Investigación
Las hojas de reclamaciones de Sabiniano

El cliente volvió con la Policía Municipal al prostíbulo tras ver la estafa en los recibos del banco

La Sauna Princesa del suegro de Sánchez cobró 701 € a un cliente que había pactado 324 €

Sánchez manipula un auto de la Audiencia Nacional que no dice que las saunas-prostíbulos fueran legales

Un cliente de la Sauna Princesa, uno de los prostíbulos más conocidos de la familia de Begoña Gómez en el centro de Madrid, regresó al establecimiento de servicios sexuales al descubrir en sus extractos bancarios que le habían cobrado más del doble de lo acordado.

Como desvela OKDIARIO, el hombre que había pactado 324 euros por los servicios de dos mujeres durante media hora, se ha encontrado con tres cargos en su cuenta que sumaban 701 euros. Ante la negativa de la encargada a devolverle el dinero, la Policía Municipal se personó en el local a las 21:15 horas de la noche de Reyes, el sábado 5 de enero de 2008, para mediar en el conflicto.

Los hechos han quedado documentados en una hoja de reclamación oficial de la Comunidad de Madrid, tramitada por la Dirección General de Turismo de la Consejería de Economía. La reclamación identifica al establecimiento como Sauna Princesa, situado en la calle Mártires de Alcalá número 5, a escasos metros de la céntrica calle Princesa y del Palacio de Liria.

El documento revela que el reclamante, de nacionalidad española y residente en Madrid, ha contratado inicialmente 30 minutos de servicio por 150 euros. Al aceptar, los responsables del local le han añadido un recargo de 24 euros en concepto de «comisión por pago con tarjeta», un sobrecargo que no le habían anunciado previamente.

Ya en la habitación, la trabajadora a la que nombra como «la señorita» le propuso que subiera también su compañera por otros 150 euros durante el mismo período de media hora. El cliente accedió.

La mujer intentó, además, convencerle de ampliar la estancia a una hora completa, pero él se negó a esa proposición, según relata en su escrito. El coste total convenido ascendía, por tanto, a 324 euros: dos servicios de 150 euros más los recargos por tarjeta.

La estafa que denuncia se manifestó con crudeza al revisar los movimientos bancarios. En lugar de los dos recibos que había firmado, en su cuenta aparecieron tres cargos distintos: uno de 173 euros, otro de 174 euros y un tercero de 354 euros, completamente inesperado. El sumatorio alcanzaba los 701 euros, una cantidad que ha duplicado con creces el precio pactado.

El cliente no dudó en reclamar ante las autoridades. Seguro de la ilegalidad que había sufrido, llamó a agentes municipales para pedir cuentas al burdel. La encargada del local, cuyo nombre quedó registrado en la reclamación, le responde que no disponía de lista de precios y que, según ella, lo cobrado era correcto.

Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, el afectado solicitó una hoja de reclamaciones, que la responsable ha asegurado no tener disponible.

Las tarifas que figuran en la reclamación coinciden con las que ha documentado la justicia española. Según una resolución del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en la Sauna Princesa se cobraban «150 euros la media hora; 300 euros la hora completa» por servicios sexuales. El sistema de explotación se basaba en que «la empresa cobraba a los clientes y otorgaba el 50% del servicio sexual a la trabajadora».

Esta estructura empresarial permitía a los gestores embolsarse 75 euros por cada media hora y 150 por hora completa, además de los ingresos por consumiciones que alcanzaban los 30 euros por combinado.

El caso del TSJM por despido de una madame arrojaba de «una extensa prueba documental consistente en liquidaciones por servicios sexuales y hojas de caja».

El Tribunal Supremo sentenció también en 2001 que en ese mismo local se «ejercía la prostitución» y que estaba «acondicionado para el desarrollo de actividades de prostitución». Todo ello junto al nombre del padre de Begoña Gómez.

El fallo, fechado el 7 de diciembre de aquel año, dejó constancia del conocimiento oficial sobre la naturaleza del negocio regentado por los familiares del actual presidente del Gobierno.

A lo largo de sus más de dos décadas de funcionamiento, la Sauna Princesa ha acumulado 27 denuncias y 9 inspecciones por parte de la Policía Municipal. La ausencia de registros digitales entre 1989 y 1999 impide conocer las actuaciones policiales durante la primera década de actividad.

La manipulación de Sánchez

La defensa de Pedro Sánchez que expresó en octubre pasa por defender los negocios de su suegro proxeneta, Sabiniano Gómez Serrano. El presidente sostiene por un auto de la Audiencia Nacional que «no eran actividades ilícitas» a pesar de que documentos policiales constatan que sí se ejercía la «prostitución».

En su comparecencia en la comisión de investigación del caso Koldo Sánchez cayó en una contradicción flagrante. Había proclamado su rechazo a la prostitución y su compromiso con el feminismo. «Me repugna y rechazo absolutamente» el consumo de prostitución, declaró al referirse a los comportamientos de José Luis Ábalos. Sin embargo, cuando el senador del PP le preguntó directamente por los prostíbulos de su suegro, el presidente no hizo ninguna crítica.

El argumento jurídico al que se agarra Sánchez manipula deliberadamente un auto de la Audiencia Nacional de 28 de junio de 2024 del caso Villarejo. Ese documento trataba la relación del entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, y el comisario José Manuel Villarejo. Analizaba si cometieron revelación de secretos al intercambiar información sobre el suegro del entonces líder del PSOE en una conversación grabada en agosto de 2014.

El tribunal archivó el caso porque la información «era conocida por múltiples personas» y no era secreta. Se centraba exclusivamente en analizar si hubo delito en esa conversación de la llamada «policía patriótica».

Los jueces mencionan tangencialmente los negocios del suegro al criticar «la deplorable utilización partidista de informaciones sobre actividades privadas lícitas de personas vinculadas por parentesco con altos representantes políticos».

Esa expresión califica los negocios de Sabiniano Gómez como «lícitas» sin entrar en investigar si se trataba de saunas. La Audiencia no analizó si había prostitución. Los documentos oficiales sólo hablaban de «licencia de gimnasio-sauna con bar» pero una cascada de documenta el proxenetismo en una decena de prostíbulos.