América Latina

Colectivos paramilitares intimidan a ‘El Nuevo País’ y la revista ‘Zeta’ tomando su sede en Caracas

El Nuevo País
Agentes de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional de la dictadura venezolana cercan la sede de 'El Nuevo País' y 'Zeta' en Caracas. (OKD)
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A la misma hora que se emitía en España una entrevista blanqueante del dictador venezolano Nicolás Maduro —la única concedida a un medio español, presumían sus productores legítimamente—, colectivos paramilitares invadían una de las sedes de El Nuevo País y la revista Zeta, dos de los pocos medios libres que quedan en Venezuela. Mientras el tirano se servía de la democracia española para emitir libremente sus opiniones, mandaba a sus esbirros a cerrarle la boca a la prensa libre de su país.

Pasadas las 23.00 hora peninsular española, OKDIARIO conocía la entrada de una horda de paramilitares armados por el régimen chavista. “Se pudo desalojar el edificio poco antes”, confiesa una fuente directamente conocedora de los hechos. “Sólo quedaba personal de seguridad en la sede”.

En realidad, se da la circunstancia de que hasta los colectivos armados por el régimen para actuar como guardia pretoriana del dictador ya se han descontrolado. Hasta ellos ha llegado una escasez que ya ni la corrupción es capaz de paliar.

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Paramilitares armados por la dictadura de Nicolás Maduro intimidan a los medios libres tomando la sede de ‘El Nuevo País’ y la revista ‘Zeta’ en Caracas. (OKD)

Pasada una hora más o menos de la toma del edificio, la Policía Nacional (PNB) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) han cercado el edificio y han iniciado conversaciones con los colectivos. “Parece una operación de pura intimidación”, comenta la citada fuente. Acuden a agredir a un medio independiente los más descontrolados del régimen, los que no responden ante nadie, y al cabo, se acercan las fuerzas oficialistas para hacer “de poli bueno, es absurdo”.

Durante los cuatro meses que fueron de abril a julio en los que cada día cientos de miles de ciudadanos salía a la calle a reclamar el pan y las medicinas que no encuentran ni siquiera en los días que les toca ir al supermercado —en Venezuela no hay cartilla de racionamiento, pero hay turno semanal para ir a la compra, según el documento de identidad, haya lo que haya en los estantes, casi siempre nada—, los colectivos motorizados y armados fueron responsables de un gran número de muertes.

En total, fueron asesinados más de 160 manifestantes, a razón de más de uno por día. Las marchas buscaban llegar al centro de la capital, a las sedes del poder bolivariano, para forzar al dictador a convocar elecciones presidenciales, para que accediera a abrir un corredor humanitario, para que respetara la única institución que no controlaba con su mano de hierro —la Asamblea Nacional—, para que liberara a los presos políticos.

En lugar de atender a los manifestantes, Maduro rearmó a los colectivos y los lanzó a las calles a controlar las marchas a tiros. “Ahora, se han anarquizado”, explica la citada fuente, “y no se sabe qué van a hacer, ya nunca se sabe si ha habido orden directa para tomar el edificio de El Nuevo PaísZeta“.

Ésta no es la primera vez que las sedes caraqueñas de este grupo editorial, regido por Rafael Poleo, es atacado por el régimen. Hace unos siete años ya les invadieron un edificio, “y desde entonces, los rondan cada cierto tiempo”.

El peligro es que son personajes descontrolados, pero armados y entrenados para tomar lo que desean. “Son peligrosos, extremadamente peligrosos, porque no son simples activistas, están armados y son de los colectivos más peligrosos“.

Pasada hora y media y tras la llegada de la GNB, y las charlas entre sus mandos con los líderes de la horda de paramilitares que habían invadido el edificio de uno de los pocos medios libres que quedan en Venezuela, los colectivos han salido de la sede. No obstante, han advertido, según las fuentes, que se quedan en las inmediaciones “esperando órdenes de la superioridad” para volver a tomar el edificio.

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