No habrá paz en las calles, si lo sabrán ellos

No habrá paz en las calles, si lo sabrán ellos

Han detenido al líder en España de los saqueadores de Blocus, una organización violenta de ladrones que se alimenta del caos callejero para saquear comercios. La ofensiva policial para detener los ataques previstos en 18 ciudades españolas este fin de semana es una buena noticia, pero convendría no pecar de incautos ni dejarse llevar por la teoría de que la violencia global que se vive en otras naciones de Europa no tiene ideología. Y un cuerno.

Una cosa es este grupo de indeseables, vulgares rateros de Blocus, y otra bien distinta no ver que, tras la violencia desatada en los últimos días en Madrid, La Coruña, Bilbao, Avilés o Mahón, está la mano de la izquierda radical. La Policía ya ha cifrado en más de tres mil los activistas de GKS, la organización que llama al regreso de ETA y la kale borroka. Son terroristas callejeros sin matices que siguen el manual de la izquierda revolucionaria.

Y es que no hay que ser muy sagaz para concluir que, ante la posibilidad de un cambio de Gobierno, todo ese entramado nauseabundo de organizaciones que orbitan alrededor de los proetarras de Bildu, en convivencia con ese otro entramado nauseabundo de organizaciones que orbitan alrededor del terrorismo palestino, van a tratar por todos los medios de convertir la violencia en un muro que frene lo que ellos llaman «fascismo». Y de palmeros, la izquierda que hoy gobierna, esa que ya preconizó no hace mucho que no habría paz en las calles.

De modo que vamos a separar la violencia de unos y de otros, pero sin chuparnos el dedo. La ultraizquierda está detrás de los actos violentos en Francia, Italia, Alemania o Portugal y la ultraizquierda ya ha enseñado la patita en España. Y lo ocurrido hasta ahora sólo es el preludio de lo que está por venir. Queda un mes para las elecciones y, en efecto, no habrá paz en las calles.

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