PODEMOS

Iglesias prometió no extraditar al jefe de la Inteligencia de Ecuador cuando controlara el CNI

Pablo Iglesias Ecuador

El ex líder de Podemos, Pablo Iglesias, prometió al ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, que pondría en marcha un plan para frenar la extradición de Pablo Romero Quezada, el ex jefe de la Secretaría Nacional de Inteligencia (SENAIN) ecuatoriana, implicado en causas penales por un asunto de secuestro y malversación de caudales públicos. El entonces secretario general de los morados se comprometió a realizar esta gestión cuando entrara en la comisión del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Sin embargo, su estrategia fracasó y Correa «entró en cólera» y se distanció de Iglesias. Así consta en un dosier interno al que ha tenido acceso OKDIARIO.

Este acuerdo sellado entre el ex presidente prófugo de la justicia ecuatoriana e Iglesias se produjo al mismo tiempo que el guardaespaldas y hombre de confianza de Correa, Ernesto Julián Ruiz Alonso, planeaba con Izquierda Unida y Podemos preparar a un grupo de «matones» para que ejercieran de escoltas de los líderes de ultraizquierda. Los podemitas desconfiaban de los agentes de la Policía Nacional a los que tachaban de «fascistas» y, «ante la llegada de la coalición de izquierdas» al Gobierno, querían disponer de «un órgano con el que pudieran prescindir de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado al igual que de empresas de seguridad privada que consideraban que eran de ultraderecha».

Los abogados de Podemos se reunieron, como mínimo, en tres ocasiones con los hombres que le dan protección a Correa para crear una escolta paralela que se encargara de la seguridad de los líderes de ultraizquierda. En el último encuentro, Ernesto Julián Ruiz se reunió con el entonces escolta de Alberto Garzón y ahora del ex presidente ecuatoriano fugado a Bélgica, Ángel Molina, y los abogados de Podemos que, además, llevaban la defensa del ex jefe del espionaje en Ecuador. Al tiempo que se producían estos encuentros, el ex líder de Podemos se comprometía a ayudar a Correa para que su jefe de la Inteligencia no fuese extraditado.

Pablo Romero Quezada (izquierda).
Pablo Romero Quezada (izquierda).

La obsesión de Correa era que Romero no volviera a pisar suelo ecuatoriano porque su testimonio ante la Justicia de su país podía implicarle penalmente. Por su parte, Iglesias se esforzaba por apartar el fantasma de la financiación a Podemos por parte del Gobierno de Correa. Según fuentes ecuatorianas, la formación podemita pudo beneficiarse de una buena tajada de varios millones de euros del conocido como proyecto Prometeo.

Enfado de Correa

En febrero de 2020, tras varias reuniones que se iniciaron en octubre de 2018, el Gobierno de Pedro Sánchez denegó a Pablo Romero la solicitud de asilo y fue detenido durante la madrugada del 19 de febrero. La orden de detención partió de la sección tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que en dos ocasiones había concedido su extradición a las autoridades judiciales ecuatorianas.

Con su arresto y conducción a prisión, los jueces de la Audiencia Nacional querían evitar un nuevo escándalo como el de la huida del ex jefe de la Inteligencia y Contrainteligencia de Venezuela, Hugo El Pollo Carvajal, que se fugó de España tras ser aprobada su extradición a Estados Unido y hasta dos años después no ha sido detenido.

Iglesias no cumplió con su promesa. No pudo acceder a los secretos oficiales y no ayudó a Correa. Esto provocó que el ex presidente latinoamericano se distanciaría del ex secretario general de Podemos. Un año después, el Tribunal Constitucional dio la razón a Vox y tumbó la treta que el Gobierno urdió para justificar la presencia de Pablo Iglesias en la comisión delegada en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Lo último en Investigación

Últimas noticias