Si no lo graban nadie lo creería: una cigüeña hace una pirueta en el aire y escapa en un segundo del dron que la perseguía
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La imagen de una cigüeña siendo perseguida por un dron militar puede parecer sacada de una película de ciencia ficción, pero la realidad a veces supera la ficción. Eso es justo lo que ha ocurrido en los cielos de Ucrania, donde un vídeo grabado desde la cámara de un dron interceptor ruso se ha vuelto viral por mostrar cómo un ave logra escapar de la tecnología militar con un solo movimiento.
Un dron interceptor ruso persigue a una cigüeña blanca sobre el sur de Ucrania. El aparato se acerca por detrás, ajusta la trayectoria y parece tenerla a tiro. En el último instante, el ave detecta la amenaza, ejecuta un giro brusco y se libra de la persecución en apenas un segundo. El vídeo, grabado con la cámara del propio dron, se ha vuelto viral en cuestión de horas.
Cómo es posible que la cigüeña tenga esa habilidad para volar y sobrevivir
Que un ave logre esquivarlo con una sola maniobra ha generado comentarios sobre la distancia que todavía separa a la tecnología militar de la capacidad de reacción de un animal.
Las cigüeñas dominan el vuelo planeador térmico, una técnica que les permite aprovechar columnas de aire caliente para ganar altura sin apenas batir las alas. Gracias a esta estrategia pueden recorrer hasta 400 kilómetros en un solo día durante sus migraciones, ahorrando una cantidad de energía que sería impensable con un vuelo de aleteo constante.
Su anatomía está construida para este tipo de vuelo. Las alas anchas funcionan como un paracaídas natural que capta las corrientes de aire, mientras que las plumas primarias se separan como dedos para reducir la turbulencia en cada maniobra. El pico, largo y preciso, actúa como una pinza que utilizan tanto para cazar como para construir sus nidos.
A la hora de alimentarse, la cigüeña combina paciencia y precisión. Camina despacio por zonas húmedas para no espantar a sus presas y, cuando detecta una oportunidad, ataca con un movimiento fulminante para atrapar peces, ranas o insectos. Esa misma combinación de control corporal y reacción instantánea es la que le permitió esquivar al dron interceptor en el vídeo viral.
Cómo afectan los drones a la cigüeña y al resto de la fauna
Para un ave como la cigüeña, un dron no es más que un objeto ruidoso y desconocido que su instinto interpreta bajo un único criterio: la supervivencia. El zumbido de los motores rompe su estado de calma habitual y activa una respuesta de huida inmediata, la misma que se aprecia en el vídeo cuando el ave gira de forma brusca para escapar de la trayectoria del interceptor.
Esa reacción tiene un coste físico real. Las maniobras de evasión extrema exigen un esfuerzo muscular considerable y consumen calorías que el ave necesita para sus largas migraciones. En los casos más graves, el susto puede llevar a las cigüeñas a abandonar sus nidos, dejando huevos o polluelos desprotegidos.
El riesgo no termina ahí. Un contacto accidental con las hélices de un dron puede causar heridas graves o mortales, y las turbulencias generadas por el aparato pueden desestabilizar el planeo del animal en pleno vuelo. Incluso el reflejo del sol en las cámaras de estos dispositivos puede desorientar temporalmente a las aves que sobrevuelan zonas con tráfico constante de drones, cada vez más habituales en el cielo ucraniano desde el inicio del conflicto.
La cigüeña blanca es uno de los animales símbolo de Ucrania, un dato que añade una lectura simbólica al vídeo.
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