Marruecos refuerza su flota y compra dos buques dron para detectar submarinos y minas frente al Estrecho por 13 millones de euros
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Marruecos continúa incorporando nuevos sistemas a sus Fuerzas Armadas y esta vez la operación afecta directamente a su Marina Real. Países Bajos ha autorizado la venta de dos vehículos de superficie no tripulados, conocidos por sus siglas en inglés USV, que podrán operar en el mar sin llevar una tripulación a bordo. El acuerdo está valorado en 13 millones de euros y contempla dos unidades preparadas para realizar trabajos diferentes.
Una estará destinada principalmente a localizar y neutralizar minas, mientras que la otra tendrá equipos para vigilar lo que ocurre bajo el agua y detectar posibles amenazas submarinas. A los dos buques se suman los sistemas necesarios para manejarlos, además de formación, repuestos y asistencia técnica. La operación supone así una nueva incorporación a las capacidades navales de Marruecos, especialmente en tareas relacionadas con la vigilancia y protección de sus aguas.
Marruecos refuerza su flota y compra dos buques dron
La autorización neerlandesa contempla dos embarcaciones desarrolladas sobre una plataforma naval común, aunque cada una dispondrá de un equipamiento diferente. Es precisamente ahí donde está una de las claves de la compra, ya que Marruecos no recibirá simplemente dos drones marítimos idénticos.
El primero estará preparado para la guerra contra minas. Podrá participar en la búsqueda, identificación y neutralización de estos artefactos en el mar, una tarea especialmente delicada cuando se realiza en las proximidades de puertos o en zonas utilizadas habitualmente por otros barcos. Al tratarse de una embarcación no tripulada, estas operaciones pueden llevarse a cabo sin colocar a una dotación directamente en la zona de mayor riesgo.
La segunda unidad tendrá otra función. Incorporará sonares y sensores destinados a localizar posibles amenazas submarinas, especialmente en accesos costeros y zonas próximas a puertos. De esta manera, el sistema podrá ampliar la vigilancia de espacios marítimos sin necesidad de mantener permanentemente un buque convencional realizando esta labor. Los dos USV compartirán además una estación central de control. El acuerdo de 13 millones incluye también dos lotes de repuestos, documentación técnica, programas para formar al personal marroquí y soporte técnico.
Marruecos incorpora nuevas capacidades a su Marina Real
La llegada de estos sistemas permitirá cubrir ámbitos en los que la Marina Real marroquí dispone de capacidades especializadas más limitadas. Es especialmente relevante en el caso de las minas marítimas, ya que un artefacto de este tipo puede comprometer el tránsito por una determinada zona y obliga a realizar complejas tareas para localizarlo y retirarlo. Los drones podrán encargarse de parte de ese trabajo a distancia. Además de reducir la exposición del personal, pueden utilizarse para revisar rutas marítimas y accesos a instalaciones portuarias antes de que entren otras embarcaciones.
En el terreno antisubmarino, la adquisición servirá como complemento de otros medios de los que ya dispone Marruecos. Los sensores instalados en la segunda embarcación permitirán buscar e identificar actividad bajo la superficie y reforzar la protección de determinadas áreas costeras. La posición geográfica del país hace que la vigilancia marítima tenga un peso considerable. Marruecos cuenta con fachada tanto atlántica como mediterránea y se encuentra junto a una de las principales rutas de navegación internacional, con el Estrecho de Gibraltar como punto especialmente sensible para el tráfico marítimo.
El fabricante de los buques dron no se ha hecho público
Hay un detalle de la operación que, al menos por ahora, permanece reservado. No se ha comunicado oficialmente ni el fabricante ni el modelo concreto de los dos USV. La información comercial se ha mantenido confidencial, por lo que no puede afirmarse que Marruecos vaya a recibir un modelo determinado.
Entre las posibilidades que se han planteado aparece el Inspector 125 de Exail, un vehículo no tripulado relacionado con operaciones contra minas. Sin embargo, sus características conocidas no encajan por completo con las capacidades descritas para las dos unidades de la operación marroquí, especialmente en lo referente a la guerra antisubmarina.
Países Bajos presentó en 2025 su visión sobre una nueva generación de embarcaciones no tripuladas de aproximadamente 12 metros capaces de asumir tareas contra minas y submarinos. Su entrada en servicio se situaba en un horizonte posterior, entre 2028 y 2030. Por ese motivo, tampoco puede descartarse que el contrato marroquí esté relacionado con sistemas que todavía se encuentran en una fase anterior a su despliegue generalizado. Lo que sí se conoce es que la construcción y la integración de los equipos se realizarán en Países Bajos antes de que las unidades sean entregadas a Marruecos.
Países Bajos considera que se trata de sistemas defensivos
La venta ha tenido que pasar por el procedimiento neerlandés de autorización de exportaciones de material militar. Según la evaluación realizada para la operación, estos sistemas están concebidos para desempeñar funciones defensivas relacionadas fundamentalmente con la protección marítima. La documentación también analiza el contexto regional. En el caso de las tensiones con Argelia, las autoridades neerlandesas consideran que el material no supone una amenaza debido a sus funciones especializadas. También se tuvo en cuenta el conflicto con el Frente Polisario, concluyendo que las características de los equipos no están relacionadas con ese escenario.
La operación tampoco parte de cero en lo que respecta a la relación naval entre ambos países. Marruecos ya ha adquirido anteriormente material de origen neerlandés, entre el que se encuentran tres fragatas de la clase Sigma y embarcaciones rápidas Damen Interceptor 1503. Con los dos nuevos buques no tripulados, Rabat da otro paso en una estrategia que durante los últimos años ha ido incorporando sistemas autónomos a diferentes ramas de sus Fuerzas Armadas. Esta vez el salto se produce en el mar, con dos unidades que no necesitan tripulación a bordo y que estarán destinadas a dos misiones muy concretas: buscar minas y vigilar posibles amenazas submarinas.