Si el Gobierno quisiera un acuerdo sobre el reparto de menas no se comportaría como un trilero

El Gobierno de Pedro Sánchez vuelve a jugar sucio y busca que la reunión con las comunidades del PP, en las que se deberá dar una solución al problema de los menas ,no termine en un acuerdo, sino que los populares firmen un contrato de adhesión. Y eso no puede ser bajo ningún concepto. La reunión entre el Gobierno y las comunidades autónomas para abordar el reparto de menas por la península no puede ser, de ningún modo, un trágala o el clásico «esto son lentejas, si las quieres las comes, y si no las dejas».
Que los distintos líderes regionales del PP sigan sin saber los criterios que propondrá Moncloa para decidir esa distribución es una intolerable falta de respeto. Lo que pretende el Ejecutivo es que los gobiernos del PP se plieguen sin más a su propuesta, obligándoles a acudir a ciegas a una reunión trascendental para decidir en qué términos se reforma el artículo 35 de la Ley de Extranjería. ¿De verdad Pedro Sánchez tiene voluntad de diálogo o lo que busca es forzar a los populares a que le den su apoyo gratis? Si el reparto de los menas está creando fricciones entre PP y Vox, parece que Sánchez pretende pescar en río revuelto.
En vísperas de que los ministros de Política Territorial e Infancia y Juventud, Ángel Víctor Torres y Sira Rego, se reúnan este miércoles con los consejeros autonómicos en Tenerife para abordar el reparto de menores migrantes no acompañados entre los territorios, el secretismo sigue siendo la constante por parte del Ejecutivo. Sánchez busca que el PP, que gobierna junto a Coalición Canaria en el archipiélago, apoye la reforma de la Ley de Extranjería que propone el Gobierno, aceptando sin rechistar los términos de las propuestas, sin darles a las comunidades populares tiempo para analizarlas al detalle.
La intención del Gobierno es llevar al Congreso la reforma de la norma en julio, posiblemente a través de una proposición de ley, ya que Moncloa rechaza la opción de un decreto ley, que tendría que ser convalidado por la Cámara. Sin embargo, ello depende del apoyo del PP y Junts, que se opone a que Cataluña participe en el reparto de los menas que se hacinan en Canarias. De nuevo, Sánchez se comporta como un trilero. Lo suyo es un puro chantaje.