Mundial 2026: España-Portugal

Merino vale unos cuartos

Un golazo de Mikel Merino en el 90 metió a España en cuartos tras un partido durísimo ante Portugal

Luis de la Fuente repitió equipo y nuestra selección mereció la victoria ante los lusos, que no perdieron nunca la cara al duelo

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Miguel Serrano
  • Miguel Serrano
  • Me confundieron con un joven prodigio pero acabé de periodista. Escribo cosas de deportes y del Real Madrid en OKDIARIO, igual que antes las escribía en Marca. También a veces hablo por la radio y casi siempre sin decir palabrotas. Soy bastante tocapelotas. Perdonen las molestias.

España se metió en cuartos de final del Mundial tras ganar a Portugal en un partido durísimo, épico y maravilloso con un solitario gol de Mikel Merino en el 90. Nuestra selección fue mejor que la lusa, que se sostuvo en el partido gracias a la magnífica actuación de su portero Diogo Costa. Luis de la Fuente repitió equipo pero el triunfo estuvo en los cambios con la salida desde el banquillo de Ferran Torres y del autor del gol del triunfo, Mikel Merino.

Repitió equipo Luis de la Fuente. Estaba más cantado que el estribillo de La Macarena. El equipo que ganó a Arabia Saudí primero y a Austria después se ha ganado a pulso, no como el puesto del hermano de Pedro Sánchez, convertirse en el once de gala de España. Y eran los mismos once que se medían a Portugal, el primer rival morrocotudo de nuestra selección en este Mundial. Sé que se lo saben pero lo consigno aquí por mor de que quede escrito. Unai; Porro, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Pedri; Lamine, Olmo, Baena; y Oyarzabal.

Enfrente Portugal, que ya no es la de Cristiano Ronaldo aunque CR7 siga ahí de chupagoles perenne con su desafío a la longevidad. Ahora es la Portugal de Nuno Mendes, Joao Neves y Vitinha, los bicampeones de Europa con el PSG, que se unen a un elenco de estrellas en el que también están jugadorazos de la Premier como Rúben Días o Bruno Fernandes y viejos conocidos de nuestra Liga como Joao Cancelo o el mismísimo Joao Félix.

Sonaron los himnos, As Armas y Lo-lo-lo-lo, y comenzó el fútbol. Presionó España, con esa camiseta medio blanca y adictiva, y sostuvo el pulso Portugal. Avisó Oyarzabal, que robó la cartera a Vitinha en la presión, con un disparo lejano que atrapó abajo Diogo Costa. El robo de Oyarzabal dio paso a otros tres seguidos de nuestra selección, mucho más enchufada y que había entrado al partido mucho mejor que Portugal.

Perdona Oyarzabal

Los de Bob Martínez, superado el susto inicial, se asentaron en el campo. Cancelo en el 6 dio el primer aviso con una incursión por la derecha que terminó con un disparo potente y venenoso. La ocasión hizo dudar a España y crecer a Portugal. Eso fue así hasta que los lusos se desordenaron en su presión y Dani Olmo encontró solo, solito, solo a Oyarzabal. Era un mano a mano cantado ante Diogo Costa, pero el delantero de la Real, que lo tenía todo a su favor para marcar, cruzó tanto la pelota que se le marchó fuera. Menuda ocasión.

Fue un espejismo porque Portugal se adueñó de la pelota. En el 11 apareció Cristiano, que hizo una bicicleta a cámara lenta a Laporte dentro del área y resolvió con un disparo seco que repelió Unai Simón a córner. Reaccionó España tratando de que la pelota fuera motivo de discusión con los vecinos. Hubo que esperar al minuto 15 para que la selección tuviera dos ocasiones consecutivas. Ambas las abortó el meta Diogo Costa. La primera con un paradón a Lamine y con una mano cambiada a un disparo imposible de Baena.

Al peso las ocasiones eran nuestras. Y eso que éramos una selección de izquierdas que se había olvidado de buscar a Lamine Yamal. Cucurella y Baena pesaban tanto en el juego de España que el equipo se inclinaba hacia la siniestra. En la pausa publicitaria De la Fuente habló con los de la banda derecha mientras Roberto Martínez enseñaba jugadas en su Ipad.

A la vuelta otra vez el gigantesco portero de Portugal emergió para meter un pie salvador a un centro-chut de Baena. Diogo Costa volvía a ser héroe nacional luso y España rondaba (y merecía) el gol. En el 33 funcionó la conexión azulgrana Lamine-Olmo. El mediapunta puso el pase de la muerte que se paseó por la frontal de la pequeña sin un verdugo español que pudiera darle matarile. Otra ocasión que se nos iba al limbo. Y ya iban cuatro.

En el 36 nos pegaron un susto. Gordo. Unai Simón tuvo que emplearse a fondo para sacar un cabezazo a bocajarro de Joao Félix primero y una vaselina flojita de Cristiano Ronaldo después. Portugal volvía a emitir señales de vida y competencia. Por cierto, el que brillaba en silencio era Joao Neves. Nunca llenará portadas pero es un jugadorazo. En el 40 la suerte se envolvió en la rojigüalda. Disparó Nuno Mendes, metió la cabeza sin miedo Porro y la pelota acabó escupida por el travesaño de Unai Simón. Menos mal porque habría sido un mazazo para España que ya venía el descanso a la vista.

Sin dueño

Sobrevino el intermedio con el 0-0 en el videomarcador del impresionante estadio de Dallas. Regresamos con ánimos renovados y jugadores repetidos. Portugal dominó de inicio en la segunda mitad ante una España que se sostenía en su enorme solvencia atrás. Buena presión alta de los lusos que no terminábamos de leer bien. Muy poquito de Pedri y poco, muy poco también de Lamine Yamal, encerrado en su lámpara imponente Nuno Mendes. Pero un genio siempre es un genio, sólo hay que saber dónde frotar.

La mala suerte de Portugal fue nuestra fortuna. Nuno Mendes, roto de tantos esfuerzos explosivos hacia adelante y hacia atrás, se echó al suelo y dijo basta. Roberto Martínez eligió a Semedo para suplir al secador de Lamine. Hubo que esperar al 60 para que España se asomara al área lusa. Lo hizo Pedri, bien asistido por Dani Olmo, con un disparo desde la frontal que se machó desviado. De la Fuente amagaba con hacer cambios pero no daba.

Mejoraba España, que volvía a dominar el juego con buena presencia de nuestros dos laterales cerca del área de Portugal. En la pausa publicitaria Portugal hizo otros dos cambios: Dalot por Cancelo y Leao por Joao Félix. En el 72 Lamine probó los guantes del estupendo Diogo Costa en una falta escorada que decidió tirar entre palos.

Un par de minutos después (por fin) Luis de la Fuente movió ficha. Entró Ferran Torres por Baena, porque el seleccionador a sus intocables (claro) no los toca. Dani Olmo empezó a emboscarse cerca del área portuguesa y hacía daño. Otra vez España inclinaba el partido hacia el área de Costa. El gol seguía haciéndonos la cobra pero los nuestros cargaban bien el área rival. Reaccionó Roberto Martínez con sus dos últimos cambios: Bernardo Silva (que estaba en el Mundial) y Conceiçao por Pedro Neto y Vitinha.

Por fin los cambios

Reaccionó De la Fuente con Merino y Fabián por Dani Olmo y Pedri, fundidos ambos. Estábamos ya en el 85 y el partido empezaba a desprender un profundo tufillo a prórroga. Tres minutos después vio una justa amarilla Bernardo Silva por hacer una falta de señor mayor. España inclinaba el partido con descaro hacia el área lusa y, pasados unos segunditos del 90, por fin llegó el gol.

La jugada nació de otra falta estúpida del viejo Bernardo Silva. Raudo sacó Merino, que se apoyó en Rodri y este vio a Ferran. El del Barça filtró un pase magnífico al espacio que atacaba el propio Mikel Merino y este no perdonó en el mano a mano ante Diogo Costa. Golazo que premiaba el partidazo de España ante una competitiva Portugal.

Sólo nos quedaba resistir los últimos minutos e incrementar el récord imposible de Unai Simón. Lo hicimos y eso que Bernardo Silva tuvo en su cabeza el empate al filo del 96. España, con merecimiento y ratos de brillantez, se metió en los cuartos de un Mundial al que cada vez nos sentimos más candidatos.

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