Casado: el triunfo de las ideas

Casado: el triunfo de las ideas
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Pablo Casado resultó elegido presidente nacional del Partido Popular el pasado sábado 21 de julio. Tras dar la sorpresa en la primera vuelta, al hacerse un hueco entre los dos finalistas y vencer, así, al aparato, fue sumando voluntades y proyectos hasta el punto de que aunó en su candidatura a todos los candidatos en liza en dicha primera vuelta (incluyéndole a él) frente a Soraya Sáenz de Santamaría. Su discurso claro durante la campaña, la recuperación de las esencias del PP, basadas en gasto público reducido, impuestos bajos, reformas profundas, apoyo a las víctimas del terrorismo y a la familia y defensa de la unidad de España, dieron alas a sus opciones, fueron ilusionando a los afiliados del PP y también a muchos votantes que dejaron de serlo en las últimas convocatorias electorales.

El sábado, cuando fue el turno de los discursos, el de Casado ahondó en todos esos valores y principios que hicieron del PP el gran partido de centro-derecha en España, que sume todo lo que está a la derecha de la izquierda, “la casa común” del centro-derecha, como bien reflejó hace tiempo el ‘think tank’ Floridablanca. Precisamente, el nuevo presidente del PP se ha marcado como objetivo recuperar a todas esas personas que fueron a encontrar cobijo para las ideas en dichas asociaciones o agrupaciones, así como en otras formaciones políticas que han recibido un voto de votantes del PP que puede volver a los populares si se logran implementar todos estos cambios anunciados.

En su discurso, una vez más, dejó claro Casado que no excluiría a nadie. Al margen de que alguien pueda pensar que es una frase hecha, hay razones para confiar en la sinceridad de dicha frase, porque si el objetivo es reunir de nuevo a 11 millones de votos, nadie sobra y todo suma, de forma que también su triunfo es el que mejor permitirá curar las heridas de la formación política. Si hay posibilidad de un PP más unido, sale, sin duda, de esta opción elegida.

El triunfo de Casado es, en definitiva, una esperanza para el pensamiento liberal-conservador y para la política en España, pues son esenciales, a cada lado, PP y PSOE, y la victoria de Pablo Casado le permite al PP regenerarse y estar en condiciones de volver a aportar su experiencia e ideas a la sociedad. Como dijo Casado, “el PP ha vuelto”. Ojalá sus aciertos sean muchos. La tarea no es fácil ni es seguro lograr el objetivo, pero el primer paso para conseguirlo, fundamental, está dado.

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