Declaración de Ramón Navarro, exgerente de Triple A, en el caso Lezo

Un ex directivo del Canal: “Recibí 900.000 $ de comisión en Suiza como contrato de asesoría”

El exgerente de la filial colombiana del Canal de Isabel II Triple A, Ramón Navarro, desveló el pasado 2 de noviembre que recibió una comisión de 900.000 dólares por la compra de la sociedad brasileña Emissao “desde Suiza” y que la blanquearon con “un contrato falso de asesoría”. 

Su declaración ante el titular del Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, instructor del caso Lezo, y la Fiscalía Anticorrupción española, se produjo en la capital colombiana. El magistrado y el representante de la Fiscalía se trasladaron con este propósito a Bogotá.

En su comparecencia de 40 minutos, a la que ha tenido acceso OKDIARIO, Ramón Navarro describe cómo se repartieron una comisión de 5,4 millones de dólares por la compra de Emissao entre el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González; el expresidente de Inassa, Edmundo Rodríguez Sobrino; el exgerente de Inassa, Diego García Arias; el exdelegado del Gobierno en Ceuta, Luis Vicente Moro y él mismo.

A preguntas de la Fiscalía, Navarro explica que Edmundo Rodríguez Sobrino le dijo que iba a recibir 900.000 dólares, al igual que Diego García Arias y Luis Vicente Moro. Mientras que el propio Rodríguez Sobrino e Ignacio González “iban a recibir mucho más” dinero.

Después, añade que la comisión de González “no la recibió directamente” el exdirigente popular, sino que “la recibió Edmundo (Rodríguez Sobrino) para pasársela a Ignacio González”. Navarro añade que Rodríguez Sobrino estaba preocupado porque no le podía pasar la mordida a González, ya que éste le pedía que se la guardara.

Según el testimonio de Navarro, el expresidente madrileño no quería recibir su comisión por los problemas judiciales que tenía en España (caso dúplex). “Para Edmundo eso era una papa caliente (guardar la comisión de González)” afirmaba el exdirectivo del Canal.

El exgerente de Triple A precisaba posteriormente que creía que la mordida destinada a González por la compra de Emissao era de 1,8 millones de dólares, del total de 5,4 millones a repartir.

A continuación, Navarro explicaba que recibió el dinero de Suiza y que se suscribió un “contrato falso de asesoría” para blanquear la mordida. “Lo digo claramente”, concluía.

Al término de la declaración, Ramón Navarro expresaba su decisión firme de colaborar con la justicia española y transferir al Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional los 900.000 dólares de comisión cobrados por la compra de Emissao.

Diego García Arias, exgerente de Inassa.
Diego García Arias, exgerente de Inassa.

El otro arrepentido de Lezo

Tal y como avanzó este diario, el exgerente de la filial colombiana del Canal de Isabel II Inassa, Diego García Arias, el otro “arrepentido” del caso Lezo, explicó en la Audiencia Nacional el pasado 9 de mayo cómo se repartió la comisión total de 5,4 millones de dólares tras la adquisición de la filial brasileña Emissao en 2013 por 29 millones de dólares. Una compra que, según sus testimonio, se realizó “por orden de Ignacio González”.

A preguntas de la Fiscalía Anticorrupción, Diego García Arias explicaba que la mano derecha de González en los negocios del Canal en Latinoamérica, Edmundo Rodríguez Sobrino, le dijo que “había que sacar adelante la operación (compra de Inassa) porque Ignacio González le había dicho que iba a haber algo para nosotros (comisión). Pero no me definió a quiénes y el monto” sostenía.

García Arias recordaba como Rodríguez Sobrino le contó que el expresidente madrileño no podía recibir la mordida en ese momento al estar investigado por su dúplex de lujo en Estepona: “Ignacio González ahora mismo tiene el problema de su ático, parece que le están siguiendo, le están viendo y yo voy a tener (guardar) el dinero de González”.

“Con Luis Vicente Moro”, añadía el arrepentido de Lezo recordando las palabras de Rodríguez Sobrino, “estaba intentando abrir cuentas bancarias en el Helm Bank de Panamá y le negaron la apertura de las cuentas porque tuvo problemas en España. También me contó que Moro pidió ayuda a uno de sus hijos para abrir una cuenta y éste se negó. Le dijo ‘papá no’”.

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