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Disparates a granel

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El Ayuntamiento de Palma, su comisión del Centro Histórico o lo que se llama Modelo de ciudad, que depende de la independentista Neus Truyol -además de quien quiera atribuirse competencias para intervenir en este asunto- han decidido que el Hotel Artmadams careció de licencia para realzar el gigantesco mural del artista José Luis Mesas que cubre toda su fachada y ha dictado su orden de supresión. Veremos cuándo y cómo va a llevarse a cabo tal disparate.

El centro histórico de Palma, y este hecho conlleva la responsabilidad de preservarlo, es el más extenso de Europa porque históricamente fue una de las ciudades marítimas más grandes del Mediterráneo, junto con París, Constantinopla, Venecia y Palermo. Pero hoy la Palma fora porta, más allá de las Avenidas donde antes existían las murallas que separaban el casco antiguo del ensanche, no es ni puede calificarse como centro histórico y por tanto la comisión aludida carecerá de competencias para intervenir en él.

En todo caso, no puede considerarse este mural el mayor estorbo que presentan las calles de nuestra ciudad y mucho menos las de su centro histórico. Y vamos a poner algunos ejemplos de las prioridades de uno y otro signo, que deberían causar preocupación a la señora Truyol, que al parecer tiene ante sí un panorama bastante confuso.

La Plaza de Cort tiene, y esto desde hace años sin que el Ayuntamiento se haya dado por aludido, un edificio que cae en su entorno como a un Cristo dos pistolas: la antigua casa Bauzá, cuya fachada desentona y afea el resto de la primera plaza de la ciudad, sin que a nadie de la reata de concejales y alcaldes que han pasado por la casa de enfrente, es decir, el Ayuntamiento, se le haya pasado por la cabeza adecentarla.

Otra cosa. Frente a la puerta del Consell Insular, que también al parecer quiere tener competencias en la materia, existe un comercio que incumple todas las normas de las fachadas del casco antiguo sin que tampoco ningún conseller se haya parado un minuto en verlo y considerarlo. Hay más aún. En el paseo del Born, formando esquina con la calle Jovellanos, existe un edificio que no hace mucho tiempo ha sido completamente pintado de rojo violeta. ¿Se ha enterado alguien? Han parado este atropello en el primer paseo de Palma.

Con el resto de la ciudad antigua, calle por calle, podríamos igualmente señalar las deficiencias que han sido obviadas por la Comisión del Centro Histórico, que más bien parece que es la de otra ciudad vistos los desastres consentidos, de forma extraordinariamente notoria, las pintadas que embadurnan las paredes del casco antiguo y que el Ayuntamiento, aunque con tímidos esfuerzos, se ha mostrado incapaz no solo de frenar sino de erradicar, y de cuya lamentable situación que produce una vergüenza infinita solo ha levantado la voz ARCA.

Del resto de la ciudad, incluso el skyline o su término equivalente, el horizonte o el perfil urbano, valdría más no hablar. Calles de diez metros con viviendas de ocho pisos a cada lado y, esto es aún peor, con casas de distintas alturas. Pongamos por ejemplo una calle, que existe, aunque valga más no citar su nombre, cuyas viviendas de la primera mitad del siglo tenían tres alturas, en la segunda mitad pasaron a ocho alturas, en el último cuarto del siglo XX descendieron a tres alturas y hoy tienen solo dos alturas. El perfil urbano de esta y otras calles es un disparate imputable, evidentemente, a los distintos planes de urbanización municipales.

¿Quiere ahora la señora Neus Truyol eliminar el mural del Hotel Artmadams? Pues convendría que antes se ocupara de los disparates del casco antiguo y de su magnífico centro histórico y luego se diera una pasada por el ensanche antes que perpetrar otro absurdo despropósito. No lo hará porque ya sabemos cuáles son sus ocurrencias. Todas disparatadas, como corresponde al grupo del que procede.

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