Fin al misterio: hasta hoy, los científicos no podían explicar cómo las focas eran capaces de escuchar tanto en el agua como en el aire

Un equipo de investigadores resolvió un misterio que llevaba décadas sin explicación. Identificaron cómo logran las focas escuchar con la misma eficacia dentro y fuera del agua. La respuesta llegó de científicos del Museo de Historia Natural de Londres y la Universidad Monash, en Australia, que localizaron un tejido especial en el oído medio de estos mamíferos marinos.
Los seres humanos y el resto de mamíferos terrestres oyen porque el tímpano transmite las vibraciones del sonido a la cóclea, donde se convierten en señales nerviosas. Bajo el agua, ese sistema falla, porque la bolsa de aire situada detrás del tímpano refleja casi todo el sonido. Las focas son el único grupo de mamíferos capaz de oír igual de bien en ambos ambientes.
Para entender cómo lo consiguen, el equipo analizó más de 200 ejemplares de focas actuales y fósiles con escáneres micro-CT de las colecciones del museo londinense. El hallazgo se publicó en la revista científica Proceedings of the Royal Society B en julio de 2026.
¿Cómo logran las focas escuchar igual en el agua y en el aire?
La razón detrás de esta habilidad está en un tejido cavernoso que rodea el oído medio de las focas. Durante las inmersiones, esa estructura se llena de sangre, cuya densidad es similar a la del agua de mar. Así, el sonido atraviesa el oído medio y llega directo a la cóclea, en lugar de perderse contra una bolsa de aire, lo que permite a las focas oír y comunicarse bajo el agua.
Ese mismo tejido cumple una segunda función, porque protege el oído frente a los cambios extremos de presión que se producen durante el buceo. Sin esa protección, las variaciones de presión dañarían las estructuras internas del oído en cada inmersión.

James Rule, en la actualidad investigador en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Monash, dirigió el estudio durante su etapa como becario postdoctoral en el Museo de Historia Natural de Londres.
«Sabemos que las focas son maestras del sonido. Tienen cantos que parecen sacados de una película de ciencia ficción, son capaces de seguir un ritmo e incluso de imitar el habla humana. Pero cómo logran oír en el aire y en el agua fue un enigma durante décadas», explicó Rule.
¿Desde cuándo tienen las focas esta audición anfibia?
El origen de esta audición anfibia se remonta a más de 26,7 millones de años, según los fósiles analizados por el equipo. Todas las focas actuales heredaron esa capacidad de un único episodio evolutivo, probablemente impulsado por el paso de sus antepasados hacia una vida cada vez más ligada al mar.
Parientes antiguos como Potamotherium y Puijila probablemente solo oían bien en el aire, mientras que Enaliarctos estaría entre los primeros en desarrollar audición anfibia. Entre las focas verdaderas más primitivas, Devinophoca oía mejor bajo el agua, mientras que las primeras focas con orejas externas estaban más adaptadas a la escucha en tierra.
¿Por qué preocupa a los científicos la contaminación acústica del océano para las focas?
Natalie Cooper, investigadora de mérito en el Museo de Historia Natural de Londres, señaló que la creciente contaminación acústica del océano hace urgente este hallazgo.
«El Museo de Historia Natural tiene una de las mejores colecciones de focas del mundo, y este estudio demuestra su valor. Es importante saber cómo oyen las focas porque la contaminación acústica en el océano crece. Cuanto más ruidoso se vuelve el mar, más difícil resulta para las focas encontrar pareja y comunicarse entre sí, lo que pone en riesgo su supervivencia. Si entendemos cómo oyen estos animales, podemos empezar a aplicar soluciones», explicó Cooper.
Desde la Universidad Monash, el profesor Alistair Evans, director del grupo de investigación EvoMorph, destacó que las focas son las únicas de su grupo animal en desarrollar esta flexibilidad sensorial.
«Las focas son las únicas criaturas de su clase que han desarrollado esta flexibilidad sensorial. Eso les permite pasar sin problemas entre dos mundos acústicos completamente distintos sin perder rendimiento, lo que les da una ventaja evolutiva tanto si descansan como si cazan o se comunican», afirmó Evans.