Ojo de halcón sobre los beneficios fiscales

Ojo de halcón sobre los beneficios fiscales

La marca que deja una bola de tenis sobre la arcilla hace innecesario el ojo de halcón. Sobre las pistas de tierra batida y en el Masters que se celebra en Madrid, arrancando al unísono que la Feria de Abril en Sevilla, el juez de silla tiene la última palabra: pelota dentro o pelota fuera. Un nuevo ojo de halcón planea en la Actualización del Programa de Estabilidad presentado por el Gobierno a Bruselas, con la sibilina intención de hacer que los contribuyentes paguemos más impuestos de forma disimulada. ¡Hombre!, exclamará usted, preguntándose ¿y de qué va ese ojo de halcón tributario? Pues de revisar las ventajas fiscales que permiten rebajar nuestra carga impositiva a los contribuyentes españoles. En total, hablamos de 57.187 millones de euros, que el Gobierno presenta como proceso de revisión del gasto público y que se llevará a cabo durante 2019. Se presumen, ya de antemano, recortes que cristalizarán en una mayor recaudación tributaria para las arcas del Estado y que fijan su atención en los llamados beneficios fiscales.

¿Y qué son los beneficios fiscales? Según la coyuntura, el Gobierno de turno propone y el Parlamento aprueba medidas que favorezcan determinadas actuaciones, objetivos económicos, propósitos sociales, permitiendo a los contribuyentes ahorros a la hora de tributar, normalmente en lo concerniente al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y el Impuesto sobre Sociedades, pero igualmente extensivas a otros ámbitos tributarios como, por ejemplo, el IVA. Esas medidas, a la postre, redundan en una reducción de la carga impositiva y, en consecuencia, restan en cuanto a la recaudación tributaria.

El Gobierno proclama ahora, en la actualización susodicha, la evaluación de trece beneficios fiscales que en junto se elevan a los indicados 57.187 millones de euros. Si se eliminaran todos esos beneficios fiscales existentes, la recaudación tributaria se incrementaría en tal cantidad. España dejaría de tener déficit y pasaríamos ser superavitarios. Claro que el común de los ciudadanos saldría más que trasquilado al tener que desembolsar tal importe. El juego malabar, aquí, consiste en no modificar tipos de gravamen, subiéndolos, sino simplemente en suprimir reducciones y deducciones que actualmente disminuyen la factura fiscal que pagan los contribuyentes.

¿Y qué jugadas del partido fiscal, que no tenístico, revisará el ojo de halcón tributario? En el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, las reducciones por rendimientos del trabajo que suponen un menor ingreso para nuestra Hacienda de 2.575 millones de euros, así como las reducciones por arrendamientos de viviendas por parte de los propietarios junto con la deducción por alquiler de los inquilinos, que ascienden a 1.080 millones; las reducciones por aportaciones a sistemas de previsión social, que se cifran en 1.630 millones; la ventaja de la tributación conjunta que supone una menor recaudación para el Estado de 2.140 millones; las deducciones por donativos, 500 millones; y las deducciones de carácter social, tales como maternidad, familia numerosa, discapacidad, que representan 4.800 millones. Atentos, por consiguiente, a ese ojo de halcón aplicado al IRPF.

Vayamos al ojo de halcón en el Impuesto sobre Sociedades que incide sobre los incentivos a I+D e innovación tecnológica, que suman 355 millones de euros; la aplicación de tipos reducidos, 395 millones; las donaciones, 127 millones. Y máxima atención al ojo de halcón que revisará aspectos concretos del IVA con nada más y nada menos que la aplicación o no de los tipos reducidos del IVA que menguan la recaudación por ese impuesto en 25.600 millones de euros, cuestión ésta sobre la que tanto el Fondo Monetario Internacional como la Comisión Europea insisten machaconamente desde hace años, con lo cual el encarecimiento del consumo familiar sería mayúsculo y las consecuencias para fabricantes y, en particular, para el sector de la distribución alimentaria, nocivas; y, también en lo atinente al IVA, el ojo de halcón se fijará en las exenciones del IVA aplicables en sanidad y educación, que se traducen en 9.010 millones de euros de menor recaudación para el Estado, al igual que la exención de los servicios financieros que merma recaudar 7.040 millones de IVA.

Y, a modo de remate, el ojo de halcón tributario revisará otra jugada: la aplicación de tipos reducidos en el Impuesto de Hidrocarburos – gasóleo y gasolina – que conllevan a pagar 1.935 millones de euros menos. Automáticamente, al hablar de ello, vienen a la mente los episodios de los chalecos amarillos en Francia… No acaba aquí el ojo de halcón. No. Porque su observación afecta asimismo a los incentivos a la contratación, que actualmente ascienden a 2.600 millones de euros de menos cargas sociales y que el Gobierno ajustaría para aumentar los ingresos por cotizaciones sociales con un impacto de 500 millones de euros desde 2020. ¿Pelota dentro o pelota fuera? Ojo de halcón, sí, que hasta cierto punto agua la fiesta tenística de Madrid y la tradicional Feria de Abril de Sevilla, adentrándonos en una senda dolorosa…

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