Madrid
Metro de Madrid

Giro en la Línea 1 de Metro de Madrid: las nuevas estaciones que van a cambiarlo todo y te va a afectar

La Línea 1 de Metro de Madrid puede cambiar bastante en los próximos años, y no sólo porque está previsto que se alargue un poco más hacia el norte, sino que lo que se está planteando va más allá de sumar estaciones e implica tocar el recorrido actual y reorganizar cómo se conectan algunas de las líneas más utilizadas en esta red de transporte.

Todo esto tiene que ver con Madrid Nuevo Norte, el gran desarrollo urbanístico que se va a levantar en esa zona y que necesita buenas conexiones desde el principio. Y aquí es donde entra el metro, ya que la opción que se baraja y que ahora mismo tiene más fuerza no pasa por crear una línea nueva, sino por modificar las que ya existen, especialmente la la Línea 1 del metro de Madrid. De este modo y finalmente sale adelante, habrá cambios que afectarán tanto a quienes usen las nuevas estaciones como a los que llevan años utilizando ese tramo final de la línea L1 sin pensar que podía cambiar.

Giro en la Línea 1 de Metro de Madrid

La idea es alargar la Línea 1 del Metro de Madrid desde Chamartín hacia arriba, en un recorrido de unos tres kilómetros que atravesaría de lleno Madrid Nuevo Norte. En ese tramo se plantean tres paradas nuevas, con nombres provisionales: Centro de Negocios, Fuencarral Sur y Fuencarral Norte. Son estaciones pensadas para dar servicio a todo lo que se va a construir allí, desde viviendas hasta oficinas.

El inicio de esa ampliación estaría en la zona donde se cruzan el paseo de la Castellana y Sinesio Delgado, un punto bastante estratégico si se tiene en cuenta cómo va a crecer esa parte de la ciudad. Además, se calcula que este nuevo tramo podría mover a unos 175.000 viajeros al día, lo que da una idea del impacto que puede tener.

El plan incluye además quitarle a la L1 su tramo final actual. Las estaciones de Bambú y Pinar de Chamartín dejarían de formar parte de esta línea y pasarían a integrarse en la Línea 4. Esto cambia bastante las cosas si tenemos en cuenta que L4, que ahora termina en Pinar de Chamartín, se ampliaría hasta Chamartín y conectaría directamente con la L1 y la L10. Algo que para quien usa ese tramo a diario, implicaría el tener que cambiar de línea para hacer el mismo recorrido que ahora hace sin pensar.

Por qué esta opción es la que más gusta ahora mismo

Sobre la mesa hay varias alternativas, pero esta es la que la Comunidad de Madrid ve con mejores ojos. La razón es bastante sencilla, dado que en lugar de construir una línea nueva desde cero, lo que se hace es aprovechar la red actual y adaptarla a lo que viene. Es más práctico, más rápido y, en teoría, más rentable. Además, permite conectar directamente Madrid Nuevo Norte con puntos clave como Sol, Gran Vía o Atocha sin necesidad de hacer trasbordos raros.

Las obras se llevan a caso sin tuneladora y con métodos clásicos

Otro detalle curioso es cómo se va a construir ya que se ha anunciado que no se va a usar tuneladora. El tramo se hará con el método tradicional de Madrid, el llamado método belga, que básicamente consiste en excavar de forma más directa, lo que popularmente se conoce como pico y pala. Y tiene sentido porque no es un recorrido demasiado largo y porque esa zona todavía no está urbanizada del todo. Para las estaciones se usará el sistema de abrir desde arriba (el conocido cut and cover) y en las conexiones con otras líneas se aplicarán técnicas diferentes según el tramo.

Cuándo podría hacerse realidad

De momento, el proyecto está en fase de estudio y se ha abierto un periodo para que se presenten alegaciones. Si todo sigue su curso, la idea es que una primera fase pueda estar lista en torno a 2030. Después vendrían más trabajos, que dependerán en gran parte de cómo avance el propio desarrollo de Madrid Nuevo Norte. También está prevista la construcción de nuevas cocheras para dar servicio a estas ampliaciones, lo que forma parte del conjunto del proyecto.

Qué cambia de verdad para quien usa el metro

Más allá de planos y obras, lo que interesa es cómo afecta esto en el día a día de los usuarios que utilizan la Línea 1 del Metro de Madrid.  Por un lado, habrá más cobertura en una zona que ahora mismo no tiene metro. Por otro, algunos trayectos habituales cambiarán, sobre todo para quienes usan el tramo final de la línea.  No es un cambio inmediato ni algo que vaya a pasar de hoy para mañana, pero sí uno de esos movimientos que, cuando llegan, obligan a replantear rutas que llevaban años siendo las mismas, algo que una red como la de Madrid, se nota más de lo que parece.