Crisis del coronavirus

La izquierda picó: el manifestante con bandera y chófer es un parado que se mofó de los tópicos

No era un ‘ricachón’ con chófer. Pablo Echenique y otros políticos han atacado a los manifestantes contrarios al Gobierno con vídeos que se están demostrando ‘fakes’. Es el caso del hombre que protestaba en un viejo  descapotable del año 2001: en realidad se trata de un parado. Al volante del vehículo está amigo suyo, el propietario del coche, que quería cumplir las normas de higiene al colocar en diagonal a su colega.

El vídeo de esta persona manifestándose en Santander ha dado la vuelta a las redes. Millones de personas lo han visto bajo la premisa impulsada por políticos de Podemos que indicaban que se trata de un acaudalado ‘cayetano’ que se podía permitir un chófer. Sin embargo, OKDIARIO ha podido confirmar que no es así.

Del mismo modo que Echenique metió la pata y confundió escobas y bastones con palos de golf, el portavoz morado ha vuelto a errar al difundir este otro vídeo con un chófer que no era tal. Otros referentes de la izquierda como Antonio Maestre también cayó en la trampa al tuitear el vídeo con el mensaje: «La revuelta pija se supera por momentos. Un tipo protestando con chófer y descapotable. He buscado y es en Santander. En la calle Hernán Cortés». El abogado Gonzalo Boye también escribió: «Revolucionarios post-covid en Mercedes y con chófer». También multitud de medios de comunicación como Público o El Plural se lanzaron a publicar sin saber la realidad detrás de las imágenes.

OKDIARIO ha localizado al propietario del vehículo, Juan Viñuales, a través de la matrícula y revela que él no es ‘el chófer’ de Fernando Rodríguez, el hombre que aparece con el megáfono. «Simplemente somos amigos y como no vivimos juntos nos colocamos así, con la distancia de seguridad. Somos personas de bien y no queríamos que la Policía nos llamara la atención. Era por cumplir las normas de higiene por el Covid-19», expone este cántabro en un vídeo.

Por otra parte, destaca que el coche es suyo y no de Fernando. «Mi amigo lleva mucho tiempo en el paro y lo está pasando mal. Trabajó un tiempo en empresas de desinfección, pero acabó en el paro. Estuvo un tiempo en México pero tuvo que volver para cuidar a su padre que murió hace unos años. Desde entonces no se ha recuperado y vive con una pequeña pensión. Intenta trabajar pero no encuentra», expone Juan.

Vehículo de escaso valor

Tal como consta en la documentación del coche a la que ha tenido acceso este diario, el vehículo se matriculó por primera vez en 2001. Por tanto, tiene casi 20 años de antigüedad. Este Mercedes Clk 230 Kompressor con muchos kilómetros a sus espaldas ronda los 4.000 euros de precio en el mercado de segunda mano, por lo que no es precisamente una joya de la automoción a diferencia de lo que han querido dar a entender algunos políticos que ha querido ridiculizar la protesta.

El descapotable está a nombre de una pequeña empresa de cabañas rurales, una sociedad propiedad de Juan Viñuales con las que hace algo de negocio alquilando bungalows en un hayedo en Aloños, un pueblecito de 165 habitantes. «Como todo el sector del turismo la crisis nos ha golpeado especialmente, estamos parados desde el 15 de marzo», comenta. «Este vehículo lo tengo para las familias que viven a mis cabañas, para que puedan ir a Cabárceno», explica.

«Un Gobierno nefasto»

En este contexto ataca al Ejecutivo. «Tenemos un Gobierno nefasto, lo está haciendo bastante mal. Estamos siendo engañados constantemente», lamenta. «Todos sabemos que vamos a tener que vivir con las restricciones, al menos un año hasta que encuentren la vacuna, pero vemos que nos dejan abrir en función de si tu comunidad la gobiernan unos u otros», critica.

«Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que es el que realmente manda, no saben lo que es trabajar. Sabe más de economía una ama de casa que cualquiera de estos. Ponen gente a dedo en lugar de confiar en los funcionarios. España es rarita. He trabajado en otros países, en Alemania, en Holanda, es totalmente diferente, se prevén las cosas, los gobernantes piensan en el futuro. Aquí sólo en gastarse el dinero, vivir el día y pactar con quien sea con tal de seguir. Es muy triste», apostilla. Por otra parte, señala que «las ayudas que dan, si te pones a mirarlas, son tan burocráticamente imposibles que cuesta dinero tramitarlas, es mejor no pedirlas».

Sobre la posible reapertura, apunta que tiene «esperanzas de abrir a partir de junio». «Veo muchos clientes míos que están cancelando. Están en ERTE, no cobran, intentan mantener la reserva pero no han podido. La mayoría son jóvenes que pasan un par de días por 100 euros pero ni eso pueden pagar. Nos enfrentamos a una situación caótica», afirma.

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