Alimentación complementaria: Cuando la leche materna ya no es suficiente

Si tu bebé tiene entre cuatro y seis meses de edad ya está preparado para introducirse en esta nueva etapa

Alimentación complementaria
¿Cuándo debe un bebé alimentarse de otro tipo de productos?

¿Qué ocurre cuando la leche materna ya no es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales de un bebé? Es entonces cuando los padres deben introducir en la dieta de su hijo la alimentación complementaria. Un grupo donde no solo destacan las papillas tradicionales, sino también cualquier ingrediente sólido o líquido que sea contrario a la leche materna o artificial que ya consume el niño.

Alimentación complementaria
La alimentación complementaria debe combinarse con la leche materna.

Según la Organización Mundial de la Salud, este periodo de transición va de los 6 a los 24 meses de edad, siendo una etapa de gran vulnerabilidad ante la malnutrición. No obstante, este no es el único problema que plantea la alimentación complementaria. Existen también múltiples inconvenientes relacionados con la entrada, prematura o moderada, en este tipo de manutención:

  • Alergia a determinados alimentos
  • Riesgo de trastornos de la regulación del apetito
  • Carga excesiva de solutos renales e hiperosmoralidad
  • Ralentización del crecimiento del bebé por falta de nutrientes
  • Dificultad a la hora de ejecutar ciertas acciones motoras

Cuándo y cómo empezar con la alimentación complementaria

Alimentación complementaria
Lo mejor es empezar con ciertas frutas y verduras.

Como ya hemos mencionado con anterioridad, los expertos recomiendan introducir al lactante en la alimentación complementaria cuando cumpla alrededor de seis meses. Esta dieta se complementará con la leche materna y debe estar compuesta de ingredientes de una consistencia, textura y variedad adecuadas. Al igual que la cantidad de las porciones, pues estas solo deben satisfacer las necesidades del pequeño, jamás rebasarlas. Además, es muy importante que la comida sea una respuesta a los signos de hambre que manifieste el niño, estimulando así dicha actividad.

Alimentación complementaria
La comida debe tener la consistencia, textura y variedad adecuadas para el niño.

Tal y cómo explica la OMS, «los lactantes empiezan a recibir alimentos complementarios a los 6 meses, primero unas dos o tres veces al día entre los 6 y los 8 meses, y después, entre los 9 a 11 meses y los 12 a 24 meses, unas tres o cuatro veces al día, añadiéndoles aperitivos nutritivos una o dos veces al día». Los límites también existen en la alimentación complementaria. Si el bebé aún no ha cumplido el año, evita darle leche de vaca entera, verduras de hoja verde o miel cruda. Mientras que antes de los dos años no se recomienda la ingesta de pescado azul o marisco, huevo crudo y frutos secos.

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