencia hay entre gastritis y gastroenteritis?

¿Qué diferencia hay entre gastritis y gastroenteritis?
La gastroenteritis es contagiosa.

La gastritis y la gastroenteritis son alteraciones que afectan al estómago y comparten algunos síntomas, pero no son lo mismo. Habitualmente, ambos términos se usan indistintamente, pero son condiciones médicas diferentes y, por tanto, requieren tratamientos distintos.

¿Qué es la gastritis?

La gastritis afecta a la pared interna o mucosa del estómago. Se desarrolla como consecuencia de la ingesta de bebidas alcohólicas, gaseosas o café y de alimentos picantes o con alto contenido en grasas. Algunos fármacos, como el naproxeno, el ácido saletilsaletílico o el ibuprofeno, también pueden provocarla. En otras ocasiones, la genera el reflujo biliar, el exceso de estrés o el consumo de drogas.

¿Qué diferencia hay entre gastritis y gastroenteritis?
La gastritis afecta únicamente a la mucosa del estómago.

Malestar, dolor abdominal, inapetencia, ardor, náuseas o vómitos y, rara vez, sangrado en las heces son los síntomas más comunes de la gastritis. Para que remitan, hay que reducir y eliminar la inflamación de la pared del estómago. Por ello, el tratamiento se basa en el mantenimiento de una dieta blanda, libre de grasas, picantes, condimentos, alcohol, café o refrescos, en la ingesta de antiácidos, de inhibidores de la bomba de protones, como el Omeprazol, y en la reducción del estrés.

¿Qué es la gastroenteritis?

La gastroenteritis consiste en la inflamación simultánea de la pared del estómago y del intestino. Se desarrolla como consecuencia de la acción de virus, bacterias y parásitos. Es contagiosa y se transmite a través de alimentos, utensilios y el contacto directo con el afectado.

Los síntomas más comunes son diarreas, vómitos, náuseas o dolores abdominales, que algunas veces se acompañan de fiebre y dolores de cabeza.

La gastroenteritis es muy común, sobre todo en niños. El tratamiento consiste en dieta astringente, en la que predominen los alimentos cocidos o al vapor, hidratación y reposición de agua con suero oral. La sal, el agua con bicarbonato y las bebidas van muy bien para la reposición de líquidos tras largos periodos de diarreas y vómitos.

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