Un estudio recomienda a los médicos no utilizar el término ‘dolores de crecimiento’ por incorrecto

dolor de crecimiento
Un tercio de los jóvenes padece estos dolores.

El público en general suele oír la expresión dolores de crecimiento para describir los dolores musculares o articulares de los jóvenes, y los profesionales de la salud también la utilizan. Sin embargo, investigadores Universidad de Sídney (Australia) han comprobado que no existe una definición médica coherente de la afección que subyace al diagnóstico.

Esta amplia revisión de la literatura médica ha revelado que no hay acuerdo entre los investigadores y los médicos sobre qué son realmente los dolores de crecimiento, qué significan, cómo se definen y cómo deben diagnosticarse.

Los investigadores afirman que los dolores de crecimiento pueden ser un término médico erróneo. Sorprendentemente, más del 93% de los estudios no hacían referencia al crecimiento cuando definían la afección. Y más del 80% de los estudios no mencionaban la edad en su definición.

Los resultados, publicados en la revista científica ‘Pediatrics’, han llevado a los investigadores a recomendar que los médicos y otros investigadores no utilicen el término «dolores de crecimiento» como un diagnóstico independiente, hasta que se establezca una definición clara respaldada por pruebas.

Los dolores de crecimiento se consideran una de las causas más comunes de dolor musculoesquelético recurrente en niños y adolescentes. Algunos estudios sugieren que hasta un tercio de los niños experimentan esta afección en algún momento de su vida. El término apareció por primera vez en 1823 en un libro titulado Maladies de la Croissance.

«Miles de niños son diagnosticados de dolores de crecimiento por sus profesionales sanitarios, pero teníamos curiosidad por saber qué significa realmente ese diagnóstico», explica la autora principal, la doctora Mary O’Keeffe, del Instituto de Salud Musculoesquelética de la Universidad de Sídney.

Los investigadores extrajeron información de 147 estudios que mencionaban los dolores de crecimiento. El objetivo era ver cómo definían los investigadores el término y si había algún criterio detallado que condujera a un diagnóstico. La literatura médica incluía investigaciones de muchos tipos, como revisiones sistemáticas, editoriales, estudios observacionales, estudios de casos y controles y tesis.

«Lo que encontramos fue un poco preocupante: que no hay consistencia en la literatura sobre lo que significa ‘dolores de crecimiento’. Las definiciones eran realmente variables, vagas y a menudo contradictorias. Algunos estudios sugerían que los dolores de crecimiento se producían en los brazos o en la parte inferior del cuerpo. Algunos decían que se trataba de los músculos, mientras que otros estudios decían que de las articulaciones», detalla el profesor Steven Kamper, otro de los responsables del trabajo.

Sólo siete estudios, menos del 10% de los examinados, mencionaban el crecimiento relacionado con el dolor. Más del 80 por ciento de los estudios no mencionaban la edad del joven en el momento en que se producían los dolores de crecimiento. Tampoco hubo un acuerdo generalizado o una falta de detalles sobre dónde se localizaba el dolor o cuándo se producía.

El cincuenta por ciento de los estudios mencionó que los dolores de crecimiento se localizaban en las extremidades inferiores, mientras que el 28 por ciento informó específicamente de las rodillas. El 48% de los estudios informaron de que ocurren durante la tarde o la noche y el 42% informó de que eran recurrentes.

«Lo que este estudio descubrió fue que, aunque los ‘dolores de crecimiento’ son una etiqueta muy popular utilizada para diagnosticar el dolor musculoesquelético, significa cosas muy diferentes para diferentes personas. Este nivel de incertidumbre significa que los clínicos no tienen una guía o criterios claros para saber cuándo la etiqueta ‘dolores de crecimiento podría ser apropiada para un paciente», apunta Kamper.

El estudio también planteó nuevas preguntas sobre si los dolores de crecimiento tienen alguna relación con el propio crecimiento óseo o muscular. «Faltan pruebas o información incoherente sobre los dolores de crecimiento como afección, y sobre cómo se asocian con el crecimiento, o incluso sobre la causa del dolor. Existe una oportunidad real de entender esta condición – dado lo extendido que está el uso del término, o si hay incluso una necesidad de usar este término», concluye O’Keeffe.

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