La hija de la ex diputada del PSOE gastó 4,5 millones de fondos de UGT en viajes a Maldivas y Seychelles, cirugía estética y dos Mercedes
La ex diputada del PSOE que fue azote de Ayuso ahora ve que la Fiscalía le pide 8 años de cárcel a su hija por estafa
Mayka Tomás ponía cheques para parados a su nombre con una goma de borrar tinta
Mayka Tomás López, hija de Carmen López, ex diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid, ha dilapidado 4,5 millones de euros de fondos sindicales en un tren de vida que incluía viajes a Maldivas, Dubái, Tanzania, Las Seychelles y Disneyland, operaciones de cirugía estética, fiestas y la compra de dos vehículos Mercedes.
La acusada, que accedió al área de administración de UGT Madrid por recomendación de su madre, empleó un método sorprendentemente artesanal para ejecutar una de las estafas sindicales más cuantiosas de la historia reciente de Madrid: una goma de borrar tinta.
El modus operandi era tan sencillo como eficaz. Mayka Tomás López buscaba aleatoriamente en internet el nombre de una maestra o una médico que hubiese aprobado unas oposiciones, lo escribía como beneficiaria en un cheque del sindicato y lo presentaba a firma de sus superiores, que creían autorizar el pago de una indemnización laboral. Una vez firmado, regresaba a su mesa, sacaba la goma y borraba el nombre de la desconocida para sustituirlo por el de su marido o el de alguna de sus cómplices.
Entre 2019 y 2021, libró 71 cheques falsos por importe de 372.660 euros, otros 67 por 407.936 euros y 40 más por 1.319.082 euros. En ocasiones, además de cambiar el nombre del beneficiario, también alteraba la cantidad. El verano de 2021 fue el de mayor actividad: los días 28 y 29 de julio se registraron diez cheques de entre 16.340 y 25.722 euros, y el 2 de agosto se contabilizó un solo ingreso de más de 32.000 euros, algunos realizados desde Ibiza.
A la trama de cheques fraudulentos se sumó el uso de una tarjeta corporativa Solred perteneciente al entonces secretario general de UGT Madrid, Luis Miguel López Reillo. Con ese instrumento, la acusada sufragó viajes personales por valor de 162.000 euros entre 2017 y 2021.
Los destinos fueron Miami, Mallorca, Gran Canaria, Fuerteventura y París. En abril de 2020, durante las vacaciones de Semana Santa, voló a Gran Canaria con su pareja y 21 amigos, todos con los billetes pagados por el sindicato.
En agosto de ese mismo año, viajó a Miami con su marido, sus dos hijos y otras ocho personas, entre ellas dos de sus cómplices. La tarjeta también cubrió billetes a París a nombre de su padre, marido de la ex diputada socialista, quien no tenía relación alguna con UGT Madrid.
Las ganancias ilícitas se tradujeron en un estilo de vida ostentoso que acabó delatándola. Según fuentes de su entorno, «en los últimos meses se ha comprado dos Mercedes, se ha hecho la cirugía estética, ha hecho viajes de los que ha gustado presumir, y eso ha llamado mucho la atención». Cuando fue preguntada por el origen de ese patrimonio, la acusada respondió escuetamente: «Es que prefiero no hablar».
Una de las investigadas, una amiga suya, declaró ante el juzgado que había recibido de manos de la cabecilla viajes a Tanzania, Maldivas, Laponia y Dubái, además de cheques por valor de 43.000 euros. Afirmó desconocer el origen espurio del dinero y que los regalos respondían a la voluntad de su amiga de ayudarla a superar «la mala racha» que atravesaba.

La red de cómplices la formaban su marido y tres amigas. Cada una acudía a entidades bancarias para ingresar los cheques en sus cuentas respectivas. Otra de las implicadas reconoció a la prensa haber cobrado 48 cheques falsificados por un valor total de 334.689 euros, aunque declinó dar explicaciones.
Conexión política
Carmen López, madre de la acusada, era en el momento de los hechos diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid y ejercía como portavoz socialista en materia de contratación pública. Fue ella quien facilitó el acceso de su hija al sindicato.
La paradoja resultó mayúscula. En noviembre de 2021, mientras su hija completaba los últimos cheques de la trama, Carmen López salió en todos los medios señalando al hermano de la presidenta Isabel Díaz Ayuso: «Dedíquense ustedes al hermano de la señora Ayuso que va por los hospitales a sugerir a qué empresa hay que contratar». Días después estalló el escándalo. Las acusaciones contra el hermano de la presidenta madrileña quedaron en nada. La Fiscalía no vio ningún delito en los escritos presentados contra Tomás Díaz Ayuso.
Fue el propio López Reillo quien detectó en diciembre de 2021 que el sindicato arrastraba «inexplicables problemas de liquidez» y dimitió tras denunciarlo. La gestora que le sucedió puso la documentación en manos de la Fiscalía de Madrid. Una auditoría interna posterior elevó la cifra total defraudada hasta los 4,5 millones. La UDEF llegaría a cifrarla en más de seis millones.
Cuando le preguntaron a Mayka Tomás López por qué lo había hecho, ella respondió que tenía un hermano ludópata y que su padre se había arruinado con su empresa constructora. La misma goma que borró cientos de nombres de cheques no ha bastado, sin embargo, para borrar el rastro de años de facturas, vuelos y extractos bancarios que ahora esperan su turno en el banquillo.