El comercio en Palma: una prioridad

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Una de las actividades más importantes en Palma es la del comercio. Ya indicaba en algún artículo anterior que en nuestra ciudad la actividad económica siempre ha sido boyante en el pasado reciente, con un sector comercial -trabajadores autónomos incluidos- que es la envidia de muchos otros destinos.

El comercio sustenta su actividad en los suministros provenientes del puerto de Palma y del aeropuerto, así como en el dinamismo de los residentes (octava ciudad de España en número de habitantes), a lo que se unen las visitas de los turistas -ya sean los habituales de hoteles y alojamientos turísticos como los de crucero-, lo que ha venido configurando un entorno socioeconómico de primer nivel en nuestra ciudad, que es la envidia de otros muchos destinos similares.

Ante esta realidad el Pacto de izquierdas ha sido, sin duda, el más radical y dañino de los sufridos hasta ahora. Han hecho de la prohibición su eslogan, añadiendo mensajes contradictorios donde tras ya casi ocho años lo del «cambio de modelo económico» suena a una quimera, una tomadura de pelo pues nada han hecho al respecto.

Además, son capaces de defender una cosa y la contraria, según de dónde sople el viento, sin ton ni son y sin despeinarse. Dicen, por ejemplo, que protegen el comercio de proximidad cuando lo cierto es que su propuesta de Plan General no hace sino ampliar de forma exponencial la clasificación de terrenos para grandes superficies. Y al mismo tiempo anulan licencias como la del Palma Springs de Ses Fontanelles en El Arenal. Asedian el turismo y sin embargo ponen en marcha actividades de promoción turística. Dicen prohibir la llegada de cruceros cuando en realidad van batiendo récords de llegada de los mismos al puerto de Palma. Y es que sin turismo no hay comercio.

A lo anterior le añadimos la impunidad total ante el comercio ilegal y el top manta, promocionado por destacados dirigentes de la izquierda como Neus Truyol, o la zozobra y los perjuicios causados por las decisiones de «ingeniería social» como el caso de la plaza del Mercat -donde los comercios cierran desesperados por las restricciones tráfico-, o el follón que armaron en Bonaire, donde no se aprobó su peatonalización gracias a la plataforma de los propios comerciantes y la oposición del PP municipal a dicho proyecto.

Mientras todo esto ocurre resulta que cada semana cierra un comercio más de los tradicionales, de los de toda la vida, de los comercios emblemáticos de Palma, sin que la Administración del Pacte sea capaz ni de reaccionar.

Desde el PP de Palma llevamos trabajando ya mucho tiempo con una hoja de ruta clara que pretende recuperar el liderazgo del sector del comercio en la ciudad, donde el ayuntamiento sea un fiel aliado de la actividad económica a fin de crear riqueza y puestos de trabajo.

Ya nos hemos reunido con mucha gente del mundo del comercio con la idea de consolidar el mejor proyecto para Palma a partir de mayo de 2023, cuando se celebren las elecciones municipales con las que llegará el cambio que todos esperamos. Jaime Martínez y todo su equipo estamos a disposición de los palmesanos con este objetivo: hacer de Palma de nuevo la mejor ciudad del mundo para vivir. También en materia de Comercio, con mayúsculas. Hagámoslo posible.

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