Enredando en Ceuta como cortina de humo

Enredando en Ceuta como cortina de humo

«Antes de entrar en esta crisis, antes del 30 y el 31 de julio, teníamos 500 plazas activadas en Ceuta para atender a los migrantes. Vamos a terminar esta semana con más de 6.000. Y nuestro objetivo es… eeeh… llegar incluso… eeeh… a rozar los los… las 10.000 plazas… aaah… plazas activadas». Por mucho que haya practicado, algunas veces a Pedro Sánchez se le nota cuando miente. Se pone nervioso, se atasca, duda, trastabilla al hablar, enseña las manos abiertas como para demostrar que no esconde nada y pone cara de niño bueno que nunca ha roto un plato. Le pasa con frecuencia cuando responde sin papeles en las sesiones de control del Congreso, y le volvió a pasar en la entrevista masaje con final feliz que le hizo este lunes Wyoming en El Intermedio.

Mentir es decir lo contrario de lo que se sabe o se cree con la intención de engañar, así que lo mismo puede que no tenga ninguna intención de llegar a esas 10.000 plazas, que lo que le ponga nervioso sea reconocer que van a hacer falta tantas, o, lo que yo me temo, que en realidad él ya sepa que van a ser muchas más de 10.000 las plazas que se van a necesitar en Ceuta tanto para dar cobijo a los invasores que ya están en la ciudad autónoma, como a los que él sabe que van a llegar en los próximos días. Han pasado casi 50 días desde que se produjo la invasión y el Gobierno aún no sabe, o no quiere decir, el número de invasores que entraron entre el 30 y el 31 de julio, ni cuántos de ellos continúan hoy deambulando por la ciudad, mientras que OKDIARIO ya demostró que eran más de 20.000.

Sean los que sean, se van a quedar allí. 22 de los 26 socios de España en la Unión Europea le dijeron claramente a Pedro Sánchez que no van a consentir que se los traiga a la Península para que, una vez aquí, puedan desplazarse libremente por todo el espacio Schengen. Lo hicieron en una carta dirigida al presidente del Consejo Europeo, António Costa; a la de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y al primer ministro irlandés, que ostenta actualmente la presidencia de la UE. Y Marruecos se ríe de Pedro Sánchez, exigiendo públicamente el retorno de todos los menores, al mismo tiempo que, en realidad, no acepta que les sea devuelto ni uno solo, ni menores ni mayores.

Así que Pedro Sánchez no puede traérselos a la Península; no le dejan devolverlos a Marruecos en aplicación del acuerdo bilateral vigente; no se atreve a declarar en Ceuta el estado de excepción o de sitio, que permitirían que sean «expulsados de España» los extranjeros «que actuaren en connivencia con los perturbadores del orden público»; ni tampoco desea llegar a un acuerdo con un tercer país africano que acoja a los invasores. La única opción viable que le queda al presidente del Gobierno es mantenerlos en Ceuta hasta que ellos logren cruzar el Estrecho por sus propios medios o decidan voluntariamente volverse a Marruecos, si llegan a convencerse de que, haciéndole la vida imposible a los ceutíes, no van a lograr doblar el brazo a la Unión Europea para que consienta que Sánchez se los traiga.

Y para mantenerlos en Ceuta, lo único que tiene que hacer Sánchez es seguir enredando, como hasta ahora. Fingir que se está actuando, mientras sigue sin hacer nada. Sólo seis agentes de Extranjería se ocupan de entrevistar uno por uno a los inmigrantes, tal y como ordena la ley, a razón de 20 entrevistas diarias, en una nave improvisada y con media docena de ordenadores, a un ritmo al que tardarían dos años en tramitar todas las expulsiones.

Los sindicatos policiales denuncian que Marlaska «no está poniendo medios para agilizar estas tareas, ni materiales ni humanos». En la relajante entrevista que Pedro Sánchez concedió la semana pasada a sus amigos Jesús Cintora y Esther Palomera, aseguró que «los ceutíes tienen que prepararse para la realidad estructural» de vivir en una ciudad invadida. Una realidad estructural que, de momento, reclama las 10.000 nuevas plazas de acogida que anunció Sánchez en una ciudad de 80.000 habitantes, con una densidad de población antes de la invasión de más de 4.000 habitantes por kilómetro cuadrado, que multiplica por 43 la media de densidad de todas las provincias españolas, que es de 97,1 hab./km². Pedro Sánchez piensa seguir enredando y mintiendo respecto a Ceuta porque, en el fondo, le viene bien que dejemos de hablar de la corrupción de su familia y su partido.

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