En Irán no es legal defender los derechos humanos: la historia de la abogada Nasrin Sotoudeh

La abogada Nasrin Sotoudeh, condenada a 38 años de prisión y 148 latigazos por siete distintos cargos.
La abogada Nasrin Sotoudeh, condenada a 38 años de prisión y 148 latigazos por siete distintos cargos.

Hoy en día, la abogada Nasrin Sotoudeh, condenada a 38 años de prisión y 148 latigazos por siete distintos cargos, en otra palabras, por defender los DD.HH en la República Islámica de Irán y militantes y activistas en contra del uso obligatorio del velo que son obligadas a portarlo y arrestadas si no cumplen con ello.

También defendió a condenados a cadenas perpetuas así como denunció las torturas y los maltratos en las cárceles. Estas violaciones a los Derechos Humanos en los que hasta hace poco no había ni jueces, ni abogados y a veces no estaban presentes ni los acusados en los juicios, sentenciaban con penas de muerte a todo aquel que no apoyaba el régimen instaurado por los Islamistas tras la Caída del Chá en Irán.

Lo que desde fuera se intentó ver como una renovación del gobierno Iraní, en realidad fue la guerra contra las mujeres bajo el yugo de la Sharía (la ley islámica) que acabó no permitiendo a las mujeres salir a la calle sin ropa holgada que disimule sus curvas, así como la obligación de llevar el velo.

Una mañana de 1980, (acabada ya la revolución), la hoy Premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi fue apartada de su cargo de jueza. Se prohibió el ejercicio de la función de juez a las mujeres, destinándolas a puestos administrativos. Por otro lado todas las jóvenes estudiantes que encabezaban las cifras de universitarias del mundo oriental fueron limitadas, no pudiendo estudiar  carreras universitarias  tales  como ingenierías física, nuclear o informática, literatura inglesa, arqueología o Negocios.

“Violarte es otra forma de quebrarte. En Irán, en Oriente en general, cuando una mujer es violada, terminó su vida. Eso nos hacían en la cárcel después de arrestarnos por estar en contra del sistema. Es terrible cuando una volvía a la habitación, hinchada por los golpes, todas sabíamos lo que había pasado”.- Testimonio de una víctima de la cárcel de Evin (Teherán-Irán) varios años tras la Revolución Islámica de 1979.

La Revolución Islámica estableció  una legislación que dicta que las mujeres corresponden a la mitad de un hombre, y la jurisprudencia no exime este dogma que en cuestiones de asesinato u homicidio por ejemplo, se sanciona el doble la muerte de un hombre que la muerte de una mujer. En otras palabras ser mujer en Irán es una absurda injusticia machista, patriarcal y completamente transgresiva y opresora.

Nasrin ya fue condenada en 2010 a 5 años de prisión y 20 años de retención en el país sin permiso para abandonarlo. Cumplió tres años de condena y se sumió incluso en una huelga de hambre porque el gobierno opresor no le permitía a su hija salir del país. Se trata de una heroína del feminismo que sólo ha querido darle dignidad al concepto de mujer en su país. Para que la dignidad de las mujeres no se vea refrendada por maridos que pueden impedirles trabajar, viajar, abrir una cuenta, y con los que tienen que contar para llevar a cabo cualquier acción. Obligadas a taparse, porque lo contrario supone una ofensa al sistema y una provocación sexual a los hombres.

Nasrin es sentenciada porque cree en la libertad, porque reconoce en voz alta el asesinato de la dignidad de las mujeres, porque se muere en vida todos los días siendo mujer en Irán, muere la conciencia de mujer libre con derechos, mueren las extenuantes ganas de las jóvenes que antes de la revolución tenían sueños y hoy son víctimas de un sistema que no quiere que estudien, que vivan en libertad, que vistan en libertad, que decidan llevar un velo o no.

“En Irán, el 95% de la población votó en aquel momento y dio el “sí” a la revolución islámica, a la imposición de la Sharía . No sabían, no entendían qué sucede cuando la Sharía gobierna un país. Si uno quiere saber qué pasa cuando la Sharía gobierna un país, que mire a Irán, a Afganistán, lo que los Talibanes han hecho a su gente, que  miren a Arabia Saudí  donde hasta hace poco ni siquiera podían tener cédula de identidad las mujeres . Tenemos que ser conscientes de todo esto. La gente en los países del Maghreb  quiere ahora libertad y democracia. Si es así entonces, no deben votar por la Sharia ni por los Hermanos Musulmanes, ni a ningún gobierno que se quiera apoyar en la Sharía . Si lo hacen, estarán condenándose a sí mismos a una dictadura religiosa, que suplantará la secular. Una dictadura laica como teníamos es algo malo. Una dictadura religiosa, es peor aún. Quebranta y tortura la libertad. Logren un gobierno secular. Es importante. Todos, sea cual sea su religión. La sharia no puede garantizar los Derechos. No conduce jamás a la democracia. Nunca. Es imposible”- Víctima de la cárcel de Evin varios años tras la revolución islámica de 1979, actualmente vive en Canadá y asegura que se siguen perpetuando los maltratos y las violaciones en cárceles con la de Evin que ahora aisla 6.000 presos.

Nasrin es un eslabón de la opresión de un país que tiene a su población sumida en el terror y la opresión. Un Irán en la que muchas de sus generaciones están educadas en el estatus de opresión y de sumisión a la mujer, y tal es así, que incluso las mujeres que han sido adoctrinadas por el propio régimen condenan e intimidan a las que no quieren seguir sumidas en la invisibilidad total.

Los dogmas son el diagnóstico de la opresión social y la dignidad lo más difícil de alcanzar cuando el adoctrinamiento machista y extremista está instaurado. Irán es víctima de sí misma pero el dolor social es tal que ningún adoctrinamiento podrá acabar con sus ansias de una vida digna, la revolución fue contra mujeres, pero hoy las víctimas es una sociedad entera, las misma  que un día se traicionó a sí misma sin saberlo.

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