En la España de Sánchez ser ilegal garantiza una protección sanitaria «prioritaria»

Editorial inmigrantes

Era de esperar de un Gobierno acostumbrado a ciscarse en la ley que diera protección médica «prioritaria» a los inmigrantes ilegales, a los que sólo se les exigirá la presentación de una petición de «protección internacional o temporal». O sea, que bastará con la solicitud, sin necesidad de exigirles el cumplimiento de ningún requisito. El real decreto por el que se regula el procedimiento para el reconocimiento del derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria con cargo a fondos públicos de las personas extranjeras que se encuentren en España sin residencia legal establece que se les garantizará «el acceso inmediato y efectivo a la asistencia sanitaria pública».

Y lo tendrán «con independencia de su situación administrativa». Es decir, incluso aunque no hayan regularizado su situación en el país y se encuentren en situación ilegal. Habrá que determinar si eso de la protección médica «prioritaria» que garantiza el «acceso inmediato y efectivo a la asistencia sanitaria pública» significa que dicha asistencia otorga al inmigrante ilegal un estatus preferente que le sirve para tener un trato distinto en relación con cualquier otro usuario del sistema de salud pública, porque si así fuera estaríamos ante un dislate de proporciones mayúsculas al discriminar a los ciudadanos españoles que no gozan de una «protección médica prioritaria». ¿Qué significa eso? ¿Qué les atenderán más rápido? ¿Que ganarán puestos en las listas de espera? Urge una explicación porque la textualidad del real decreto se presta a la polémica.

El nuevo decreto del Gobierno pretende forzar a todas las comunidades a aplicar la sanidad universal. Intentó establecerlo nada más llegar al poder en 2018 a través de otro decreto, pero algunas se opusieron con el argumento de que abría las puertas a que hubiera «turismo sanitario». Ahora Sánchez lo impone por las bravas. Por las bravas y favoreciendo —salvo que se expliquen— a quienes están fuera de la ley.  Nada nuevo, por cierto.

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